La preocupación por Bukayo Saka en la Copa del Mundo
La alarma por Bukayo Saka sacude a Inglaterra en plena Copa del Mundo. Gary Neville, Ian Wright y Roy Keane coinciden en algo poco habitual: el extremo del Arsenal no es el mismo, y el problema va mucho más allá de un simple bache de forma.
Un Saka irreconocible
Saka arrastra una lesión persistente en el tendón de Aquiles que la federación ha tenido que vigilar de cerca durante todo el torneo en Norteamérica. El cuerpo técnico lo sabe, el jugador también. Aun así, ha participado en los tres partidos de la fase de grupos, pero siempre desde el banquillo y con los minutos contados por Thomas Tuchel.
Neville, en el programa Stick to Football, patrocinado por Sky Bet, fue directo al grano. Para él, el Saka que se ve ahora es apenas una sombra del futbolista eléctrico que acostumbra a desbordar y sonreír como si el balón fuera un juego interminable.
“Bukayo Saka no se ve nada bien”, advirtió. “Normalmente es el chico que está burbujeante y sonriente, tiene ese filo competitivo, pero ahora no está bien y eso es una preocupación para nosotros, creo”.
No es solo una percepción estética. El extremo lleva meses sin poder completar 90 minutos con regularidad tras un tramo final de temporada con el Arsenal en el que su carga de minutos fue cuidadosamente dosificada. Él mismo reconoció que estaba “feliz de arriesgar” con su estado físico para llegar al torneo. El riesgo, a ojos de muchos, empieza a parecer temerario.
Wright pide frenar antes del colapso
Ian Wright fue aún más lejos. Cuestionó si no fue un error incluir a Saka en la convocatoria en estas condiciones. Lo ve agotado, exprimido por una campaña doméstica durísima y sin chispa para sostener su fútbol habitual.
“Vamos a un Mundial y todavía no está siendo titular en los primeros partidos, solo arranca cuando ya llevamos tres encuentros, y aun así no se parece al Saka que conocemos: este tipo necesita un descanso”, sentenció.
La frase de Wright resume el dilema: Inglaterra se aferra a uno de sus talentos más determinantes, pero lo hace a costa de un jugador que parece ir al límite en cada carrera. Y cuando el físico no responde, el brillo se apaga.
Extremos sin colmillo, dependencia total de Bellingham y Kane
El problema no se reduce al estado de Saka. La banda, históricamente un arma clave en los grandes torneos, hoy es un foco de dudas para Inglaterra. Anthony Gordon y Noni Madueke han tenido oportunidades, pero ninguno ha logrado adueñarse del puesto ni encender las alas del equipo.
La consecuencia es clara: el peso creativo recae casi por completo en Jude Bellingham y en el capitán Harry Kane. Demasiado previsible, demasiado arriesgado para los cruces directos.
Roy Keane lo ve como una amenaza real para las aspiraciones de los Three Lions. El excentrocampista no maquilló su mensaje: si los extremos no despiertan ya, el torneo puede acabarse antes de lo esperado.
“Los extremos tienen que agarrar su oportunidad. Estos jugadores todavía no la han aprovechado”, apuntó. “En la fase de grupos quizá te puedes permitir fallar en uno de los partidos, pero ahora al menos uno de ellos tiene que empezar a aparecer”.
El aviso es contundente: en eliminatorias no hay red de seguridad. O las bandas responden, o Inglaterra se convierte en un equipo plano y fácil de leer.
Un camino plagado de gigantes
En Atlanta espera RD Congo en los octavos de final. Sobre el papel, un rival asumible para una selección que se ve a sí misma entre las favoritas. Pero nadie en el entorno inglés mira solo ese partido. El cuadro invita a soñar… y a temer.
Si Inglaterra avanza, podría cruzarse después con México o Ecuador. De ahí, un hipotético duelo de cuartos de final ante Brasil. Y más allá, una semifinal contra la vigente campeona, Argentina. Un recorrido que no perdona debilidades, físicas ni tácticas.
Wright mantiene cierto optimismo condicionado. Confía en que Inglaterra pueda tumbar a Brasil si llega a ese cruce.
“Creo que si llegamos a Brasil, probablemente podríamos ganarles”, pronosticó. “Pero después creo que tendríamos problemas. Desde el principio dije que Inglaterra llegaría a semifinales”.
Keane, fiel a su estilo, no vistió su opinión de esperanza. Para él, el muro albiceleste es infranqueable a día de hoy.
“Inglaterra no tendría absolutamente ninguna posibilidad de ganar a Argentina en semifinales, simplemente no lo veo”, afirmó.
Entre la fe de Wright y el realismo crudo de Keane se mueve el debate. Inglaterra sueña con levantar el trofeo, pero sus leyendas miran al campo y ven un equipo que llega tocado en zonas clave y con una estrella, Saka, que parece jugar contra su propio cuerpo.
La pregunta ya no es solo hasta dónde puede llegar esta selección. Es si, en el momento decisivo, tendrá piernas en las bandas y salud en su figura más castigada para desafiar de verdad a los gigantes que se asoman en el horizonte.



