El viernes por la noche, en un duelo que siempre se juega con los dientes apretados, los Brisbane Broncos se presentarán ante North Queensland Cowboys con un nuevo dueño del fondo de la cancha: Jesse Arthars. Mientras tanto, el capitán Adam Reynolds ha sido nombrado para jugar pese a arrastrar una lesión que tiene al club en vilo durante toda la semana.
La victoria del fin de semana pasado ante Gold Coast Titans dejó un precio altísimo. Reece Walsh salió con fractura de pómulo, Ben Hunt con lesión de ligamento medial y Reynolds con problemas en el aductor. Ninguno de los tres terminó aquel partido. Dos ya están descartados por varias semanas. El otro intenta desafiar al cuerpo.
Walsh y Hunt no estarán. Reynolds, al menos en la hoja de equipo, sí. Pero su nombre llega subrayado por un signo de interrogación.
En ese contexto irrumpe Arthars, que ya dio un primer aviso el sábado pasado. Pasó de la banda al rol de fullback cuando Walsh se fracturó el rostro justo antes del descanso y cumplió con oficio, serenidad y presencia. Ahora, con tiempo para preparar el partido desde esa posición, el reto crece y también el foco sobre él.
Walsh es una de las grandes estrellas de la competición. Un generador de highlights. Arthars no pretende copiarlo ni disfrazarse de algo que no es. Lo dejó claro: no siente la presión de imitarlo, quiere imponer sus propias virtudes, responder a la fe del vestuario y del entrenador Michael Maguire. Su apuesta es sencilla y directa: organización desde atrás, carrera poderosa con el balón y mucha voz para ordenar al equipo.
Desde dentro del grupo destacan precisamente eso: su capacidad para organizar desde el fondo del campo y su agresividad con la pelota en las manos. Él mismo reconoce que son los aspectos en los que quiere insistir si le toca asentarse como fullback. Energía, comunicación constante, liderazgo silencioso pero firme. Esos son sus argumentos en la semana en la que alcanzará los 100 partidos en la NRL. No es un novato buscando minutos. Es un jugador de recorrido que se planta en un clásico con una oportunidad mayúscula.
Mientras tanto, el caso Reynolds marca el pulso de los días previos. El capitán se probó el martes, corriendo junto a un preparador para testear la zona afectada en la ingle. El plan es claro: descanso, tratamiento y observar cómo responde el cuerpo a medida que se acerca el viernes. La duda permanece.
Por si el capitán no llega, Brisbane ya tiene el plan B preparado. Tom Duffy, ex Cowboy de 22 años que disputó seis encuentros con el club de Townsville el año pasado, ha sido incluido en el equipo y espera su momento para ocupar la posición de halfback si el cuerpo técnico decide no arriesgar a Reynolds.
Arthars conoce bien a Duffy: han compartido campo en la Queensland Cup con Souths Logan. Desde esa convivencia, el fullback improvisado lanza un mensaje de confianza total. Habla de un organizador nato, muy vocal, con capacidad para dirigir al equipo con autoridad. Si Reynolds no está al cien por cien, Duffy aparece como un relevo natural para pilotar el ataque. Para el joven medio, sería una oportunidad enorme. Para los Broncos, una apuesta calculada.
El banco también se mueve. El rol de “super sub” que venía desempeñando Hunt recaerá ahora en Blake Mozer, que aún no ha jugado en la NRL este año y se encuentra ante una ventana ideal para reclamar minutos. En las bandas, Josiah Karapani regresa tras haber sido apartado la semana pasada por motivos disciplinarios. Otra pieza que vuelve justo cuando el equipo necesita profundidad y respuestas rápidas.
Los Broncos llegan golpeados, sí, pero no desarmados. El duelo ante Cowboys no admite excusas ni medias tintas. Entre lesiones, regresos y oportunidades inesperadas, el viernes puede marcar algo más que dos puntos en la tabla: puede definir quién toma realmente las riendas de este equipo en un tramo clave de la temporada.
Xerri reaparece en los Bulldogs; Radley vuelve tras una larga sanción
En Canterbury, el movimiento fuerte de la semana tiene nombre propio: Bronson Xerri. El centro regresa al quince inicial para un duelo de alto voltaje ante Penrith, en un momento en el que los Bulldogs necesitan sacudirse un arranque de temporada irregular.
Su caso ha sido tema de debate desde la primera jornada. Tras la victoria en el debut ante St George Illawarra en Las Vegas, el técnico Cameron Ciraldo lo dejó fuera del equipo titular y apostó por Enari Tuala. La polémica creció en la derrota de la quinta fecha ante South Sydney, cuando Stephen Crichton se lesionó y Ciraldo decidió no tirar de Xerri, que estaba en el banco. En lugar de eso, movió a Matt Burton al centro por segunda vez en pleno partido y dio entrada a Sean O'Sullivan en la posición de halves, destacando su capacidad de comunicación.
Ahora Xerri recibe otra oportunidad. Lo hará nada menos que frente a unos Panthers en plena racha, el jueves por la noche en Accor Stadium. Partido grande, escenario grande y un jugador con ganas de demostrar que merece un sitio fijo. Los Bulldogs necesitan chispa y contundencia. Él tiene la chance de aportar ambas.
En Sydney Roosters, el regreso estelar lleva el sello de Victor Radley. El dos veces campeón de la NRL vuelve para su primer encuentro del año tras cumplir una sanción interna de 10 partidos impuesta por el club la temporada pasada, a raíz de un incidente en el que se le acusó de intentar adquirir una droga peligrosa con la ayuda del ex hooker de los Roosters, Brandon Smith. En la cuenta de esa sanción se incluyeron tres Tests con Inglaterra, dos partidos de pretemporada y el bye de la última jornada.
Radley reaparecerá como lock en el duelo del sábado por la noche ante Cronulla, fuera de casa. No llega solo: el banco de los Tricolours se refuerza también con los regresos de Spencer Leniu, superada una lesión en el isquiotibial, y Nat Butcher, tras un protocolo de conmoción. Un bloque con más músculo y experiencia para un choque exigente.
Los Sharks, por su parte, pierden al centro Jesse Ramien por lesión y recurren a la fiabilidad de Mawene Hiroti para cubrir el hueco. Menos brillo mediático, pero un jugador que rara vez desentona.
Dragons, Storm, Warriors, Eels y Tigers mueven fichas
St George Illawarra también ajusta su tablero. Kyle Flanagan ha sido incluido como halfback para el partido del viernes en Wollongong ante Manly, apenas dos semanas después de sufrir una conmoción que lo llevó directamente al hospital. Daniel Atkinson deja la dirección del juego y se desplaza a su posición preferida de five-eighth, mientras Tyrell Sloan abandona la banda para ocupar la plaza de fullback ante la baja de Clint Gutherson.
En Melbourne, las noticias son más alentadoras. Jack Howarth, centro, y Moses Leo, wing, regresan tras superar problemas de cadera y conmoción respectivamente para el duelo del sábado por la noche ante Warriors en AAMI Park. En el conjunto neozelandés, Chanel Harris-Tavita se mueve a five-eighth para cubrir la ausencia de Luke Metcalf, fuera por una lesión en el isquiotibial.
El panorama en Parramatta es mucho más sombrío. La temporada, ya castigada por las lesiones, suma nuevos golpes: Bailey Simonsson (tobillo), Sean Russell (conmoción) y Jonah Pezet (isquiotibial) quedan descartados para el choque del domingo en casa ante Gold Coast. La respuesta del club pasa por mirar hacia abajo en la estructura: debutará Araz Nanva en la banda, Ronald Volkman jugará su primer partido de NRL en más de un año como five-eighth y Will Penisini vuelve tras superar problemas en la ingle. Es una mezcla de necesidad y esperanza en un equipo que busca mantenerse a flote mientras espera recuperar soldados.
Wests Tigers también sufren una baja sensible. El wing Luke Laulilii se pierde el partido por sanción, pero el cuerpo técnico encuentra un reemplazo de impacto inmediato: Jeral Skelton, un “powerhouse” listo para entrar de lleno en un duelo de la parte alta de la tabla ante Newcastle el domingo por la noche en Campbelltown.
Entre lesiones, sanciones y regresos, la NRL entra en una fase en la que la profundidad de las plantillas y la capacidad de reinventarse pueden valer tanto como cualquier jugada brillante. Y algunos, como Arthars, Xerri o Duffy, están a punto de descubrir hasta dónde pueden llegar cuando la oportunidad por fin golpea la puerta.





