Roberto De Zerbi enfrenta crisis en Tottenham tras lesión de Pape Sarr
Roberto De Zerbi aún no ha dirigido un solo partido con Tottenham y ya se ha llevado su primer golpe. Y no es táctico, ni de vestuario. Es físico, y afecta a una de sus piezas más importantes en el centro del campo: Pape Sarr.
El centrocampista senegalés, clave en el engranaje del equipo esta temporada, no pudo participar con su selección en el amistoso ante Gambia por una lesión en el hombro, según medios senegaleses. Sarr sí había jugado el sábado en la victoria 2-0 frente a Perú, pero se quedó fuera de la convocatoria del martes. La alarma se encendió de inmediato en el norte de Londres.
Un aterrizaje en pleno incendio
De Zerbi fue confirmado el martes como nuevo entrenador de Spurs con un contrato de cinco años. Un compromiso largo, sin cláusula de descenso, pese a que el equipo solo está un punto por encima de la zona baja de la Premier League y no gana un partido de liga en 2026.
Siete jornadas por delante. Un vestuario sin confianza. Y ahora, una enfermería que no deja de llenarse.
En Hotspur Way, el italiano se ha encontrado un parte médico que asusta: Guglielmo Vicario, Ben Davies, Rodrigo Bentancur, James Maddison, Dejan Kulusevski, Wilson Odobert, Mathys Tel y Mohammed Kudus figuran entre los ausentes o jugadores actualmente no disponibles. Perder también a Sarr, aunque sea de forma temporal, sería otro golpe para un técnico que necesita soluciones inmediatas y futbolistas fiables desde el primer día.
La sensación es clara: De Zerbi aterriza en medio de una crisis deportiva y física, con muy poco margen para el error.
Un nombramiento bajo escrutinio
Y todo esto llega en un contexto ya enrarecido fuera del césped. El nombramiento de De Zerbi no ha sido recibido de forma unánime por la afición. De hecho, una parte organizada del entorno del club se ha posicionado abiertamente en contra.
Tres grupos de aficionados publicaron el viernes comunicados bajo el lema “No to De Zerbi”, motivados por declaraciones pasadas del técnico sobre Mason Greenwood, ahora jugador de Marseille.
El caso Greenwood marcó el fútbol inglés en los últimos años. El exdelantero de Manchester United fue acusado en octubre de 2022 de intento de violación, comportamiento controlador y coercitivo y agresión con resultado de daños corporales, tras la difusión de imágenes y vídeos en redes sociales. La Crown Prosecution Service retiró los cargos en febrero de 2023 por la combinación de la retirada de testigos clave y la aparición de nuevo material, lo que, según explicó, dejaba “sin perspectiva realista de condena”. Greenwood, que negó los cargos, retomó su carrera y se incorporó a Marseille en 2024.
En noviembre, De Zerbi se refirió a Greenwood como “good guy” y afirmó que había pagado “a heavy price”, añadiendo que le entristecía lo sucedido en su vida porque conocía a “una persona totalmente distinta a la que se describió”. Esas palabras no han pasado desapercibidas en Londres.
El Tottenham Hotspur Supporters’ Trust expresó el martes sus “serias y de gran alcance preocupaciones” con la elección del nuevo entrenador. El club, por su parte, mantuvo conversaciones con De Zerbi durante las negociaciones en las que se abordaron esas declaraciones y la sensibilidad que rodea el caso Greenwood.
La afición marca su línea
Las reacciones no se quedaron ahí. El grupo de aficionados LGBTQI+ Proud Lilywhites fue tajante: dejaron claro que discrepan con la elección del técnico, tanto en términos de cultura como de competencia, pero subrayaron que seguirán apoyando a los jugadores, sin fingir comodidad con el nombramiento.
Reivindicaron el peso de la voz del aficionado: recordaron que entrenadores, ejecutivos y jugadores pasan, mientras que los seguidores permanecen. Y avisaron que su postura es meditada, no coyuntural, y que no va a desaparecer.
Spurs Reach, otro colectivo de hinchas, se movió en la misma línea. Admitieron que, como grupo que se preocupa por la inclusión, la representación y el trato a las personas, esta decisión “no encaja del todo” ni culturalmente ni en una visión más amplia. Pero al mismo tiempo reafirmaron su identidad: son Spurs “por encima de todo”, y su apoyo al club, a la comunidad y entre ellos mismos trasciende cualquier nombramiento puntual.
Un reto que va mucho más allá del banquillo
De Zerbi llega, por tanto, a un club que no solo pelea por escapar de la parte baja de la tabla, sino que también discute internamente qué tipo de valores quiere que encarne su entrenador. Tendrá que reconstruir un equipo sin victorias ligueras en lo que va de año, gestionar una lista de lesionados que crece y, al mismo tiempo, convencer a una parte de la grada que le mira con recelo.
La lesión de Pape Sarr, en este contexto, no es solo un contratiempo físico. Es otro recordatorio de que su etapa en Tottenham empieza cuesta arriba, en todos los frentes. Y la pregunta ya no es solo si podrá salvar la temporada, sino si logrará, con su fútbol y sus decisiones, cambiar la conversación que hoy rodea al club.




