Joshua Kimmich no quiso saber nada de incendios ajenos. Ni de polémicas artificiales. El alemán zanjó con firmeza cualquier lectura dramática sobre su reciente roce con el delantero brasileño de Real Madrid, reduciéndolo a lo que, para él, es la esencia del fútbol de élite: pura competitividad.
“Se está exagerando”, afirmó Kimmich ante los periodistas, citado por *Bild*. Nada de rencores, nada de guerra abierta. Para el internacional alemán, lo que se vio en el campo entra dentro del guion habitual cuando se enfrentan jugadores que no dan un balón por perdido.
Kimmich no se quedó ahí. Señaló directamente a uno de los sellos de identidad del gigante blanco: la gestión de los tiempos. “Por supuesto, Real Madrid también es conocido por su capacidad para gestionar los partidos. El tiempo estaba de su lado. En consecuencia, cada uno tiene sus propias estrategias para dejar que el reloj corra”. Un mensaje claro: lo que desde fuera se interpreta como provocación o teatro, desde dentro se entiende como parte del oficio, como un recurso más cuando el marcador favorece.
Kompany, sin miedo al talento: “No puedes neutralizarlos… ni a nosotros”
Mientras el debate giraba en torno a roces y gestos, Vincent Kompany llevó la conversación a otro terreno: el del talento decisivo. El técnico belga recordó que, por encima de cualquier pizarra, hay futbolistas capaces de romper un partido en una jugada.
Preguntado por la posibilidad de enfrentarse a Vinicius y Kylian Mbappé juntos, Kompany esquivó el morbo de la alineación de Real Madrid y eligió otro enfoque: el colectivo, el del desafío global que plantea el campeón de Europa. No quiso entrar en cábalas sobre quién juega o quién se queda fuera. Prefirió hablar del nivel al que se mueve este tipo de eliminatorias.
“En este nivel, cada equipo es peligroso”, subrayó. “Cada equipo puede crear algo especial. Puedes encajar un gol, pero también puedes marcar uno”.
Una frase sencilla, pero reveladora: Kompany no presenta a su equipo como víctima, sino como rival capaz de golpear también.
El belga fue más allá al analizar lo que supone preparar un plan contra Real Madrid. “No puedes tener un plan de partido contra Real Madrid que neutralice por completo sus cualidades individuales. Por eso todo el mundo viene a estos partidos”. Acepta la realidad: no hay esquema que apague del todo a futbolistas de ese calibre. Pero inmediatamente giró el foco hacia los suyos. “También creo que no puedes eliminar completamente nuestras propias cualidades del juego”.
Identidad, foco total y una exigencia: jugar sin miedo
Kompany insistió en un punto que repitió casi como un mantra: no perder de vista la identidad que ha llevado a su equipo hasta aquí. “Lo más importante es que no pierdas de vista lo que te trajo aquí en primer lugar”, remarcó. No quiere que el peso del escudo rival desfigure el estilo propio.
“Necesitamos mañana una concentración total en el partido más duro que puedes tener en Europa”, admitió, sin disfrazar la magnitud del reto. Pero enlazó esa dificultad con una ambición muy concreta: “Queremos estar al cien por cien centrados en cómo ganar y en cómo queremos ganar”. No le vale con competir bien o con “dar la cara”. Su discurso solo contempla una palabra: victoria.
“Simplemente quiero que ganemos, y que el equipo no tenga miedo y muestre lo que puede hacer”.
Esa última frase resume su plan. Ni trinchera, ni complejo, ni partido reducido a aguantar. Kompany reclama valentía y personalidad ante un Real Madrid que domina como nadie el arte de manejar los tiempos… justo el terreno donde Kimmich recordó que todo forma parte del juego.
La batalla táctica llegará. Las estrellas también. La cuestión, ahora, es quién se atreverá a imponer su carácter cuando el reloj empiece a correr en contra.





