logo

Kompany responde a Bischof sobre el pressing del Bayern

El 1-0 en Wolfsburgo dejó algo más que tres puntos para el Bayern. Dejó también un pequeño choque generacional en pleno foco de las cámaras.

Tom Bischof, titular y sobre el césped los 90 minutos, no se mordió la lengua ante Sky al analizar el problema más evidente del equipo: los goles encajados. "Encajar tantos goles y permitir tantas ocasiones nunca es bueno", admitió. Desde la banda, en los últimos partidos, había visto un patrón que le inquietaba: "Nos ha faltado el contra-pressing básico, esa presión inmediata tras perder el balón".

No habló de cansancio ni de piernas pesadas al final de una temporada larga. Señaló otra cosa: recorridos inútiles. "Por eso a menudo tenemos que cubrir distancias innecesariamente largas", explicó. Y dejó una frase que retrata la dualidad del Bayern actual: "Cuando presionamos alto y rápido, marcamos muchos goles. Últimamente, sin embargo, hemos encajado demasiados".

Los números le dan la razón en parte. El gigante alemán venía de recibir cinco goles en París y tres tanto en Mainz como en casa ante Heidenheim. Demasiado castigo para un equipo que aspira a controlarlo todo.

La réplica inmediata de Kompany

La lectura táctica de Bischof no tardó en encontrar respuesta. Y llegó desde el lugar más alto del vestuario.

Vincent Kompany, preguntado por Sky si su joven centrocampista tenía razón, fue tajante: "No, por supuesto que no. Es un jugador joven y cometió un error en esa entrevista".

El técnico de 40 años se agarró al desarrollo del primer tiempo en Wolfsburgo para argumentar su postura. Para él, el problema no fue la falta de presión tras pérdida, sino algo más básico: la incapacidad de conservar la pelota.

"No puedes contra-presionar cien veces si pierdes la posesión de inmediato", subrayó. "El problema no es la falta de deseo de presionar; simplemente no puedes ganar partidos así. No tienes que decidir los partidos en los primeros diez o quince minutos. Puedes contra-presionar una, dos, quizá tres veces, pero al final las piernas se te van".

Su Bayern, desordenado y vulnerable en la primera parte, cambió de cara tras el descanso. Con la pelota, el equipo pareció otro. El propio Kompany lo remarcó: el dominio posterior no llegó por arte de magia, sino por "nuestro comportamiento con el balón". Traducido: menos pérdidas absurdas, más control, menos situaciones límite a la espalda.

El entrenador relativizó el episodio con Bischof con una mezcla de firmeza y complicidad. "Tom es un gran chico, pero yo tenía un poco más de perspectiva justo después del partido", deslizó con una sonrisa cómplice. Mensaje enviado, jerarquía marcada.

Kane falla, Olise decide

En medio de este debate táctico, el marcador cuenta otra historia: la de un Bayern que ganó, pero volvió a caminar sobre el alambre.

Harry Kane falló su primer penalti en la Bundesliga tras haber convertido 24 de forma consecutiva. Un dato que, en cualquier otra noche, habría copado los titulares. Esta vez quedó en segundo plano.

Porque el héroe fue Michael Olise. Con un disparo espectacular, firmó el único gol del partido y sostuvo a un Bayern que no puede permitirse más tropiezos ni más dudas defensivas.

Lo que viene: Colonia y una final en Berlín

El calendario no ofrece respiro ni margen para debates largos. En la última jornada de la Bundesliga, este sábado, Múnich recibe al recién ascendido 1. FC Köln. Un partido que, sobre el papel, debería servir para ajustar mecanismos, pero que se ha convertido en examen obligatorio para la solidez del equipo.

Después espera Berlín. Y al otro lado, el campeón defensor: VfB Stuttgart, en la final de la DFB Cup dentro de una semana.

Entre las palabras de un joven que ve el juego desde dentro y la respuesta de un entrenador que exige control desde el banquillo, se dibuja el verdadero reto del Bayern: ¿podrá encontrar el equilibrio justo entre agresividad y pausa cuando el próximo título ya no admita matices?