Steven Gerrard no dudó cuando le preguntaron por el sustituto ideal de Mohamed Salah. "Si quieres traer un reemplazo directo para Salah, hay muy pocas opciones ahí fuera. Olise sería una", remarcó en talkSPORT.
El problema es sencillo de describir y casi imposible de resolver: Michael Olise pertenece al Bayern y en Múnich no están precisamente en modo liquidación. Gerrard lo sabe. "No creo que esté disponible", admitió el ex capitán del Liverpool, consciente de que se trata más de un deseo que de una opción real de mercado.
Olise tiene contrato con el Bayern hasta 2029. Un blindaje largo, pensado precisamente para escenarios como este: un atacante en plena explosión, convertido en pieza clave y rodeado de rumores. Desde el club alemán, sin embargo, apenas se inmutan.
Karl-Heinz Rummenigge, miembro del consejo de supervisión del Bayern, lo dejó claro en declaraciones a As. Las especulaciones sobre Olise, vinculado no solo con Liverpool, sino también con Real Madrid y FC Barcelona, provocan más sonrisas que preocupación en Säbener Straße. "Le quedan tres años de contrato, no hay nada más que decir. La gente viene al estadio por jugadores como él", sentenció, cerrando de golpe el debate sobre una posible salida.
Liverpool tienta… y se estrella contra un muro
Desde Inglaterra, los números que se manejan son descomunales. Según distintos medios, el Liverpool estaría dispuesto a llegar hasta los 200 millones de euros para llevar a Olise a Anfield. Una cifra que, en casi cualquier otro contexto, haría temblar a un club vendedor.
En el Bayern, no.
El director deportivo, Max Eberl, fue tajante en Sport Bild: en el despacho no se pierde “ni un solo pensamiento” en un traspaso de Olise. El mensaje es inequívoco. Da igual el tamaño del cheque, el francés no está en el escaparate.
Y hay motivos deportivos de sobra para sostener esa postura. Fichado en 2024 desde Crystal Palace por 53 millones de euros, Olise se ha convertido en un jugador intocable. Esta temporada participa en goles como una máquina de producción continua: 44 acciones decisivas, con 16 tantos y 28 asistencias. A sus 24 años, es exactamente el tipo de futbolista que los grandes quieren comprar… y que el Bayern quiere retener.
El vacío que deja Salah
Todo esto ocurre mientras en Anfield se abre un hueco gigantesco en el costado derecho del ataque. Salah ya ha anunciado que se marchará al final de la temporada, antes de tiempo, pese a tener contrato hasta 2027 con el vigente campeón de Inglaterra.
Su legado es brutal: desde 2017, 255 goles en 436 partidos. Goles que han sostenido proyectos, títulos y noches europeas. Goles que han convertido al egipcio en icono absoluto del club. Sustituir eso no es solo una cuestión de estadísticas, es una cuestión de identidad.
Su próximo destino sigue en el aire. En las últimas semanas han surgido informaciones que apuntan al interés de Al-Ittihad, en Arabia Saudí. Nada cerrado, nada oficial, pero el escenario más realista ya no es si se va, sino dónde aterrizará.
Un nuevo Liverpool sin clon de Salah
En este contexto, el nombre de Olise aparece como el relevo perfecto sobre el papel: zurdo, desequilibrante, creativo, con cifras de estrella. Pero el mercado no siempre concede el fichaje ideal.
Gerrard, pese a su admiración por el francés, no ve el futuro del Liverpool atado a una sola carta. "El departamento de scouting del Liverpool tendrá varias opciones en mente. No tiene por qué ser un reemplazo uno por uno", apuntó, confiado en la capacidad del club para reconstruirse sin caer en la obsesión por un único objetivo.
Ese es el verdadero desafío para los de Anfield: aceptar que no habrá otro Salah, que quizá no exista un clon en el mercado, y que la próxima gran figura puede surgir de un plan diferente, menos evidente, más colectivo.
Olise, mientras tanto, seguirá encendiendo las gradas de Múnich. Y Liverpool deberá decidir si insiste contra un muro de hormigón… o si se reinventa lejos del brillo imposible de su antiguo faraón.





