Odegaard brilla en la Community Shield: mensaje a la Premier
Martin Odegaard volvió a ser el foco de todas las miradas. No por lo que fue, sino por lo que puede volver a ser. Su actuación como mejor jugador del partido en el 3-0 de Arsenal sobre Manchester City en la Community Shield en Cardiff sonó a declaración de intenciones tras una temporada 2025-26 marcada por las lesiones y la frustración.
Arsenal llega como vigente campeón de la Premier League, pero su capitán creativo apenas pudo subirse al tren del éxito. Problemas de rodilla y hombro le cortaron el ritmo, le robaron continuidad y le dejaron muy lejos de su techo.
Los números hablan solos: solo 16 titularidades en liga, un gol y siete asistencias, su registro más pobre desde que llegó en propiedad desde Real Madrid en la 2021-22. Para un futbolista que había sido el metrónomo del proyecto de Mikel Arteta, el contraste fue duro.
El domingo, todo eso pareció quedar atrás.
Un tercer gol que lo explica todo
En Cardiff, Odegaard firmó una actuación total. Mandó en el juego, aceleró cuando quiso y, para poner la firma, dejó la imagen del partido en el tercer gol: un amague seco, Gianluigi Donnarumma vencido en el césped y definición limpia. Puro engaño, pura calma. El City, desarbolado.
Ese gesto condensó lo que Arsenal llevaba tiempo echando de menos. La versión de Odegaard que mezcla pausa y veneno en el último tercio, la que había impulsado el primer gran salto del proyecto Arteta.
Si se mantiene sano y con este nivel, la pregunta es inevitable: ¿puede el capitán sentirse casi como un fichaje nuevo para su propio entrenador?
Un centro del campo de lujo
Arteta no se ha conformado con el título de liga. Ha decidido blindar todavía más el corazón del equipo con la llegada de Bruno Guimaraes por 75 millones de libras. Una inversión que habla de ambición… y de competencia interna.
Mikel Merino, uno de los muchos centrocampistas de la plantilla, no se anduvo con rodeos al describir el arsenal de opciones en esa zona: “probablemente el mejor en el fútbol”. Viendo la lista, cuesta llevarle la contraria.
- Odegaard
- Guimaraes —muy convincente en sus 45 minutos—
- Myles Lewis-Skelly
- Martin Zubimendi
- Declan Rice
- Eberechi Eze
- el propio Merino
Es una sala de máquinas de élite, con perfiles distintos, todos de alto nivel.
En ese contexto, el brillo de Odegaard en la Community Shield tiene doble lectura. No solo responde a dudas sobre su forma, también manda un mensaje en un vestuario donde nadie tiene el puesto garantizado.
Capitán bajo la lupa, capitán que responde
La calidad de Odegaard nunca estuvo en discusión. Lo que sí se cuestionó la temporada pasada fue su continuidad en el rendimiento y, en algunos debates de exjugadores, incluso si debía seguir llevando el brazalete.
El domingo fue una respuesta en el césped.
Entre los jugadores de Arsenal, el noruego fue quien más pases completó (55 de 58), el que más regates acertó (3 de 3) y el que más veces recuperó la posesión (nueve). Influyente con balón, intenso sin él. El tipo de actuación que se espera de un líder.
Con tanta competencia en el centro del campo, el escenario es claro: o subes un peldaño, o alguien te pasa por delante. Todo apunta a que Odegaard ha elegido la primera opción.
Del sufrimiento a la motivación
El final de la pasada campaña ya había dejado una pista. Odegaard terminó físicamente bien y trasladó ese estado a un gran Mundial con Noruega: titular en cinco de los seis partidos y cuatro asistencias. Un torneo que le devolvió sensaciones.
Él mismo no escondió lo duro que fue el curso anterior. “El año pasado fue realmente una gran lucha con muchos momentos difíciles. Perderse tantos partidos por lesión fue realmente frustrante”, admitió tras el encuentro.
“No poder estar en el campo es lo peor para un futbolista y tuve bastantes lesiones extrañas, y mala suerte. Fue bueno para mí terminar la temporada con un título, aquí, y luego un buen Mundial. Después tuve mi descanso y me siento bien, listo para empezar otra vez”.
Su plan es claro: “He trabajado en usar eso como motivación para este año y volver más fuerte. Y utilizar todas esas experiencias de forma positiva”.
El discurso encaja con lo que se vio en Cardiff: un jugador con cuentas pendientes, pero con la cabeza despejada.
Sintonía inmediata con Bruno Guimaraes
Uno de los detalles más llamativos del partido fue la conexión casi instantánea entre Odegaard y Bruno Guimaraes en su primer once juntos. Se buscaron, se ofrecieron líneas de pase, alternaron alturas. Pareció natural, como si llevaran meses compartiendo zona.
“Hay veces que simplemente estás en el ‘flow’. Tienes que encontrar eso en el campo”, explicó el noruego al analizar su actuación. “Todos estábamos fluyendo bastante bien ahí fuera. Solo intentaré mantener eso y seguir”.
Si esa sociedad se consolida, el centro del campo de Arsenal puede convertirse en un quebradero de cabeza constante para cualquier rival.
Arteta, convencido de que “veremos a otro Martin”
Mikel Arteta también puso contexto al año complicado de su capitán. “Se perdió cinco o seis meses por diferentes cosas y fue extremadamente difícil para él conseguir cualquier tipo de impulso”, recordó el técnico.
Su mensaje para lo que viene fue directo: “Estoy seguro de que este año, si podemos mantenerle en forma, disponible y con los jugadores adecuados a su alrededor, vamos a ver a un Martin muy diferente”.
Arteta detecta algo más que buen tono físico. “Desde el primer día que se incorporó a la pretemporada sentí que tenía algo más en el estómago, algo que quiere demostrar y enseñar, porque el equipo también lo necesita”.
La Community Shield no otorga puntos de liga, pero sí deja señales. La de Cardiff fue clara: si Odegaard mantiene este nivel y su cuerpo le acompaña, la pelea por el trono de la Premier puede tener al mismo campeón… con un director de orquesta renovado y hambriento.



