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Laporta fija el ritmo en la negociación por Álvarez

Joan Laporta habló lejos de casa, en Estados Unidos, pero su mensaje viajó directo a España y aterrizó en dos despachos muy concretos: el del Metropolitano y el del Emirates. Barcelona quiere a Julián Álvarez. Lo quiere de verdad. Pero no a cualquier precio ni bajo cualquier condición.

El presidente azulgrana, en la antesala de la semifinal del Mundial entre España y Francia, se encargó de fijar el marco de la negociación con Atlético de Madrid y con el entorno del delantero argentino. Y lo hizo con una frase que resume el tono del club en esta operación: el reloj ya está corriendo.

“Nosotros marcamos el ritmo”

Laporta no se escondió al hablar del exdelantero de Manchester City, ahora referencia ofensiva del Atlético y héroe reciente de Argentina en este Mundial de 2026.

“Nosotros no vamos a bailar al son de nadie. Aquí marcamos nosotros el ritmo. Hemos hecho una oferta, pero no es una oferta abierta, no es una oferta ilimitada. Ya veremos cuánto tiempo sigue siendo válida. Hemos expresado nuestra intención de fichar al jugador que nos han pedido el entrenador y el área técnica. Nos gusta mucho y creo que es un futbolista fantástico”, explicó ante los medios.

El mensaje es doble: reconocimiento público del interés —contundente, sin rodeos— y aviso claro de que Barcelona no piensa quedar atrapado en una subasta interminable. Hay oferta. Hay plazo. Y hay un objetivo prioritario para la delantera.

Relación delicada con el Atlético

Cada vez que Barça y Atlético cruzan caminos en el mercado, la historia se carga de matices. De Luis Suárez a Griezmann, el trayecto entre el Camp Nou y el Metropolitano nunca ha sido una simple autopista. Laporta lo sabe y quiso desactivar cualquier lectura de tensión antes de que prendiera el fuego.

“Entiendo que tenemos una muy buena relación con ellos. Hubo cierta confusión respecto a la oferta que hicimos y la aclaré. No hemos ejercido más presión. Simplemente dije que, desde el momento en que ellos tengan una alternativa, esta oferta sigue siendo válida. Y ahí se quedó. No ha ido a más, de momento”, añadió.

Sin amenazas, pero con firmeza. Barcelona se declara dispuesto, pero no suplicante. El presidente se ha movido en primera persona para que en el Metropolitano tengan claro el alcance y las condiciones de la propuesta culé.

Álvarez, en plena explosión mundialista

Mientras los despachos se mueven, Julián Álvarez se ha encargado de elevar aún más su cotización sobre el césped. El argentino, de 26 años, vive un Mundial de 2026 que puede cambiar el rumbo de su carrera. Su último golpe: un golazo decisivo ante Suiza en cuartos de final, una definición que ha dado la vuelta al planeta y que refuerza la sensación de que está en su punto de madurez.

Su temporada con Atlético respalda esa impresión: 20 goles en todas las competiciones, un registro que mezcla pegada y constancia. Pero no se trata solo de números. Su capacidad para moverse entre líneas, caer a banda, atacar el espacio y adaptarse a distintos sistemas ha convencido a la secretaría técnica azulgrana, que lo ve como la pieza ideal para evolucionar un frente de ataque que busca nuevas soluciones.

Competencia desde la Premier, preferencia clara

El camino, sin embargo, no está libre. Barcelona se enfrenta a la oposición de Arsenal, decidido a irrumpir en la operación antes del inicio de su pretemporada. El club londinense ve en Álvarez un refuerzo de impacto inmediato para su proyecto y estudia cómo irrumpir en la puja.

Desde el entorno del jugador, la sensación que se filtra es otra: Álvarez preferiría seguir en LaLiga, mantener su carrera en España, un entorno que ya domina y en el que ha alcanzado su actual nivel de influencia. Ese matiz puede resultar clave si las cifras de las ofertas se acercan y el futbolista debe inclinar la balanza.

Entre el Mundial y el mercado

De momento, todo queda aparcado en segundo plano para el propio protagonista. Álvarez tiene la mirada clavada en el siguiente reto con Argentina, que se prepara para una semifinal de alto voltaje ante Inglaterra el miércoles. Es el tipo de escenario que define carreras y multiplica el valor de los delanteros que no se esconden.

Barcelona, Atlético y Arsenal mirarán ese partido con un interés especial. Cada desmarque, cada remate, cada celebración puede empujar un poco más el precio, la presión o la urgencia. Laporta ya ha puesto su carta sobre la mesa y ha avisado de que no estará ahí para siempre.

La pelota, por ahora, está en el campo de Atlético… y en los pies de Julián Álvarez, en pleno Mundial, con medio continente esperando su próximo movimiento.