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El plan B de Simeone salva al Atlético: debut de Lee y gol de Baena

El Atlético tuvo que rascar mucho antes de encontrar oro ante el Málaga. Durante 45 minutos, el equipo de Diego Pablo Simeone chocó una y otra vez contra un muro, sin ideas, sin filo y con números que lo decían todo: apenas 0,10 de xG en cuatro remates en toda la primera parte. La ausencia de Julián Álvarez se notó en cada ataque plano, en cada centro sin rematador.

El primer acto fue un ejercicio de impotencia. El Atlético corría, sí, pero casi siempre detrás de la pelota o hacia zonas sin daño. Posesiones estériles, poca claridad entre líneas y nula capacidad para generar ocasiones reales. El propio Simeone lo resumió después: el equipo corrió, pero no tuvo situaciones de gol. El Málaga, ordenado y sin asumir riesgos, se sintió cómodo en ese escenario.

El giro de Simeone

El partido pedía algo distinto. Y Simeone no esperó más. Minuto 57, triple cambio: al campo Lee, Baena y Giuliano Simeone. Tres nombres, un mensaje claro: subir el volumen del juego y romper el guion.

El impacto fue inmediato. El ritmo cambió, el Atlético empezó a jugar más cerca del área rival y las combinaciones ganaron precisión. El equipo encontró por fin un punto de pausa y otro de agresividad. De ese nuevo contexto nació el 1-0.

Lee, en su debut oficial, se perfiló y dibujó un disparo con rosca perfecto, un golpeo de calidad que entró ajustado, imposible para el portero. Un estreno de los que se recuerdan. Con ese tanto, el surcoreano se convirtió en el tercer debutante más veterano del Atlético en marcar en LaLiga en el siglo XXI: 25 años y 181 días. Un dato frío para una acción que encendió el Metropolitano.

El gol liberó al equipo. El Málaga, obligado a adelantar metros, dejó huecos que antes no existían. El Atlético empezó a ganar duelos, a robar más arriba y a instalarse definitivamente en campo contrario.

La sentencia llegó a balón parado y con firma de lujo. Baena se plantó ante la falta y soltó un disparo espectacular, directo a la escuadra, que cerró el 2-0 y el partido. Dos apariciones, dos golpes definitivos.

El peso del banquillo

Simeone no escondió la lectura en la sala de prensa. Recordó que intenta arrancar “con los chicos que están en mejor condición para competir”, pero subrayó el salto que dieron las sustituciones en el segundo tiempo. Habló de un “salto de calidad” y de cómo “todos los chicos” que entraron aportaron ese empujón que el equipo necesitaba para destrabar un encuentro “que no era fácil”.

Lee no solo dejó el gol. Terminó también como uno de los mejores del equipo en ocasiones creadas y entradas ganadas, un reflejo de su peso en ambos lados del balón. Tras el choque, el centrocampista, con pasado en Valencia, Mallorca y PSG, puso el foco en el proceso de adaptación y en la importancia de este primer paso: los primeros partidos, dijo, eran “muy importantes” en un contexto en el que al grupo todavía le falta entrenamiento y ritmo competitivo.

El surcoreano subrayó el trabajo colectivo, valoró el esfuerzo de la primera parte como base del triunfo y repitió una idea que encaja con el discurso del vestuario: falta ritmo, pero con trabajo el equipo mejorará “individual y colectivamente”.

El Atlético se marcha con tres puntos, dos golazos y una certeza: cuando el plan A se atasca, el banquillo tiene argumentos de sobra para cambiar un partido. La cuestión, de cara al resto de la temporada, será cuántas veces necesitará Simeone recurrir a ese golpe de efecto desde la banda.