logo

PSG elimina a Liverpool en Champions: Ekitike y Salah en el centro de la escena

El campeón de Inglaterra se quedó sin respuestas, sin remontada y, quizá, sin uno de sus delanteros para lo que resta de temporada. La noche que debía alimentar el sueño europeo de Liverpool terminó convertida en un golpe seco: eliminación, lesión grave de Hugo Ekitike y la certeza de que la próxima Champions League está más lejos.

Arne Slot y los suyos, quintos en la Premier League, cerrarán el curso sin un solo título. Y con la sensación de haber chocado contra un PSG que ni siquiera necesitó rozar su techo futbolístico para encadenar su tercera semifinal consecutiva de Champions League.

Una última noche amarga para Salah

No hubo final épico para Mohamed Salah. Nueve años de luces en Anfield, pero su última aparición en la Champions con la camiseta roja arrancó en el banquillo. Slot aparcó la nostalgia y apostó de inicio por Alexander Isak, el fichaje más caro en la historia de la Premier League, titular por primera vez desde que se rompió la pierna en diciembre.

El plan apenas duró media hora.

Ekitike, exdelantero del PSG, cayó al césped de forma inmediata, llevándose la mano a la parte baja de la pierna derecha. El gesto, la mueca, la camilla: todo apuntó a una rotura del tendón de Aquiles. Un drama para él, que ve peligrar su presencia en el Mundial con Francia, y un mazazo para un Liverpool que ya caminaba sobre el alambre.

La lesión obligó a Slot a mover ficha antes de tiempo. Entró Salah, empujado por la emergencia más que por la ceremonia de la despedida. Y casi cambia el guion en su primera intervención.

Centro tenso del egipcio, aparición de Milos Kerkez y mano firme de Matvey Safonov para evitar el 1-0. En la jugada posterior, Virgil van Dijk se vio con el gol en la cabeza, pero Marquinhos sacó un bloqueo descomunal, de esos que valen una eliminatoria.

PSG perdona, pero controla

El equipo de Luis Enrique ya había dejado viva la eliminatoria en el Parc des Princes, donde dispuso de ocasiones de sobra para sentenciar. La historia se repitió durante muchos minutos en Anfield.

Ousmane Dembélé probó a sorprender con una vaselina que obligó a Giorgi Mamardashvili a retroceder a toda velocidad y despejar a puños sobre la línea. El vigente Balón de Oro, solo ante el guardameta georgiano, mandó luego su remate por encima del larguero. Eran oportunidades para cerrar el asunto mucho antes.

Liverpool se sostenía más por orgullo que por fútbol. Y sus opciones se estrechaban con cada decisión obligada. Slot ya había avisado antes del partido: Isak solo tenía 45 minutos en las piernas. Cumplido el descanso, el sueco dejó su sitio a Cody Gakpo, otro retoque que debilitaba la pegada de los ingleses en el momento decisivo.

Aun así, el estadio creyó por un instante.

Kerkez, de nuevo, apareció libre en el segundo palo para rematar otro envío perfecto de Salah. Esta vez, la definición no estuvo a la altura: disparo mordido, desviado, y un murmullo de frustración recorriendo las gradas.

El penalti que no fue y el golpe definitivo

Cuando Liverpool empezaba a jugar más con el corazón que con la cabeza, llegó el episodio que encendió a todo Anfield. Alexis Mac Allister se dejó caer en el área tras un contacto mínimo de Willian Pacho. Maurizio Mariani señaló el punto de penalti. El estadio rugió. Parecía la vida extra que necesitaban.

El VAR lo apagó todo en segundos.

La revisión invitó al colegiado italiano a rectificar. Sin pena máxima, sin regalo, sin respiro. Y con un Liverpool obligado a volcarse arriba, dejando metros y espacios que el PSG olió como sangre fresca.

El castigo no tardó.

Dembélé recibió a 18 minutos del final, encaró, recortó hacia su zurda y colocó el balón ajustado al palo desde fuera del área. Un disparo seco, preciso, que no solo abrió el marcador de la noche: mató la eliminatoria. Anfield quedó en silencio, consciente de que el sueño se había evaporado.

Ya en el tiempo añadido, con los locales entregados, llegó la estocada final. Bradley Barcola aceleró por banda y sirvió un centro medido. Dembélé, frío, definió con calma para firmar su doblete y sellar la clasificación con un 0-2 que sonó a sentencia y a exhibición de eficacia.

Un PSG lanzado y un Liverpool lleno de incógnitas

El cuadro parisino se asoma a unas semifinales donde le espera un desafío mayor: un Bayern Munich en plena forma o el gigante de siempre, el Real Madrid, quince veces campeón de Europa. Después de haber roto la maldición europea del club la temporada pasada, el equipo de Luis Enrique mantiene viva una ambición mayúscula: convertirse en el único conjunto, junto a los blancos, capaz de defender la corona en la era Champions League.

Liverpool, mientras tanto, mira alrededor y ve ruinas. Sin títulos, fuera de la Champions, con Ekitike posiblemente KO hasta final de curso y con su estatus entre la élite europea en entredicho. Salah se marcha sin la despedida soñada, Slot encara un verano de reconstrucción y la pregunta ya flota en el aire:

¿Será este solo un tropiezo doloroso o el inicio de un nuevo ciclo a la baja en Merseyside?