Kylian Mbappé y su búsqueda por la historia en la Copa del Mundo
PHILADELPHIA — Kylian Mbappé vuelve a mirar de frente a la historia. Y el nombre que aparece al lado del suyo es el de siempre: Lionel Messi.
En el minuto 70 del duelo de octavos de final ante Paraguay, en el Lincoln Financial Field, el capitán de Francia convirtió un penalti que cambia el rumbo del partido y afila todavía más sus cifras en la Copa del Mundo. La jugada llegó tras una irrupción en el área de Désiré Doué, derribado por Diego Gómez. El árbitro dejó correr, pero el VAR llamó. Revisión, pantalla, decisión. Penalti.
Mbappé colocó el balón, respiró y ejecutó. Frío. Seco. Gol.
Con ese tanto, el máximo goleador histórico de la selección francesa firma su séptimo gol en este Mundial y alcanza los 19 en su carrera en Copas del Mundo. Un número que lo vuelve a dejar a un solo tanto de Messi en la tabla histórica. La persecución continúa, golpe a golpe, estadio a estadio.
Un depredador de eliminatorias
El penalti ante Paraguay no llega aislado. Mbappé aterrizó en estos octavos tras destrozar a Suecia en la ronda de 32. Allí firmó su tercer doblete del torneo: uno justo antes del descanso, en el minuto 45, y otro en el 74. Dos zarpazos que elevaron a 10 sus goles en fases de eliminación directa de la Copa del Mundo, un récord absoluto para un solo jugador.
Su hábitat natural son las noches en las que un error te manda a casa. Y lo demuestra cada vez que el formato se convierte en matar o morir.
Francia, bajo su liderazgo en el césped, pisa los octavos de final por tercera Copa del Mundo consecutiva. Bajo el mando de Didier Deschamps desde el banquillo, son ya cuatro rondas de 16 seguidas para Les Bleus. Una continuidad competitiva que muy pocos seleccionados pueden exhibir en la última década.
El camino de Francia y el tablero del Mundial
La victoria sobre Suecia en el MetLife Stadium en la ronda de 32 fue solo una pieza más de un cuadro ya cargado de nombres grandes. En esa primera ronda de eliminación cayeron, uno tras otro, rivales de todo el mapa: Canadá sobre Sudáfrica en Inglewood, Paraguay sorprendiendo a Alemania en Foxborough, Marruecos dejando fuera a Países Bajos en Monterrey, Brasil imponiéndose a Japón en Houston, Noruega superando a Costa de Marfil en Arlington, México eliminando a Ecuador en el Estadio Azteca.
La lista sigue: Estados Unidos se deshizo de Bosnia and Herzegovina en Santa Clara, Bélgica tumbó a Senegal en Seattle, Inglaterra pasó sobre RD Congo en Atlanta, España se impuso a Austria en Inglewood, Portugal doblegó a Croacia en Toronto, Suiza eliminó a Argelia en Vancouver, Argentina venció a Cabo Verde en Miami Gardens, Egipto dejó fuera a Australia en Arlington y Colombia pudo con Ghana en Kansas City.
De ese filtro salió el cuadro actual. Francia se mide a Paraguay en Philadelphia, mientras Canadá y Marruecos se enfrentan en Houston. El premio es claro: el ganador del Paraguay–Francia se verá en cuartos con el vencedor del Canadá–Marruecos, en Foxborough, el 9 de julio.
En el otro lado del cuadro, Brasil se cruza con Noruega en East Rutherford, México se cita con Inglaterra en Ciudad de México, Portugal y España chocan en Arlington, Estados Unidos y Bélgica se encuentran en Seattle, Argentina se mide a Egipto en Atlanta y Suiza se juega el pase ante Colombia en Vancouver. Todo a partido único. Sin red.
La estructura es implacable: cada ronda reduce el campo a la mitad hasta dejar solo a dos selecciones en la final. La única concesión es el duelo por el tercer puesto entre los perdedores de semifinales, un último partido para quienes se quedan a un paso del sueño.
Mbappé, Messi y el horizonte
En este escenario, cada gol de Mbappé pesa doble: vale en el marcador y vale en la historia. Su penalti en Philadelphia no solo acerca a Francia a los cuartos de final; también lo mantiene pegado a Messi en la carrera por los registros eternos de la Copa del Mundo.
Si Les Bleus superan a Paraguay, el siguiente obstáculo saldrá de Canadá o Marruecos. Otro estadio, otro país, el mismo foco: Mbappé contra todos y, de fondo, esa sombra dorada de Messi.
La pregunta ya no es si seguirá marcando. La verdadera incógnita es hasta dónde lo llevará esta racha en un Mundial que no perdona distracciones y que, una vez más, parece hecho a la medida de los grandes depredadores del área.



