Milos Kerkez bajo la mirada crítica de Iraola y Van Dijk
Milos Kerkez, en el punto de mira: bronca doble de Iraola y Van Dijk en St James’ Park
El estreno liguero serio de Milos Kerkez como dueño del lateral izquierdo de Liverpool no fue precisamente un paseo. En el 2-2 ante Newcastle en St James’ Park, el húngaro quedó expuesto en defensa, perdió duelos clave y acabó recibiendo la bronca tanto de su entrenador, Andoni Iraola, como de su capitán, Virgil van Dijk.
Todo en una misma tarde. Y todo bajo los focos de la Premier League.
Un inicio cuesta arriba
Kerkez llega al curso como titular indiscutible en el costado izquierdo tras la marcha de Andy Robertson a Tottenham Hotspur. El puesto es suyo. El escaparate, también. Pero en los primeros cinco minutos ya iba a remolque.
Anthony Elanga le ganó la carrera en la acción que desembocó en el primer gol de Newcastle. El lateral no consiguió contener al atacante, quedó desbordado en la banda y Liverpool encajó muy pronto. A partir de ahí, el partido se le hizo largo.
En ataque, apenas dejó huella. Sus incorporaciones no generaron el peligro esperado y su peso ofensivo fue mínimo, algo que ya subrayó el periodista Ian Doyle en su crónica para Liverpool Echo.
Iraola estalla en la banda
El mismo Doyle detalló al día siguiente dos acciones muy concretas que retratan la tarde complicada de Kerkez. La primera, con Iraola perdiendo la paciencia.
En una jugada por el costado de Elanga, el técnico vasco vio cómo su lateral tardaba una eternidad en salir a tapar. Kerkez reculó, dudó, no saltó al duelo a tiempo y terminó concediendo un córner. La reacción en la banda fue inmediata: Iraola, visiblemente molesto, gesticulando y recriminando la acción, incapaz de contener sus emociones ante lo que consideró una falta de agresividad en la marca.
No era una corrección táctica fría. Era un aviso. Un “así no” a plena vista de todo el estadio.
Van Dijk también le corrige
La segunda escena llegó ya con el juego lanzado y Newcastle buscando la espalda del lateral. En una transición por su banda, Kerkez volvió a medir mal los tiempos. Tardó en encimar, dejó demasiado espacio y obligó a su capitán a intervenir.
Van Dijk, viendo el peligro, cruzó el campo a toda velocidad para cerrar la jugada y apagar el incendio que se generaba por el lado izquierdo. Una vez resuelta la acción, el neerlandés no se lo dejó pasar: reprimenda clara al número 6, reclamándole más contundencia y decisión a la hora de ir al duelo.
En cuestión de minutos, el húngaro había escuchado las quejas de su entrenador y de su líder en el césped. Un mensaje doble y nítido.
Números aceptables, sensaciones frías
En la élite, los cruces de palabras airados entre jugadores y técnicos forman parte del paisaje. El problema para Kerkez no fue tanto el tono, sino lo que reflejaban esas escenas: una tarde llena de pequeños desajustes.
El lateral mostró lagunas defensivas, como las descritas, y cuando por fin se animó a pisar campo contrario, no terminó de aprovechar las situaciones prometedoras que tuvo. Centros imprecisos, decisiones mejorables en el último tercio.
Sus estadísticas, eso sí, no fueron desastrosas. Según los datos recogidos por Sofascore, el húngaro ganó 6 duelos, firmó 7 acciones defensivas, completó 3 entradas, registró 1 tiro a puerta y dejó 1 pase clave. Números que hablan de implicación y presencia, pero que no borran la sensación de que podía –y debía– ofrecer más.
Él lo sabe. Iraola también. Van Dijk, desde luego.
Examen inmediato ante Nottingham Forest
La temporada no espera a nadie y la respuesta tiene que ser rápida. El próximo sábado, Nottingham Forest visita Anfield y todas las miradas volverán a posarse en el lateral izquierdo.
Kerkez se medirá a Ola Aina en el sistema de carrileros de Oliver Glasner. Un duelo físico, de ida y vuelta, donde la concentración y el timing en los duelos serán innegociables. Justo lo que le faltó por momentos en St James’ Park.
El debut liguero dejó dudas sobre el lateral de Hungría. Pero la Premier no concede demasiado tiempo para lamentarse. Anfield será juez de si el número 6 convierte una tarde de broncas en el primer paso de su consolidación… o en el inicio de un debate incómodo sobre el dueño de esa banda izquierda.



