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Rayan Cherki y su búsqueda de un lugar en el once inicial

Rayan Cherki encendió el partido ante Bournemouth. Entró desde el banquillo, cambió el ritmo, agitó a Manchester City y acabó firmando una remontada que salvó el primer triunfo liguero de Enzo Maresca al frente del campeón. Pero mientras el técnico respiraba aliviado, el francés dejaba claro algo distinto: no quiere vivir de apariciones puntuales. Quiere el foco desde el minuto uno.

Un revulsivo que exige más

Cherki saltó al césped con una misión. Y se notó desde el primer balón parado. De su córner llegó el empate: un envío tenso, perfecto, que Marc Guehi convirtió en el 1-1. Después, cuando el reloj ya se desangraba en el añadido, volvió a aparecer. Esta vez con una acción de puro talento, armando la jugada que Josko Gvardiol culminó con el gol de la victoria.

Maresca lo resumió con claridad ante los micrófonos de BBC Sport en la previa del viaje a Londres para medirse a Crystal Palace el viernes: Cherki ofrece algo que el resto no tiene. “En términos de calidad, es un jugador diferente al resto porque puede darnos momentos cuando sufrimos en el último tercio”, explicó el italiano, subrayando que su uso dependerá siempre del plan de partido y del rival.

El entrenador insistió en que no hay dudas sobre su peso en el proyecto: está convencido de que el francés ayudará “ahora y en el futuro” y se declaró “muy contento” con su manera de trabajar. Palabras de confianza, sí. Pero la pregunta que sobrevuela el vestuario es otra: ¿basta ya para que deje de ser un arma desde el banquillo?

Estrella en las estadísticas, suplente en las alineaciones

Los números empujan a Cherki hacia el once. Con sus asistencias del fin de semana, suma ya 12 pases de gol en jugada desde el inicio de la pasada temporada, más que cualquier otro futbolista de la Premier League en ese periodo. Nadie crea tanto para los demás en situaciones abiertas. Y, aun así, su estatus sigue siendo el de pieza rotatoria.

Con Pep Guardiola al mando el curso pasado, disputó 33 partidos de liga, pero en 14 de ellos partió como suplente. Una presencia constante, sí, aunque sin el rango de indiscutible. La historia se repite ahora bajo Maresca: impacto inmediato, influencia evidente, pero sin una plaza fija en la alineación inicial.

La situación no es nueva para él. En el último Mundial también vivió a la sombra del resto de atacantes de Francia, un grupo repleto de estrellas. Solo fue titular en el partido por el tercer puesto ante Inglaterra, un encuentro que se torció de manera dramática: su selección se marchó al descanso perdiendo 4-0 y Deschamps lo sustituyó al intermedio. En total, apenas 124 minutos en todo el torneo. Suficiente para que las cámaras captaran gestos de descontento del jugador hacia el seleccionador.

Carácter a flor de piel

Esa mezcla de talento desbordante y emociones sin filtro acompaña a Cherki desde hace años. Maresca no lo esconde. “Rayan es un chico bastante agradable y claro, si no está contento quiere mostrarlo. Si está a mi lado y no está feliz, todos os dais cuenta porque hace cualquier cosa solo para demostrar que no está contento”, admitió tras la victoria ante Bournemouth.

La escena al final del partido lo ilustró bien. El italiano caminó con decisión hacia él, lo abrazó por los hombros y le habló largo y tendido en pleno césped. Un mensaje directo, cara a cara, sin testigos más allá de las cámaras. El contenido de esa conversación no ha trascendido, pero cuando le preguntaron después si el atacante será titular pronto, Maresca respondió sin titubeos: “absolutamente, sí”.

El club conoce el perfil que tiene entre manos. En el reciente documental de City en Amazon, el director ejecutivo Ferran Soriano reconoció que, antes de cerrar su fichaje desde Lyon por 30 millones de libras en junio de 2025, existían dudas sobre su actitud. “La información sobre Cherki no era tan positiva, seré muy honesto. Todo el mundo conocía sus habilidades, pero existía esta idea de que era caótico”, explicó.

Entre los focos y la paciencia

Mientras tanto, el francés mantiene su magnetismo fuera del campo. El martes por la noche se dejó ver sonriente en los premios de la PFA en Manchester, posando para fotos y firmando autógrafos. Fue incluido en el Team of the Year y figura entre los nominados al galardón de Young Player of the Year. Reconocimiento público, estatus de estrella emergente y una sensación creciente: su techo todavía está lejos.

Ese contraste define su momento: venerado por sus pares, temido por las defensas, pero aún sin la etiqueta de titular indiscutible en el campeón de Inglaterra. Su reto inmediato no es solo convencer a Maresca con goles y asistencias. También debe domar el fuego interior, gestionar la frustración cuando el entrenador recurra a él desde el banquillo y no desde el túnel de inicio.

Porque si algo parece claro es que el City actual necesita su creatividad en el último tercio. La cuestión, ahora, es si el club puede permitirse mantener a un jugador así a medias tintas… y cuánto tiempo aceptará Cherki seguir cambiando partidos desde la banda, en lugar de empezar a decidirlos desde el primer segundo.