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Chelsea cojea en la lucha por Europa

Chelsea se asoma a Europa, pero lo hace cojeando. Con cuatro jornadas por disputarse, el equipo londinense marcha séptimo, a solo dos puntos de Brighton, pero con una lista de ausencias que pesa como el plomo: sin su capitán Reece James y sin dos de sus hombres más determinantes, Cole Palmer y Joao Pedro, el margen de maniobra se encoge justo cuando la temporada entra en zona roja.

Mientras tanto, el equipo de Liam Rosenior se hunde en una crisis histórica. Cinco derrotas ligueras consecutivas sin marcar un solo gol. No les pasaba algo así desde 1912, el año en que se hundió el Titanic, tal y como recordó la BBC. No es solo una mala racha: es un desplome que deja cicatrices.

El partido arrancó cuesta abajo para ellos. Ferdi Kadioglu marcó en el minuto 3 tras un saque de esquina de Pascal Groß y dejó claro desde el inicio quién mandaba. La zaga de cinco hombres con la que Rosenior intentó tapar vías de agua no dio seguridad; dio sensación de urgencia. De miedo. A la media hora, Brighton ya sumaba siete disparos y 15 entradas en el área rival. Chelsea, apenas uno. El plan conservador se deshacía con una facilidad preocupante.

La noche también dejó polémica. Chelsea reclamó un penalti por mano cuando Marc Cucurella despejó en su propia área al límite de lo permitido en el minuto 54. El árbitro dejó seguir. Y el castigo llegó poco después: el segundo tanto de Brighton, obra de Jack Hinshelwood en el 56’, vino precedido por una mano de Yankuba Minteh. Una jugada que encendió todavía más los ánimos.

Con el tiempo casi cumplido, el golpe definitivo. Danny Welbeck, que había salido desde el banquillo, cerró el marcador en el 90+1’. Un gol que no solo certificó la victoria, también subrayó la diferencia de confianza entre un equipo que mira hacia arriba y otro que no encuentra el gol ni con mapa.

En el banquillo rival, Hürzeler firmó otra marca para enmarcar: ya son diez partidos consecutivos sin perder ante entrenadores ingleses. Solo Luiz Felipe Scolari, en su etapa en Chelsea, logró una serie mejor, con once encuentros seguidos invicto frente a técnicos de Inglaterra.

Las cifras pintan el cuadro, pero las ausencias lo explican en parte. Sin Reece James al mando desde el lateral, sin la creatividad y el filo de Cole Palmer y Joao Pedro, Chelsea pierde liderazgo, último pase y amenaza constante. En plena carrera por los puestos europeos, cada baja se nota el doble.

Quedan cuatro jornadas. Las piernas pesan, los lesionados se acumulan y el margen de error se evapora. La pregunta ya no es solo si alcanzarán a Brighton en la tabla. Es si este Chelsea tendrá suficiente fondo físico y anímico para llegar entero a la meta.