El parón de selecciones de marzo ha dejado algo más que malos resultados en Arabia Saudí. Ha dejado una herida abierta y una reunión de alto voltaje en la Federación Saudí de Fútbol, obligada a mirarse al espejo después de dos golpes seguidos que han encendido todas las alarmas.
Primero, un 4-0 encajado ante Egipto. Después, un 2-1 frente a Serbia. Dos derrotas, ocho goles en contra y una sensación incómoda: la de una selección que se acerca al Mundial 2026 sin la solidez ni la confianza que exige una cita de ese tamaño. En el centro del huracán, un nombre propio: Hervé Renard.
Críticas crecientes, mensaje firme
El técnico francés vive sus días más complicados desde que asumió el banquillo de los Green Falcons. La presión mediática ha subido de tono y las voces que piden su destitución ya no son marginales. El debate ha salido de los estudios de televisión y las redes sociales para instalarse en los despachos.
Sin embargo, desde la Federación Saudí el mensaje oficial se mantiene firme: no hay intención de despedir a Renard antes del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México. No es un respaldo entusiasta, pero sí una posición clara en medio de la tormenta.
El contexto no ayuda. Arabia Saudí está encuadrada en el Grupo H junto a España, Uruguay y Cabo Verde. Un grupo exigente, con dos plazas de clasificación directa y un margen adicional para los ocho mejores terceros de los 12 grupos. No hay mucho espacio para el error. Y menos para la duda.
Una revisión a contrarreloj
Según informó el diario saudí Al-Sharq Al-Awsat, la dirección técnica de la Federación se ha sumergido en una evaluación profunda del ciclo de Renard. No se trata de una revisión cosmética: se analiza su recorrido completo, el rendimiento reciente y la proyección inmediata con el Mundial a la vuelta de la esquina.
Ese informe, según el medio, debería completarse en los próximos días, aunque sin una fecha límite cerrada. No hay ultimátum público, pero sí una sensación de cuenta atrás silenciosa.
Al-Sharq Al-Awsat cifra en torno al 30% la probabilidad de que Renard abandone el cargo. No es un escenario dominante, pero tampoco residual. Dentro de la Federación, la corriente principal apuesta por esperar, medir cada paso y evitar decisiones precipitadas en un calendario comprimido y con la fase final del Mundial ya en el horizonte.
La presión existe, pero el vértigo a un cambio radical tan cerca de la gran cita también.
Ghana llama, Renard responde
Mientras en Arabia se disecciona su trabajo, el nombre de Renard también circula lejos de Riad. El diario francés L'Équipe reveló que el técnico recibió una oferta para hacerse cargo de la selección de Ghana, una propuesta que le atraía.
El interés no fue un simple rumor. De acuerdo con las informaciones de Al-Sharq Al-Awsat, dirigentes ghaneses contactaron con el agente del francés para explorar seriamente su incorporación. Querían saber si estaba dispuesto a cambiar de banquillo en plena recta hacia el Mundial.
La respuesta fue clara: no. Renard rechazó la posibilidad y optó por continuar al frente de la selección saudí. En medio de las críticas y de la revisión interna, el francés ha elegido seguir en la trinchera, convencido de que todavía puede reconducir el rumbo.
Un proyecto en el filo
El escenario es nítido: una selección tocada por los últimos resultados, un seleccionador discutido pero aún respaldado de forma oficial, y un Mundial 2026 que se acerca a toda velocidad. El margen para experimentar es mínimo; el margen para equivocarse, aún menor.
Arabia Saudí sabe que en un grupo con España y Uruguay no basta con competir: hay que ser clínico, sólido y mentalmente fuerte. La duda es si este proyecto, con Renard al mando y el ruido creciendo alrededor, puede transformarse a tiempo en un equipo capaz de sobrevivir a esa exigencia.
La Federación ha decidido, por ahora, resistir a la tentación del cambio inmediato. La próxima ventana de partidos dirá si esa apuesta es valentía estratégica… o un riesgo que puede costar muy caro en el mayor escaparate del fútbol mundial.





