Inglaterra respira con Rice y preocupa la ausencia de Reece James
Inglaterra recibió una buena y una mala noticia en Kansas City. Declan Rice volvió a entrenarse con el grupo este viernes. Reece James, en cambio, ni pisó el césped. A dos días del duelo clave ante Panamá, el equilibrio del once de Thomas Tuchel vuelve a estar en el aire.
El lateral del Chelsea arrastra un problema en los isquiotibiales desde el 0-0 frente a Ghana del martes. La molestia, surgida en ese partido, le dejó fuera de la sesión colectiva antes del viaje a Nueva York y le ha mantenido recluido en un programa individual dentro de la base de entrenamiento. A sus 26 años, James es mucho más que un simple lateral: es salida de balón, profundidad y una pieza estructural en el sistema de Tuchel. Su ausencia prolongada cambiaría el dibujo del torneo para Inglaterra.
Mientras el resto del grupo trabajaba sobre el césped, James seguía su plan específico bajo techo. La imagen fue elocuente: el equipo afinando detalles para asegurar el liderato del Grupo L, y uno de sus hombres más determinantes sin botas ni balón. Tuchel mira al banquillo y sabe que tiene alternativas, pero ninguna con el mismo peso.
Jarell Quansah, Djed Spence y Ezri Konsa se perfilan como las opciones naturales para ocupar el lateral derecho si James no llega a tiempo. Tres perfiles distintos, tres soluciones posibles, pero también tres apuestas con matices: juventud, versatilidad, jerarquía defensiva. El seleccionador deberá decidir cuánto riesgo está dispuesto a asumir en un partido que puede ordenar el camino por las eliminatorias.
En el otro lado del tablero, Rice ofrece un respiro. El centrocampista del Arsenal abandonó el Boston Stadium tras el empate con Ghana con un vendaje en la pantorrilla izquierda y se perdió el entrenamiento del jueves. El diagnóstico fue moderadamente tranquilizador: un golpe que pedía descanso, no una lesión de mayor calado. Este viernes reapareció con el grupo y todo apunta a que estará disponible para enfrentarse a Panamá el sábado (22:00 BST).
La cuestión ya no es solo física, sino táctica y estratégica. Rice llega con una tarjeta amarilla del duelo ante Ghana y está en riesgo de suspensión para los octavos de final. Tuchel debe decidir si arriesga a su faro en el mediocampo en un partido que puede asegurar el primer puesto del grupo o si lo guarda pensando en las rondas de eliminación directa. Con Inglaterra a un triunfo de sellar la cima del Grupo L y “dibujar” un camino algo más amable en la fase de cruces, la tentación de alinearlo será enorme.
Su socio en la medular, Elliot Anderson, también había encendido alguna señal de preocupación al ausentarse del entrenamiento del jueves. El centrocampista, en plena cuenta atrás hacia un traspaso de 116 millones de libras desde Nottingham Forest a Manchester City, reapareció este viernes junto al resto del plantel. Otro alivio para Tuchel, que ve cómo su sala de máquinas se recompone a tiempo, aunque con matices.
Porque mientras Rice y Anderson regresan al ritmo del grupo, la incógnita de James sigue sin despejarse. Inglaterra se juega mucho más que tres puntos ante Panamá: se juega el control de su propio destino en el torneo. Y ese destino, con o sin su lateral estrella, puede cambiar radicalmente a partir del sábado por la noche.




