Steven Gerrard no se engaña. Sustituir a Mohamed Salah no es un simple movimiento de mercado, es una cirugía mayor en el corazón del ataque de Liverpool. Aun así, el mito de Anfield cree que el club ya ha demostrado, una y otra vez, que sabe reconstruirse cuando pierde a sus grandes figuras.
En declaraciones a talkSPORT Breakfast, el ex capitán fue directo al punto: intentar encontrar un “clon” de Salah roza la utopía.
“Si intentas reemplazar a Salah, en términos de uno por otro, hay muy pocos ahí fuera a los que puedas ir y coger. Olise sería uno, diría yo, pero no creo que esté disponible”, explicó, señalando un nombre que lleva meses girando en torno a los rumores de mercado.
Gerrard, sin embargo, no ve a Liverpool bloqueado por ese desafío. Al contrario, se apoya en la memoria reciente del club.
“Por experiencia, estando en Liverpool como jugador y también desde que me fui, el equipo de reclutamiento tendrá diferentes opciones, y eso no significa necesariamente que busquen un jugador igual”, recordó.
El ejemplo es claro: cuando se fue Sadio Mané, el club apostó por Luis Díaz, un extremo con otras características, otro tipo de desborde, otra forma de atacar los espacios. Antes, tras la salida de Luis Suárez, la respuesta tampoco fue un reemplazo calcado, sino un abanico de perfiles que, en conjunto, intentaron cubrir su impacto.
Liverpool, insiste Gerrard, ha construido una reputación precisamente por eso: “Tiene un registro fantástico a la hora de reemplazar a grandes jugadores que se han marchado, así que tengo plena confianza, desde el punto de vista del reclutamiento, en que tendrán distintos tipos de opciones, no necesariamente un jugador igual”.
La única condición innegociable está en los números: “Lo que está claro es que tienen que intentar reemplazar algún tipo de participación en goles, en tantos y asistencias, lo cual es extremadamente difícil, porque han sido increíbles para Liverpool durante muchos años”.
Bayern cierra la puerta: Olise no se toca
Mientras en Inglaterra se fantasea con Michael Olise como heredero de Salah, en Alemania el mensaje es seco, contundente y sin matices: Bayern no quiere vender. Y no piensa reforzar a Liverpool en plena reconstrucción.
La especulación crece, pero en Múnich la respuesta llega desde lo más alto del club. El presidente de honor, Uli Hoeness, ya dejó clara su postura el mes pasado al ser preguntado por los rumores que vinculan a Olise con Anfield.
“Si eso es cierto… No lo creo, pero Liverpool gastó 500 millones de euros este año y está teniendo una temporada muy mala. Así que no vamos a contribuir a que jueguen mejor el año que viene”, lanzó, con un dardo directo al proyecto inglés.
Hoeness fue más allá, subrayando la filosofía del club bávaro: “Jugamos a esto por nuestros aficionados. Tenemos 430.000 socios, muchos millones de aficionados en todo el mundo, y de poco les sirve que tengamos 200 millones de euros en el banco y juguemos peor al fútbol cada sábado por culpa de ello”.
El mensaje es transparente: el balance económico no va a pasar por encima de la competitividad deportiva. No con Olise, no ahora.
El director deportivo, Max Eberl, remató la cuestión en Sport Bild con una frase que corta de raíz cualquier esperanza de negociación rápida: “Michael tiene un contrato con nosotros hasta 2029, sin cláusula de rescisión: estamos tranquilos”.
Liverpool, entre la necesidad y el muro bávaro
Ahí se encuentra el punto de fricción. Gerrard señala a Olise como uno de los pocos futbolistas capaces de acercarse al impacto ofensivo de Salah, pero Bayern levanta un muro casi infranqueable.
Liverpool sabe que no puede permitirse un vacío en la producción de goles y asistencias si Salah se marcha. Bayern, por su parte, se niega a debilitarse para fortalecer a un gigante europeo que podría cruzarse en su camino en la Champions.
El mercado aún no ha empezado a arder, pero las posiciones ya están marcadas. Liverpool busca soluciones. Bayern protege a su joya.
Y en medio de todo, una pregunta flota sobre Anfield: ¿será esta la próxima gran reinvención del ataque red o el verano en el que descubran, por fin, que no todos los vacíos se pueden llenar?





