El Liverpool ha puesto la mirada en una de las piezas más codiciadas del vestuario del Real Madrid. Según el periodista de Sky Sports Sacha Tavolieri, el club de Anfield mantiene contactos para un posible fichaje de Eduardo Camavinga por unos 70 millones de libras este verano. Una operación de gran calado, tanto deportiva como simbólicamente.
Un Liverpool a medio gas busca un golpe de efecto
La temporada del Liverpool no está a la altura de las expectativas generadas tras un mercado de fichajes récord el verano pasado. El equipo se agarra como puede a la lucha por entrar en la próxima Champions League y tiene en el cruce de cuartos de final ante el vigente campeón, Paris Saint-Germain, su última bala para levantar un título esta campaña.
En medio de ese contexto, con el proyecto de Arne Slot bajo la lupa y su futuro sometido a debate, la dirección deportiva no espera a que acabe el curso. Ya diseña el siguiente paso. Y en esa hoja de ruta, el nombre de Camavinga aparece subrayado.
Camavinga, en el escaparate del Bernabéu
Carlo Ancelotti lo ha definido como “extraordinario”. Sin embargo, en los despachos del Real Madrid crece la sensación de que su progresión se ha estancado. El francés, capaz de actuar como mediocentro, interior o incluso lateral izquierdo, ha perdido peso en la rotación y ya no figura entre las primeras opciones en el Bernabéu.
El club blanco contempla por primera vez seriamente su salida este verano. La cifra que circula es clara: unos 80 millones de euros, alrededor de 70 millones de libras, para hacer caja y reforzar otras áreas de la plantilla. La puerta no está del todo abierta, pero ya no está cerrada con llave.
Ante ese escenario, la agencia del jugador, CAA Stellar, se ha movido. Ha tanteado a varios clubes para medir el mercado y comprobar quién está dispuesto a dar el paso por un futbolista de solo 23 años, con experiencia de élite y un techo todavía muy alto. Entre esos pretendientes, Liverpool se ha colocado en una posición privilegiada tras explorar las condiciones de un posible acuerdo.
El sueño de Madrid, el ancla del jugador
Hay, sin embargo, un obstáculo mayúsculo: el propio Camavinga. El ex del Rennes no contempla, por ahora, hacer las maletas. Su prioridad es clara: pelear por su “sueño de carrera” en el Real Madrid y consolidarse definitivamente como pieza importante del campeón de Europa.
Con contrato hasta 2029, el francés no tiene prisa. El tiempo, a día de hoy, juega a su favor. No siente la necesidad de forzar una salida y se aferra a la posibilidad de revertir su situación en la capital española.
Liverpool, por tanto, puede estar en la pole… pero frente a un corredor que aún no ha decidido si quiere participar en la carrera.
Un encaje casi perfecto en el mediocampo de Anfield
La atracción del Liverpool por Camavinga no es casual. El centro del campo se ha convertido en el talón de Aquiles del equipo esta temporada. Demasiadas veces ha sido superado físicamente y tácticamente.
- Alexis Mac Allister, clave con balón, ya no domina las transiciones con la energía de antes.
- Curtis Jones aporta criterio, pero no es el jugador más potente ni el más intenso en lo físico.
- Ryan Gravenberch, por su parte, ha tenido que asumir un rol de mediocentro posicional que lo exprime y lo expone, al ser prácticamente el único pivote en el que Slot confía de manera sostenida.
En ese paisaje, Camavinga encaja como una solución de impacto inmediato. Su capacidad para abarcar campo, recuperar balones, corregir a sus compañeros y al mismo tiempo ofrecer salida limpia desde atrás elevaría de golpe el nivel mínimo del centro del campo. Y, al tratarse de un futbolista con experiencia en grandes noches europeas y margen de mejora evidente, también dispararía el techo competitivo del equipo.
No se trata solo de sumar una pieza más. Sería cambiar la fisonomía del mediocampo.
Un fichaje caro, una apuesta de club
La operación, si se concreta, no será sencilla. El precio es alto, la competencia potencial también, y convencer a un jugador que no quiere dejar Madrid exige un plan deportivo sólido y un discurso muy persuasivo.
Para el Liverpool, significaría una apuesta total: un fichaje que marcaría el tono del nuevo ciclo y enviaría un mensaje directo a Europa de que el club sigue dispuesto a pelear por los mejores talentos del continente.
El reto está claro. La pregunta es si en Anfield lograrán transformar el interés y los contactos iniciales en una oferta capaz de romper las resistencias de Camavinga y del Real Madrid. Porque si existe una mínima opción de cerrar esta operación, todo indica que el Liverpool deberá ir hasta el final.





