Messi defiende a Neymar: El Mundial necesita a los mejores
Lionel Messi no se esconde cuando se trata de Neymar. Ni quiere hacerlo. El capitán de Argentina, símbolo absoluto de esta era, se ha puesto del lado de su amigo y excompañero para pedir algo muy claro: ver al brasileño en el Mundial de 2026.
Messi y Neymar compartieron vestuario en un FC Barcelona inolvidable y más tarde en Paris Saint-Germain. Entre títulos, goles y noches de brillo descomunal, forjaron algo más que una sociedad futbolística: construyeron una amistad profunda. Y desde ahí habla hoy Messi.
En una charla con el periodista Pollo Álvarez, el argentino reconoció que le resulta “difícil ser objetivo” cuando se trata de Neymar. No lo oculta. Aun así, su mensaje es contundente: la Copa del Mundo debe reunir a los mejores futbolistas del planeta, y él sigue colocando al brasileño en esa mesa cada vez que está sano y disponible.
Messi no habló de estadísticas ni de récords. Habló de justicia futbolística. De un torneo que se juega cada cuatro años y que, a su juicio, no puede prescindir de un talento como el de Neymar. También dejó un deseo personal: que, tras todo lo que ha sufrido en los últimos años, al delantero le empiecen a pasar cosas buenas.
El tiempo y el cuerpo, los grandes rivales de Neymar
Ahí está el gran interrogante. Neymar arrastra un historial de lesiones que ha ido erosionando la imagen de heredero natural de Messi y Cristiano Ronaldo que un día pareció inevitable. Cada vez que apuntaba al trono, su cuerpo le frenaba.
Hoy, el escenario es muy distinto al de aquellos días en los que deslumbraba en Europa. El atacante ha regresado a su casa, Santos FC, el club de su infancia. Allí intenta reconstruirse, pero el calendario no perdona: el Mundial de 2026 se acerca y su físico aún no ofrece garantías.
Los números son elocuentes. En lo que va de año solo ha podido disputar ocho partidos con Santos, lastrado por continuos problemas en la rodilla. En diciembre pasó por el quirófano para una intervención menor. En marzo, otra vez mesa de operaciones. Cada nueva cirugía alimenta la misma pregunta: ¿llegará a tiempo y en condiciones reales de competir al máximo nivel?
Mientras tanto, la selección de Brasil ha aprendido a vivir sin él. Su última aparición con la Canarinha se remonta a octubre de 2023. Desde entonces, ausencias, rehabilitación y dudas. Muchas dudas.
Un legado que pesa
Pese a todo, la hoja de servicio de Neymar con Brasil sigue siendo imponente. Es el máximo goleador histórico de la selección, con 79 tantos, y el segundo jugador con más partidos disputados: 128. Cifras que lo colocan en un pedestal reservado a muy pocos.
Ese pasado reciente choca con el presente frágil. El talento está fuera de discusión; la incógnita es el cuerpo. Y ahí entra en escena un nombre clave: Carlo Ancelotti. El seleccionador de Brasil tendrá que vigilar de cerca cada paso del delantero antes de tomar una decisión definitiva sobre su presencia en la lista para 2026.
Ancelotti sabe que un Neymar sano cambia el ecosistema de cualquier equipo. También sabe que un Neymar a medio gas puede convertirse en un problema en una competición tan exigente como un Mundial. El margen de error es mínimo.
El respaldo de una leyenda: Cafu también se moja
Messi no es el único que se ha posicionado. Otra voz autorizada en Brasil se ha sumado al respaldo: Cafu. El ex capitán y campeón del mundo no escatimó elogios hacia Neymar, al que considera dueño de una técnica descomunal. Llegó incluso a afirmar que el brasileño posee más talento natural que Messi y Cristiano Ronaldo.
Para Cafu, si Neymar llega bien física y mentalmente, sigue siendo capaz de decidir partidos él solo. Lo ha hecho durante años. Lo ha demostrado en finales, en eliminatorias, en noches de presión máxima. Esa versión, la más luminosa, es la que muchos en Brasil aún sueñan con ver una vez más en un Mundial.
Pero el propio Cafu introduce el matiz que lo condiciona todo: la última palabra no será suya ni de Messi. Será de Ancelotti y del estado real de Neymar cuando se acerque el torneo.
¿Último baile o despedida silenciosa?
El caso Neymar se mueve en esa delgada línea entre la nostalgia y la esperanza. Por un lado, la imagen del niño prodigio de Santos que debía dominar el mundo. Por otro, el futbolista de 34 años que pelea contra su rodilla y contra el reloj.
Messi lo quiere en el Mundial. Cafu también. Una parte importante del planeta fútbol, seguramente, igual. La pregunta ya no es si Neymar tiene el talento. Eso quedó resuelto hace mucho tiempo.
La pregunta, a menos de dos años de 2026, es otra: ¿le dará el cuerpo para escribir el capítulo que todavía le falta en la historia de los Mundiales, o su legado quedará incompleto, como una obra maestra interrumpida antes del final?




