Hansi Flick blinda a Lamine Yamal: “Es emocional, y está bien”
El ruido alrededor del Barcelona en la previa del cruce ante el Atlético no ha girado tanto sobre pizarras o sistemas, sino sobre un gesto: la rabia de Lamine Yamal al ser sustituido en la segunda parte de la victoria liguera del fin de semana en el Metropolitano. No es la primera vez esta temporada que el joven se marcha del campo con gesto torcido. Sí es la primera en la que Hansi Flick decide poner el cuerpo por él de forma tan explícita.
El técnico alemán no dudó. Ni un reproche público. Al contrario, un paraguas enorme sobre la cabeza del futbolista que hoy concentra miradas de medio mundo.
“Lo que tenemos que recordar es que Lamine tiene 18 años. Es un jugador increíble. A veces ves lo que hace y es asombroso, sobre todo en el uno contra uno. Pero solo tiene 18”, subrayó Flick, casi marcando cada cifra con intención. El mensaje no era solo para el vestuario. Era para todo el ecosistema que rodea al club.
Yamal ha reaccionado con enfado en varias sustituciones a lo largo del curso. No se esconde, no disimula. Cuando ve su dorsal en el cartel, aprieta la mandíbula. Para Flick, esa chispa forma parte del paquete de un talento destinado a la élite absoluta. “A veces se enfada cuando lo cambio, quizá porque intenta encarar a cuatro o cinco defensores y tirar. Puede estar frustrado. Es emocional, y está bien. Le apoyamos. Le ayudamos a crecer. Tenemos que cuidarle”, explicó.
La insistencia del entrenador en la edad del extremo no es casual. “Sé que todo el mundo le está mirando porque es fantástico. Pero solo tiene 18. Todos cometemos errores. Siempre le vamos a proteger. Será el mejor en el futuro”. Una declaración de intenciones. Y una advertencia: el club no permitirá que la exigencia devore al chico.
Un talento desatado, un plan medido
La escena frente al Atlético resume bien el dilema. Lamine Yamal vive del desborde, de encarar una y otra vez, incluso cuando el partido se vuelve un combate físico y áspero. Es su naturaleza. El problema llega cuando esa pulsión choca con la gestión de esfuerzos y el plan de partido que diseña el banquillo.
Flick no quiere apagar el fuego. Quiere canalizarlo. De ahí su defensa pública, pero también su recordatorio constante de que el crecimiento implica aceptar decisiones que, en caliente, duelen. El alemán sabe lo que tiene entre manos: un jugador capaz de romper partidos cerrados, justo el tipo de duelo que se avecina de nuevo ante el equipo de Diego Simeone.
El respeto al Atlético y la batalla táctica
El técnico del Barça no se limitó a hablar de emociones. Bajó al barro futbolístico al analizar al Atlético de Simeone, un rival que conoce bien y al que respeta sin matices.
“Atlético es un equipo duro. Tienen la actitud correcta, jugadores rápidos y son fuertes en el campo. El sábado descansaron a varios futbolistas y aun así jugaron bien. No es fácil marcarles dos goles. Eso es todo lo que puedo decir. Siempre es difícil”, señaló, subrayando el mérito del triunfo liguero y el tamaño del reto que supone repetir un buen resultado en una eliminatoria.
Flick no detalló su plan, pero sí dejó entrever que el cuerpo técnico ha trabajado aspectos muy concretos: disciplina, duelos físicos, control emocional. No quiere que el partido se convierta en un intercambio caótico donde el Atlético se sienta cómodo. Tampoco en una batalla de nervios que arrastre a sus jóvenes a la precipitación.
“El partido será muy emocionante. Intentaremos sacar un buen resultado, pero sabemos que tenemos que jugar allí. Queremos alcanzar nuestro objetivo. Tenemos que centrarnos en nuestro rendimiento y en lo que hacemos. Tenemos que centrarnos en nuestro propio juego. Eso es lo que quiero ver”, remató.
El mensaje es claro: proteger a Lamine Yamal no significa esconderlo. Significa darle espacio para equivocarse, para enfadarse, para aprender… mientras el equipo se juega noches grandes contra uno de los rivales más incómodos del continente. El talento está ahí. La pregunta es cuánto tardará en convertir esa rabia al ser sustituido en una rabia que decida eliminatorias.





