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La pegada de Inglaterra y su defensa en el Mundial

La selección de Thomas Tuchel ha arrancado el Mundial con un aviso claro al resto del torneo: arriba, Inglaterra tiene dinamita. El 4-2 ante Croacia en Arlington, Texas, confirmó todo lo que se intuía sobre el potencial ofensivo de los Three Lions. Pero también reabrió un viejo expediente: la fragilidad detrás.

El partido tuvo algo de montaña rusa. Inglaterra se adelantó, fue alcanzada. Volvió a golpear, volvió a sufrir el empate. Solo después del descanso el equipo encontró el ritmo adecuado, aceleró líneas y terminó pasando por encima de una Croacia veterana, inteligente, pero cada vez más corta de piernas.

La victoria fue convincente. El examen, no tanto.

Un ataque que asusta, una defensa bajo sospecha

El contexto invita al optimismo. Inglaterra llega a este Mundial tras una fase de clasificación impecable: ocho partidos, cero goles encajados. Un registro que, sobre el papel, blindaba a la zaga y permitía a Tuchel mirar al resto del mundo con cierta soberbia táctica.

Sin embargo, el estreno en Arlington encendió alarmas. Croacia, sin el vértigo de selecciones como France, Spain o Argentina, encontró grietas con demasiada facilidad. Dos goles en 45 minutos ante un rival de oficio, sí, pero sin la velocidad ni la agresividad que aguardan en los cruces.

Gary Neville, exdefensa de Inglaterra y ahora analista en Sky Sports, no se anduvo con rodeos al valorar ese primer tiempo. Reconoció que esa actuación habría inquietado al cuerpo técnico y obligará a Tuchel a replantearse cómo proteger a su línea de cuatro en los próximos compromisos. Traducido: algo tendrá que mover.

Caps contados y un parte médico preocupante

El problema no es solo táctico. Es estructural. Falta experiencia. Y sobran dudas físicas.

Tuchel decidió dejar fuera de la lista a tres hombres con peso específico en grandes torneos: Trent Alexander-Arnold, Luke Shaw y Harry Maguire. Tres decisiones fuertes que han cambiado el mapa de la defensa inglesa.

Antes incluso de debutar, Inglaterra perdió a Tino Livramento por lesión. Su lugar lo ocupó Trevoh Chalobah, un jugador con apenas una internacionalidad. La cifra global lo dice todo: los nueve defensas del plantel suman 191 partidos con la absoluta… y 90 pertenecen a John Stones. Es decir, casi la mitad de la experiencia defensiva del grupo se concentra en un solo jugador que, para colmo, apenas disputó cinco partidos de Premier League la temporada pasada antes de salir de Manchester City.

Ante Croacia, tres de los cuatro de atrás se estrenaban en un Mundial: Reece James, Ezri Konsa y el joven Nico O’Reilly, de 21 años. James, además, arrastra un historial de lesiones que no invita precisamente a la tranquilidad.

El debate del centro de la defensa

La gran discusión gira en torno a la pareja de centrales. ¿Debe seguir Ezri Konsa como titular? ¿Ha llegado el momento de Marc Guehi? O, más aún, ¿es intocable John Stones?

Tuchel valora la jerarquía y la calma de Stones, un futbolista que entiende el juego y ordena a su alrededor. El técnico alemán siempre ha demostrado predilección por centrales capaces de mandar con balón y sin él. De ahí su insistencia en el veterano del grupo, pese a su escaso rodaje reciente.

No todos lo ven igual. Chris Sutton, exdelantero de Inglaterra y ahora analista en la BBC, apuesta por una zaga más fresca y atlética. A su juicio, Konsa y Guehi ofrecen mejores recursos en el uno contra uno que Stones, un detalle que puede resultar decisivo cuando enfrente aparezcan delanteros de élite, capaces de encarar y desbordar en espacios abiertos. En un Mundial donde los partidos se rompen con frecuencia, la capacidad para sobrevivir en duelos individuales se convierte en oro.

La cuestión no es menor: el torneo se decidirá, en gran parte, en esos metros finales donde un central queda solo ante un nueve o un extremo. Y ahí es donde Sutton ve ventaja en las piernas jóvenes.

El vestuario se cierra en filas

En el otro lado del debate, el discurso desde dentro del grupo es mucho más sereno. Ollie Watkins, uno de los referentes ofensivos de esta Inglaterra, restó importancia a las críticas sobre la defensa durante la concentración en Kansas City.

El delantero recordó que, pese a los nervios iniciales, el equipo cuenta atrás con jugadores que han ganado grandes títulos y han competido al máximo nivel. Admitió que el arranque ante Croacia fue tenso, algo lógico en un debut mundialista, pero subrayó la reacción tras el descanso, cuando Inglaterra “barrió” a su rival con una segunda parte arrolladora.

El mensaje es claro: en el vestuario no se percibe pánico, se percibe margen de mejora.

Ghana, primer cruce de caminos

El calendario no concede demasiado tiempo para la reflexión. El próximo reto llega en Boston, ante Ghana. El escenario es simple: si Inglaterra gana y Panama no logra vencer a Croacia, los Three Lions sellarán el pase a la fase de los últimos 32 como campeones del Grupo L.

Sobre el papel, Ghana no tiene el mismo cartel que las grandes potencias que esperan más adelante. Pero sí posee algo que conectará directamente con las dudas inglesas: velocidad, transiciones rápidas, atacantes capaces de castigar cualquier desajuste.

Es el tipo de partido que puede reforzar una estructura defensiva… o exponerla definitivamente.

Tuchel sabe que el Mundial no se gana en el primer partido, pero también que los títulos se escapan por detalles mal corregidos. Su ataque ya ha demostrado que puede competir con cualquiera. La verdadera pregunta, a partir de ahora, es otra: ¿estará a la altura una defensa joven, tocada por las lesiones y sometida al escrutinio permanente, cuando lleguen los días de verdad?

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