Pep Guardiola reconoce el reto de la Premier tras el empate
Pep Guardiola apareció ante los micrófonos con un mensaje doble: reconocimiento y resistencia. El técnico de Manchester City no escondió que el empate 3-3 ante Everton complicó seriamente la defensa del título, pero tampoco pronunció la palabra rendición. Ni se le acerca.
City llega a la jornada del fin de semana cinco puntos por detrás de Arsenal, con un partido menos. El margen de error se ha reducido a cero. El plan es simple y brutal: ganar todo y esperar un tropiezo ajeno.
Felicitaciones para Arsenal… y orgullo inglés en Europa
Antes de hablar de su propio equipo, Guardiola quiso mirar a Europa. Y ahí, el foco cae sobre Arsenal.
“Quiero felicitar a Mikel (Arteta) y a su grupo por llegar a la final de la Champions League, es bueno para el fútbol inglés”, dijo el técnico, subrayando el salto de los gunners tras eliminar a Atlético de Madrid y plantarse en la gran cita continental.
No se quedó ahí. Pep amplió el elogio al resto de representantes ingleses que han alcanzado finales europeas esta temporada: Aston Villa y Crystal Palace. Destacó el trabajo de Unai Emery —“creo que seis finales de Europa League”— y el impacto de Oliver Glasner en Selhurst Park. Tres clubes ingleses, tres finales europeas. Un escaparate que Guardiola considera un síntoma de fuerza colectiva.
En paralelo, sabe que el rival directo en la Premier es precisamente ese Arsenal que llega lanzado también en Europa. “Nos estamos enfrentando al equipo que va a jugar la final de la Champions League”, recordó, sin dramatismo, pero con realismo. El contexto pesa.
“Dejamos escapar dos puntos… pero todavía lo intentamos”
El empate en el Hill Dickinson Stadium frente a Everton dejó una sensación extraña: partido vibrante, pero herida en la clasificación. Guardiola lo resumió con crudeza: City dejó escapar la oportunidad que buscaba, “dormir” a solo dos puntos de Arsenal.
El mensaje, sin embargo, no sonó a despedida. “Es más difícil”, admitió, por la solidez del líder y por ese resbalón reciente. Pero insistió en que el equipo seguirá apretando hasta el final. El objetivo inmediato es tan claro como obsesivo: ganar a Brentford en el Etihad y obligar a Arsenal a mirar de reojo su visita a West Ham.
Si City vence el sábado y Arsenal tropieza el domingo, la distancia se reduciría a dos puntos con dos jornadas por delante… y con ese partido extra todavía en el bolsillo de los de Guardiola. Sería reabrir una pelea que muchos dan por amortizada, pero que en Manchester se niegan a enterrar.
Sin camisetas de West Ham: “Primero, hacer nuestro trabajo”
La sala de prensa buscó el guiño fácil. ¿Verá Pep el West Ham–Arsenal? ¿Se pondrá una camiseta claret and blue? La respuesta llegó con ironía seca.
“Déjenme jugar contra Brentford, ¿vale? Y hacer nuestro trabajo”, lanzó, cortando de raíz la escena de simpatías prestadas. Cuando le insistieron con la broma de la camiseta, replicó: “Eres muy gracioso, ¿eh? Ganemos nuestro partido contra Brentford y después, en la rueda de prensa, como siempre, vienes… ganemos a Brentford”.
El mensaje de fondo es el de siempre en el City de Guardiola: pensar en el siguiente partido, no en lo que ocurra a 300 kilómetros. “Es un gran error pensar en los otros”, advirtió. Y recordó que Brentford no llega de turismo: pelea por un billete a competiciones europeas y firma una temporada de alto nivel.
Guardiola no quiere distracciones. Ni calculadora. Ni camisetas ajenas. Solo 90 minutos contra un rival peligroso y la obligación de no fallar.
Una temporada “más que buena”… pase lo que pase
Cuando le preguntaron si valorará esta campaña como positiva aunque el título se escape, el catalán fue tajante: “Absolutamente”. Recordó que incluso jugadores con experiencia cometen errores en momentos clave, citando el tipo de fallos vistos en el duelo ante Everton, y puso el foco en la madurez competitiva que se gana sufriendo un pulso por la liga hasta el final.
Habló de futbolistas que viven por primera vez una carrera tan apretada por el título, de esa sensación de “no puedo perder este partido” que solo se entiende cuando se pisa ese territorio. Para Guardiola, ese aprendizaje forma parte del crecimiento del grupo.
“Seguimos aquí, la temporada ha sido más que buena hasta ahora”, subrayó. Y volvió a su mantra: ganar el siguiente encuentro y “después veremos qué pasa, veremos en el futuro”.
Brentford llega al Etihad con ambición europea y con argumentos para incomodar a cualquiera. City se agarra a la única verdad que le queda en esta recta final: sumar de tres en tres y mirar de reojo lo que haga Arsenal. El título ya no depende solo de ellos, pero mientras haya un resquicio, Guardiola no piensa soltar la presa.




