Ian Cunningham se acerca a su primer draft como General Manager de los Falcons con una idea clara en la cabeza: con cinco elecciones no le basta. Quiere más. Más opciones, más margen de maniobra, más “swings at the plate”, como él mismo lo definió.
Hoy por hoy, el equipo solo dispone de cinco picks y ninguno en primera ronda. Ese vacío en la parte alta del tablero es la factura del movimiento del año pasado, cuando la franquicia sacrificó su primera ronda de este año para volver a subir al primer día y seleccionar al edge rusher James Pearce. Una apuesta fuerte, que condiciona ahora cada decisión.
Por eso los Falcons se movieron con tanta agresividad en la agencia libre. Había que tapar huecos sin la comodidad de elegir temprano en el draft. Aun así, Cunningham no se conforma con el escenario actual y mantiene abierta la puerta a ampliar el arsenal.
“Para nosotros, es una de esas situaciones en las que tenemos que entrar pensando que solo tenemos cinco picks. Ese es el peor escenario”, explicó, a través de la web del equipo. “Si salimos de esto con solo cinco picks, salimos con solo cinco picks. Ya estamos mirando diferentes formas de potencialmente fabricar algunos más. Pero si no se da, no se da”.
La hoja de ruta es sencilla de describir, no tanto de ejecutar. Si Cunningham no quiere seguir hipotecando capital futuro para sumar elecciones ahora, las vías son claras: bajar en el orden de elección cuando se presente la oportunidad… o poner nombres propios de la plantilla actual sobre la mesa de traspasos.
El margen de error es mínimo. Cinco picks para moldear un proyecto que quiere competir ya. La cuestión es si los Falcons se conformarán con ese número o si Cunningham encontrará la jugada que le permita entrar al draft con más balas en la recámara.





