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James Maddison: regreso tras la lesión y el caos familiar

James Maddison pensó que conocía la presión. Estadios llenos, focos, la exigencia de ser el cerebro del Tottenham Hotspur. Hasta que, en plena rehabilitación de una grave lesión de rodilla, la vida le lanzó un reto distinto: un segundo par de gemelos y una casa con cinco niños de cinco años o menos.

El centrocampista de 29 años se rompió el ligamento cruzado anterior el pasado agosto y se perdió casi toda la temporada. Meses de gimnasio, máquinas, soledad y dudas. En paralelo, su pareja daba a luz a otro par de mellizos, un niño y una niña, que se sumaban a los tres pequeños que ya corrían —o gateaban— por casa.

El caos como refugio

Maddison reconoce que esa vorágine familiar fue su salvavidas mental. Cambió la presión de la Premier League por noches sin dormir, montones de pañales y carreras por el pasillo.

“Necesitaba esa distracción positiva de que mi pareja estuviera embarazada y tener que estar ahí para ella y olvidarme de mí mismo, aunque estuviera pasando por una experiencia traumática con mi rodilla”, explicó a BBC Sport.

Entre tomas, llantos y cambios de ropa, el internacional inglés encontró una forma inesperada de mantener la cabeza lejos de la lesión. “Muchos pañales volando, muchos accidentes en casa, pero merecerá la pena. Seguimos encantados. No lo cambiaría por nada del mundo”, confesó.

Su caso es casi una rareza estadística. Dos pares de gemelos en la misma familia lo sitúan en un club muy reducido. Uno de los pocos nombres conocidos que comparte esa peculiaridad es el de Roger Federer, cuya esposa Mirka dio a luz a gemelas en 2009 y a gemelos cinco años después.

Entre la camilla y el salón

Mientras el Tottenham peleaba sin él, Maddison vivía otra batalla: la de seguir sintiéndose futbolista. Su ausencia fue tan larga que hasta su hijo mayor, Leo, empezó a ver a su padre de otra manera.

“Me perdí un año de fútbol, y un año en la vida de un niño —de tres años y medio a cuatro y medio— es enorme”, explicó.

El pequeño, que antes le acompañaba al estadio, dejó de asociar a su padre con el césped.

“No podía ni recordar hace más de un año, cuando estaba en todos los partidos. Será bonito que vuelva a los estadios y recuerde a papá jugando, en lugar de solo papá sentado en casa con una máquina en la rodilla”, añadió.

La imagen es potente: el creador de juego de los Spurs, inmóvil en el sofá, viendo partidos con una rodillera conectada a una máquina de recuperación mientras sus hijos corretean alrededor. Un futbolista en pausa en medio de una familia en plena expansión.

Ahora, el foco vuelve al césped

Tras un año casi en blanco, Maddison encara el inicio de la nueva temporada con una idea clara: estar disponible, sano y decisivo. Tottenham abre su campaña de Premier League este sábado ante Brentford y el centrocampista quiere dejar atrás el rol de espectador.

La rodilla ha sido reparada. La casa sigue llena, quizá más ruidosa que nunca. Entre el ruido de los niños y el murmullo del vestuario, Maddison vuelve al lugar que le falta: el centro del campo. El próximo paso ya no está en la sala de rehabilitación, sino en el primer balón que toque cuando el árbitro señale el inicio del curso.