Mohamed Salah: Futuro incierto entre Arabia Saudí, MLS y Europa
Mohamed Salah, en el cruce de caminos: Arabia Saudí, MLS o una última gran aventura en Europa
El martes dejó una imagen poderosa: Mohamed Salah, con 34 años y el brazalete de Egipto en el brazo, viendo cómo se le escapa un 2-0 ante la campeona del mundo Argentina hasta acabar derrotado 3-2, con un gol de Enzo Fernández en el descuento. Un partido de Mundial con sabor a despedida amarga. Pero el verdadero giro de guion para Salah no está solo en el torneo. Está en su futuro.
El egipcio ya es agente libre. Su salida de Liverpool al final de la pasada temporada cerró un ciclo de nueve años que lo elevó a la categoría de leyenda en Anfield: tercer máximo goleador de la historia del club, símbolo de una era y rostro reconocible de la Premier League moderna. Ese capítulo se ha terminado. El siguiente todavía no tiene título.
Las llamadas que cambian un futuro
Fabrizio Romano, referencia absoluta en el mercado, ha puesto nombres y acentos a lo que hasta ahora eran rumores dispersos. En su canal de YouTube explicó que Salah tiene sobre la mesa algo más que interés: ya se han producido contactos.
“Tiene la posibilidad desde Arabia Saudí porque en Arabia siempre han querido a Mo Salah. Desde hace dos o tres años, Mo Salah ha sido un objetivo prioritario”, contó el periodista. No es una novedad que el fútbol saudí sueñe con él: Al-Ittihad ya lanzó una oferta de 150 millones de libras en el último día de mercado hace tres veranos. Entonces, Liverpool cerró la puerta. Hoy, esa puerta ya no existe.
Romano añadió un matiz clave: no solo llama Arabia. También lo hace la MLS. “Desde la MLS se han producido llamadas para entender la situación de Mo Salah, así que la MLS podría ser una posibilidad también”, explicó. No hay acuerdos, no hay promesas públicas. Hay algo más sutil, pero igual de decisivo: clubes moviéndose para colocarse en la pole cuando el jugador y su agente, Ramy Abbas, se sienten a decidir.
Dinero, estatus y la incómoda palabra “semi-retirada”
Salah abandona Liverpool tras cobrar en torno a 400.000 libras semanales, una cifra al alcance de muy pocos. Ahora llega libre, sin traspaso, pero con un salario que seguirá siendo descomunal. Eso reduce drásticamente el número de clubes capaces de entrar en la puja, incluso en la élite europea.
Ahí es donde aparece la disyuntiva. Arabia Saudí puede ofrecer un contrato estratosférico y el rol de icono global de su proyecto. La MLS, un escaparate mediático enorme, una vida más tranquila y el papel de gran estrella de la liga. Dos caminos que muchos interpretan como la antesala del adiós competitivo, el paso previo a la retirada.
La cuestión es si Salah se ve ya en ese punto. Con 34 años, sin lesiones graves recientes y tras seguir marcando diferencias en la élite, el egipcio podría sentir que aún le queda gasolina para competir en Europa al máximo nivel. Que todavía no es momento de bajar el ritmo, ni de aceptar la etiqueta de “semi-retirado”.
Europa mira de reojo
El problema para cualquier club europeo es doble: salario y expectativas. Salah no llega como una apuesta, llega como una garantía. Quiere un proyecto que le permita seguir compitiendo por títulos grandes y un contrato acorde a su estatus de superestrella.
Los gigantes del continente saben que el margen es estrecho. Sin traspaso, todo el peso del esfuerzo económico recae en el sueldo y las primas. Y aunque no haya cifras oficiales sobre la mesa, es evidente que solo un puñado de entidades podrían acercarse a lo que ofrecen Arabia Saudí o la MLS.
Aun así, el magnetismo de Salah sigue intacto. Máximo goleador histórico de Liverpool en competiciones europeas, figura decisiva en títulos de Premier League y Champions League, icono de una selección que se sostiene sobre sus hombros. Un jugador así no pasa desapercibido en ningún despacho de la élite.
El vacío que deja en Liverpool y el tiempo de las decisiones
En Anfield, la realidad ya ha cambiado. Cuando arranque la nueva temporada, la banda derecha no tendrá el número 11 que durante casi una década fue amenaza constante, desmarque al segundo palo y zurdazo al ángulo. Liverpool tendrá que reinventarse sin su referencia ofensiva más fiable.
Salah, mientras tanto, entra en un paréntesis poco habitual en su carrera: descanso. Tras la eliminación dolorosa de Egipto en el Mundial, se tomará un tiempo antes de decidir. Sin la presión de un contrato en vigor, sin la urgencia de un mercado cerrado, con la libertad —y el peso— de poder elegir cualquier destino.
Arabia Saudí, con su chequera y su ambición de transformar el mapa del fútbol. La MLS, con su escaparate global y su crecimiento constante. O un último gran baile en Europa, para demostrar que su historia en la élite todavía no ha escrito el último gol.
La pelota está, por primera vez en muchos años, exclusivamente en los pies de Mohamed Salah. La pregunta ya no es qué más puede darle él al fútbol europeo, sino si el fútbol europeo está dispuesto —y es capaz— de hacer lo necesario para retenerlo un poco más.



