Al-Hilal vuelve a escena apenas cuatro días después del tropiezo ante Al-Taawoun, y Simone Inzaghi lo celebra. El técnico italiano quiere que la pelota ruede cuanto antes para limpiar el sabor del 2-2 en el Kingdom Arena y reenfocar a su equipo en la recta final de la Roshen League.
“Entrenamos bien ayer y hoy lo haremos después de la rueda de prensa; intentamos prepararnos lo mejor posible, y estoy encantado de que los partidos se reanuden rápido para llevar alegría a nuestros aficionados”, declaró Inzaghi, según el diario saudí Al-Riyadiah. El mensaje es claro: cero dramatismo, máxima urgencia competitiva.
Liga hoy, copa mañana
El duelo llega con un contexto particular. Al-Khulud, rival de mañana en liga, acaba de firmar una de las grandes sorpresas de la temporada al eliminar a Al-Ittihad en semifinales de la Custodian of the Two Holy Mosques Cup y meterse por primera vez en su historia en la final, donde se volverá a cruzar con Al-Hilal.
Inzaghi, sin embargo, se niega a mezclar escenarios. “El partido de mañana no afectará al cruce de copa; Al-Khulud merece estar en la final, pero debemos centrarnos en el encuentro de liga”, advirtió. Nada de mirar de reojo a la final: primero, los puntos.
El italiano subrayó que el crecimiento de Al-Khulud no es casualidad. “Tienen el mismo entrenador y en invierno lograron hacer algunos cambios en la plantilla. Es un equipo bien organizado y en su último partido contra Al-Khaleej hicieron una buena actuación”, analizó. Respeto absoluto al rival, sin inflar elogios, pero marcando el nivel de alerta que exige el calendario.
Fichajes de invierno bajo la lupa
El mercado invernal dejó varias caras nuevas en el vestuario de “Al-Zaeem”, y el técnico quiso rebajar la ansiedad en torno a su rendimiento inmediato. “Cualquier jugador, especialmente los que se unieron a nosotros en enero, necesita tiempo para asentarse en su nuevo equipo”, explicó.
Nombró uno por uno: Simon Boabri, Mohammed Qadir Miti y Sultan Mandash. “Han llegado desde entornos diferentes y necesitan tiempo para adaptarse”, insistió. Nada de juicios precipitados. “Como Miti mencionó antes del partido ante Al-Taawoun, es natural que los nuevos jugadores necesiten algo de tiempo para tener el impacto que los aficionados esperan”, recordó Inzaghi, alineándose con el propio discurso del futbolista.
La idea es proteger al grupo y, al mismo tiempo, marcar una hoja de ruta: integración gradual, sin perder de vista la exigencia inmediata que impone la lucha por el título.
Benzema, en el aire
La gran incógnita para el choque ante Al-Khulud tiene nombre propio: Karim Benzema. El francés se perdió el duelo frente a Al-Taawoun por una lesión en un dedo del pie y su presencia vuelve a estar en duda.
“Veremos cómo está Benzema hoy, y en cuanto a todos los jugadores que se perdieron el último partido –como Benzema, Salem (Al-Dossari) y Bouabri– veremos si están en condiciones de jugar mañana”, explicó el entrenador. Decisión a última hora, con tres piezas ofensivas importantes pendientes del visto bueno médico.
La gestión del riesgo será clave: el calendario aprieta, la final de copa asoma y la lucha por el campeonato no permite concesiones.
“Segundo mejor ataque” y autocrítica
Pese a los debates externos, Inzaghi rechazó cualquier discurso de crisis ofensiva. Los números le respaldan: Al-Hilal firma el segundo mejor ataque de la Saudi Pro League con 69 goles, solo por detrás de Al-Nassr, que suma 76.
“En cuanto a nuestro ataque, somos la segunda mejor línea ofensiva y hemos tenido muchas ocasiones; debemos aprovecharlas, como en el partido contra Al-Taawoun”, señaló. No se queja de falta de llegadas, sí de la puntería en los momentos clave.
Ahí enlazó con otro punto que le obsesiona: el equilibrio. “Con un mayor enfoque en la parte defensiva y aprovechando las ocasiones que creamos, mejoraremos; y a pesar de la falta de tiempo, debemos mejorar”, remató.
El mensaje, de puertas adentro, es inequívoco: el margen es corto, los números son buenos, pero no bastan. La liga y la copa se jugarán en los detalles, en la concentración atrás y en ese último toque que separa una temporada notable de una temporada inolvidable.





