Real Madrid vence al Alavés 2-1 gracias a Mbappé y Vinícius
Kylian Mbappé y Vinícius Junior rescataron al Real Madrid y cortaron una racha de cuatro partidos sin ganar con un 2-1 trabajado ante el Alavés en el Santiago Bernabéu. El triunfo devuelve algo de aire al equipo de Carlo Ancelotti y lo mantiene a seis puntos del líder Barcelona, que recibe a Celta de Vigo.
El ambiente no era de fiesta. Era de desconfianza. El Madrid volvía a su estadio por primera vez desde la eliminación en cuartos de final de la Champions ante el Bayern Múnich, con dos derrotas recientes en la mochila: 2-1 en el Bernabéu y 4-3 en Alemania. En LaLiga, el panorama tampoco ayudaba: empate a uno frente al Girona y caída por 2-1 en Mallorca.
Un Bernabéu inquieto y un inicio espeso
El equipo salió frío. Lento. El Alavés, metido en la pelea por evitar el descenso, olió la inseguridad y se atrevió. Tuvo llegadas claras en los primeros minutos y el murmullo en la grada se convirtió en silbidos. Parte del público no perdonó la apatía y lo hizo notar desde muy pronto.
El Madrid se atascaba en la circulación, sin chispa ni profundidad. Cada pérdida encogía al Bernabéu. Cada ocasión del Alavés aumentaba el nerviosismo. El partido pedía un golpe de autoridad.
Lo dio Mbappé.
Mbappé rompe la sequía
En el minuto 30, el francés encontró un resquicio. Armó el disparo, el balón tocó en un defensa del Alavés y descolocó a Antonio Sivera. Gol y desahogo. El máximo goleador de la liga, con 24 tantos, cortaba una sequía liguera que se alargaba desde febrero.
El tanto no apagó del todo las dudas, pero cambió la atmósfera. El Madrid ganó metros, empezó a jugar más cerca del área rival y el Alavés reculó. Aun así, el conjunto visitante mantuvo el tipo y siguió amenazando a la contra.
El susto de Éder Militao
Justo antes del descanso saltaron las alarmas. Éder Militao, referencia en la zaga blanca y también pieza clave para Brasil, tuvo que ser sustituido por lesión. El brasileño sintió molestias y pidió el cambio, obligando a mover el banquillo a Ancelotti.
El club informó después de que la dolencia no parecía grave, pero la imagen del central dejando el campo encendió todas las alertas en un tramo decisivo de la temporada. En un equipo ya golpeado por la presión y los resultados, perder a un defensor de ese nivel habría sido un mazazo.
Vinícius se suma y el final se complica
Nada más arrancar la segunda parte, el Madrid encontró el segundo. Minuto 50, Vinícius recibe lejos del área, levanta la cabeza y suelta un disparo potente, seco, desde larga distancia. Golazo. El brasileño también venía de una racha pobre: seis partidos sin marcar entre club y selección. Eligió un buen momento para romperla.
Con el 2-0, el partido parecía controlado. El Madrid manejaba el balón, el Alavés acusaba el golpe y el estadio se relajaba. Pero el equipo vitoriano, a solo un punto del descenso, se negó a rendirse.
En el tiempo añadido, Toni Martínez cazó una ocasión y puso el 2-1, apretando el marcador cuando ya se olían los tres puntos. El tanto encendió de nuevo a la grada, que respondió con algunos silbidos al pitido final, reflejo de una victoria que no despeja todas las dudas.
El Alavés solo ha ganado uno de sus últimos nueve partidos de liga, precisamente en Vigo ante el Celta en marzo. La dinámica es peligrosa y el gol tardío en el Bernabéu no basta para calmar la inquietud.
Mientras tanto, el Madrid respira, pero no del todo. Ha ganado, sí. Ha visto marcar de nuevo a Mbappé y Vinícius. Pero se marcha con el susto de Militao y con un aviso claro: cada error, cada lesión, pesa el doble cuando la temporada entra en su tramo definitivo.




