El oro olímpico de Brasil en Río: diez años de historia
Veinte de agosto de 2016. Maracaná lleno, más de 63 mil personas, un país entero conteniendo la respiración. La selección olímpica de Brasil se jugaba algo más que una medalla: buscaba, por primera vez en la historia, el oro en el fútbol de unos Juegos Olímpicos. Y enfrente, nada menos que Alemania.
El escenario no podía ser más simbólico. El estadio que había presenciado el 7-1 dos años antes volvía a convertirse en juicio y redención. Esta vez, con Neymar como capitán de una generación que cargaba con la obligación de cambiar el relato.
La final: tensión, talento y penales
El partido fue duro, parejo, lleno de nervios. Hasta que Neymar rompió el guion. Minuto 26 del primer tiempo: tiro libre, golpeo perfecto, la pelota besa el travesaño y entra. Maracaná explota. Brasil, 1-0 arriba, y la sensación de que la noche podía ser histórica.
Alemania no se descompuso. Esperó su momento y lo encontró en la segunda mitad. A los 15 minutos, Meyer apareció para empatar y silenciar el estadio. Del 1-0 al 1-1 y vuelta al sufrimiento. El reloj corrió, llegaron el final del tiempo reglamentario y la prórroga, pero el marcador no se movió. Todo se iba a decidir desde el punto de penal.
Cuatro ejecuciones, cuatro aciertos por lado. Renato Augusto, Marquinhos, Rafinha Alcântara y Luan no fallaron para Brasil. Ginter, Gnabry, Brandt y Süle respondieron para Alemania. Cada disparo, una descarga. Cada gol, un pequeño alivio.
Hasta que apareció Weverton. Uno de los máximos goleadores del torneo, Petersen, tomó carrera para el quinto penal alemán. Remate, estirada, mano firme del portero brasileño. Atajado. Maracaná rugió como en sus noches más grandes.
Quedaba el último acto. Neymar caminó hacia el punto de penal sabiendo que el oro dependía de él. Carrera corta, definición al ángulo, red. Gol. Brasil campeón olímpico por primera vez. El capitán se desplomó sobre el césped, lágrimas, gritos, jugadores como Walace, Gabriel Jesus, Gabriel Barbosa y Rafael Alcántara corriendo a abrazarlo. La espera había terminado.
Un camino que empezó con dudas
El título se construyó a contramano de lo que se esperaba. Brasil pasó a cuartos como líder del Grupo A, pero los dos primeros partidos encendieron todas las alarmas: 0-0 ante Sudáfrica y 0-0 ante Irak, ambos en el Estadio Nacional de Brasília. El fútbol no aparecía, la ansiedad crecía.
La reacción llegó cuando más falta hacía. En la tercera jornada, en la Arena Fonte Nova de Salvador, la selección necesitaba ganar a Dinamarca para asegurar el primer puesto. No solo ganó: arrasó. 4-0, con doblete de Gabriel Barbosa y goles de Gabriel Jesus y Luan. El equipo, por fin, parecía encontrarse.
Con la fase de grupos superada, tocaba el mata-mata. En cuartos, en la Arena Corinthians de São Paulo, esperaba Colombia, segunda del Grupo B tras empatar 2-2 con Suecia y Japón y vencer 2-0 a Nigeria. Partido intenso, con roce, pero Brasil impuso su jerarquía: 2-0, tantos de Neymar y Luan, y boleto asegurado a semifinales.
Allí aguardaba Honduras, que había dejado en el camino a Argentina y Argelia en la fase de grupos, había avanzado junto a Portugal y eliminado a Corea del Sur en cuartos con un 1-0. En el Maracaná, sin embargo, no hubo margen para la sorpresa. Brasil se desató y goleó 6-0: dobletes de Neymar y Gabriel Jesus, más los tantos de Marquinhos y Luan. Una exhibición que encendió definitivamente la ilusión del oro.
Los 18 del oro
Aquel oro, el primero del fútbol brasileño en Juegos Olímpicos, quedó en manos de un grupo de 18 jugadores que rompió una barrera histórica. Entre ellos, un nombre que no estuvo en la cancha, pero formó parte del proceso: Fernando Prass, convocado para el torneo y descartado antes del inicio de la fase de grupos por una lesión en el codo sufrida en el calentamiento del amistoso ante Japón en el Serra Dourada, en Goiânia.
Los campeones fueron:
- Arqueros
Weverton (Athletico-PR)
Uilson (Atlético Mineiro) - Laterales
William (Internacional)
Douglas Santos (Atlético Mineiro)
Zeca (Santos) - Defensores centrales
Rodrigo Caio (São Paulo)
Luan Garcia (Vasco da Gama)
Marquinhos (Paris Saint Germain, FRA) - Mediocampistas
Thiago Maia (Santos)
Rodrigo Dourado (Internacional)
Rafinha Alcântara (Barcelona, ESP)
Renato Augusto (Beijing Guoan, CHI)
Felipe Anderson (Lazio, ITA)
Walace (Grêmio) - Delanteros
Neymar (Barcelona, ESP)
Luan (Grêmio)
Gabriel Barbosa (Santos)
Gabriel Jesus (Palmeiras)
Diez años después, aquella noche en el Maracaná sigue marcando una generación. Fue el día en que Brasil, por fin, se colgó el oro olímpico al cuello. Y dejó una pregunta que todavía resuena: ¿cuándo volverá una selección a cargar con tanta presión… y responder con tanta grandeza?




