logo

El regreso de Jamal Musiala y la baja de Gnabry en el Bayern

El regreso de Jamal Musiala llegó justo cuando el calendario apretaba y el margen de error se encogía. Y, casi al mismo tiempo, el destino le jugó una mala pasada a Serge Gnabry.

En el 5-0 ante FC St. Pauli, Musiala volvió al once inicial por primera vez en más de un mes. Ligero, eléctrico, con ese cambio de ritmo que parece borrar rivales del mapa. Marcó el histórico gol número 101 de esta temporada de Bundesliga y regaló otra asistencia. Señal clara: el talento estaba de vuelta, y con hambre.

Días después, en el espectacular 4-3 contra Real Madrid en la vuelta de los cuartos de final de Champions League, el joven mediapunta volvió a dejar su huella. Primero arrancó una amarilla temprana a Eduardo Camavinga con uno de esos regates marca de la casa; el francés acabaría expulsado. Más tarde, ya sobre el césped tras sustituir a Serge Gnabry, firmó un taconazo decisivo para el empate de Luis Díaz. Una acción que explicó por sí sola por qué esa mediapunta central es “su” territorio.

Y entonces llegó el golpe para Gnabry. Tres días después de aquella noche europea, el internacional alemán sufrió una distensión en los aductores del muslo derecho durante un entrenamiento. Con 30 años y en plena pugna con Musiala por el mismo puesto, se queda fuera del tramo final de temporada del Bayern y es duda seria para el Mundial. Un giro brusco en un momento crítico.

Con Gnabry KO, el movimiento resultó casi automático: Musiala ocupó su lugar en el once para la gala del título ante VfB Stuttgart. Y se adueñó del escenario. Una y otra vez encaró, rompió líneas, abrió agujeros en la defensa de Stuttgart. De una de esas conducciones nació el gol del empate de Raphael Guerreiro. Cuatro participaciones de gol en tres partidos para un mediapunta que venía de una larga ausencia y que, de repente, volvía a ser imprescindible.

Vincent Kompany, sin embargo, pisó el freno en el descanso. Cambió a Musiala por precaución. Nada de riesgos innecesarios tras una lesión larga. “Ese era el plan”, confirmó el propio jugador, consciente de que ahora cada minuto cuenta, pero también cada músculo.

Para el Bayern, la ecuación es clara: la baja de Gnabry se compensa, en parte, con la mejor versión física de Musiala. Kompany ya lo había anticipado antes del duelo ante Stuttgart. Recordó que el equipo había sobrevivido buena parte del curso sin Jamal, y subrayó casi con asombro que justo cuando Serge se cae, el joven vuelve a estar sano y disponible. Un intercambio obligado, pero oportuno.

El técnico explicó que, tras su largo parón, Musiala ha dado un salto físico. Corre, presiona, gana duelos. Está “muy cerca de su mejor nivel” en todo lo que tiene que ver con el desgaste. Falta, eso sí, que reaparezca por completo ese “Magic Musiala”, la versión desatada, libre, que convierte cada recepción en una amenaza. Cuando eso ocurra, augura Kompany, el Bayern tendrá una versión aún más completa de su joya.

Al mismo tiempo, el entrenador se encargó de enfriar las expectativas desatadas tras su regreso. No quiere cargar todo el peso del tramo decisivo sobre los hombros de Jamal, por mucho que la lesión de Gnabry empuje a ello. Y no es un detalle menor: esta temporada, Serge suma 21 goles o asistencias, solo por detrás de Harry Kane, Luis Díaz y Michael Olise en la plantilla, y ha respondido especialmente bien en los grandes escenarios.

El foco no se limita a Musiala. Ante Stuttgart, Raphael Guerreiro también levantó la mano con un gol y una actuación que le coloca como candidato serio para el once en la semifinal de la DFB-Pokal contra Bayer Leverkusen y en el cruce de Champions frente a Paris Saint-Germain. Al mismo tiempo, Lennart Karl ya ha vuelto a los entrenamientos tras superar una rotura muscular y podría entrar pronto en las convocatorias.

Entre lesiones, regresos y duelos decisivos, el Bayern se mueve sobre una cuerda fina. La pregunta ya no es solo cómo compensar la ausencia de Gnabry. Es si este nuevo Musiala, más fuerte, más hecho, puede convertirse en el punto de apoyo que sostenga el sprint final de la temporada.

El regreso de Jamal Musiala y la baja de Gnabry en el Bayern