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José Mourinho: Reflexiones sobre Zinedine Zidane, Irán y el Mundial

José Mourinho se sentó con calma, pero habló como siempre: sin freno. En una larga entrevista con Sport Week, el técnico de Benfica repasó vida, carrera, recuerdos y un futuro inmediato que mira de frente al próximo Mundial. Entre elogios a Zinedine Zidane, una confesión sobre Inter y Real Madrid y una defensa firme de la selección de Irán, el portugués dejó una vez más su sello.

Zaniolo, aquella predicción en Tirana

Nicolò Zaniolo le definió hace tiempo como un “maestro”, capaz de anticipar lo que va a ocurrir en un partido casi al detalle. Mourinho, lejos de inflar el mito, se permitió una sonrisa.

“Casi”, respondió, antes de recordar una de las noches que marcaron su etapa en Roma.

Hubo algo, sin embargo, que sí vio venir con total claridad: “Una cosa que había predicho y que realmente ocurrió fue que Zaniolo marcaría el gol decisivo en la final de la Conference League entre mi Roma y el Feyenoord”.

En Tirana, aquella volea del italiano dio a la Roma su primer título europeo y alimentó la leyenda de un entrenador que se mueve en las finales como en su hábitat natural.

Zidane, la elegancia hecha fútbol

En la entrevista, Mou también fue invitado a elegir a un jugador que “encarnase el concepto de elegancia”. No dudó.

“El primer nombre que me viene a la mente es Zinedine Zidane”, dijo.

Luego añadió, con su habitual picante: “Marco Materazzi podría enfadarse conmigo por decirlo, pero ver jugar a Zizou era pura belleza”.

La elección retrata bien a Mourinho: un técnico que construyó equipos de acero, pero que nunca dejó de admirar al artista que domina el balón como si el tiempo se detuviera a su alrededor.

Inter, Real Madrid y la ciudad más bella

Mourinho también admitió que, si la historia se repitiera, volvería a dejar el Inter para entrenar al Real Madrid. Una confesión que toca una fibra sensible en el corazón de los interistas, pero que refleja la magnitud del desafío que le ofreció el club blanco en su momento.

Cuando le preguntaron por su ciudad favorita como entrenador, la respuesta se alejó del mapa táctico y se acercó al mapa emocional: “Lo más importante es estar con la gente que amo. Podría ser incluso el desierto del Sahara. Para mí, de todos modos, la ciudad más hermosa del mundo es Roma”.

No fue una frase de cortesía. Roma fue el escenario de una relación intensa, a menudo volcánica, pero también de una conexión profunda con la ciudad y su gente.

Un Mundial abierto: Portugal, Brasil, Argentina… y la cuestión de Irán

Ya como técnico de Benfica, Mourinho mira al próximo Mundial con una convicción clara: ve a Portugal en el grupo de candidatos serios al título.

“Portugal puede hacer cualquier cosa. Tienen una generación increíble. Ganaron la Nations League hace un año. Ganamos la Eurocopa en 2016, y esta generación es técnicamente superior a aquel equipo”, aseguró.

No se olvidó de los gigantes de siempre: “Por supuesto, está el Brasil de Carletto Ancelotti, Argentina, pero Portugal puede ganar este Mundial”.

En paralelo, el torneo arrastra un debate que va más allá del césped. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha confirmado la participación de Irán, aunque persisten dudas sobre si el equipo podrá competir finalmente debido a las tensiones en Oriente Medio. Paolo Zampolli, enviado especial de Donald Trump, ha insistido en que Italia debería ocupar la plaza de Irán si la selección asiática no se presenta en junio.

Mourinho, ahí, marcó una línea nítida: “Una cosa es la política, otra es el deporte. Los jugadores iraníes que se han clasificado para el Mundial, que tendrá demasiados equipos, merecen jugarlo”.

En un fútbol cada vez más atravesado por intereses externos, el portugués se plantó del lado de quienes se ganan el derecho en el campo. Para él, el Mundial pertenece primero a los que sudaron la clasificación, no a los despachos ni a los equilibrios geopolíticos. Y en ese escenario, entre la potencia de Brasil, la mística de Argentina y la fe en su Portugal, Mourinho ya ha elegido su apuesta.