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Fonseca admite estrategia psicológica con Endrick

Paulo Fonseca dejó caer la máscara tras la victoria ante Lorient. El técnico portugués reconoció que sus recientes críticas públicas a Endrick, en las que aseguró estar “no satisfecho” con el rendimiento del delantero, no nacieron del enfado, sino de la estrategia. Un golpe calculado al orgullo de un chico de 19 años.

Todo empezó tras un partido gris del brasileño ante Angers, acompañado de quejas por el desgaste de los viajes internacionales. Endrick se mostró periférico, lejos del foco y de la influencia que se espera de él en un Lyon en plena crisis de resultados, con una racha de nueve encuentros sin ganar que había expulsado al equipo de las plazas de Champions aseguradas. Fonseca decidió entonces subir el tono.

“Como entrenadores, necesitamos encontrar estrategias para provocar reacciones en los jugadores, y eso es lo que hice”, explicó el técnico después del triunfo frente a Lorient. “Hablé para provocarle una reacción, y vi esa reacción”.

El mensaje, duro y directo, ya había quedado claro días antes. Fonseca no se escondió al valorar el momento de su joven estrella: “No estoy satisfecho con cómo está jugando Endrick. No estoy aquí para romper jugadores, pero espero más de un jugador como Endrick, y creo que tiene la obligación de hacer más”. Sin paños calientes. Ni excusas por el calendario ni por el jet lag. “Dijo que estaba un poco cansado por el viaje [de vuelta desde Orlando], pero creo que tiene la responsabilidad de hacer más”, remató entonces.

El contexto explica la exigencia. Lyon se deslizaba por una pendiente peligrosa, sin victorias, sin impulso y sin líderes claros en el campo. Para Fonseca, un futbolista del nivel de Endrick, por talento y jerarquía potencial, no puede refugiarse en la edad ni en los kilómetros acumulados. Debe tirar del carro. Debe marcar el tono.

El propio entrenador lo dejó claro al hablar del papel del brasileño en este momento delicado: la obligación de liderar no entiende de fechas de nacimiento. A ojos del técnico, Endrick no es “solo” un adolescente prometedor; es una referencia que debe contagiar al resto, incluso cuando su selección y los viajes le pasen factura.

Tras el choque con Lorient, Fonseca bajó el volumen de la crítica y abrió la puerta al lado humano de la relación. “Sí, hablamos. Endrick es un jugador joven, una persona muy positiva; me gusta mucho su personalidad. A los 19 años está en un periodo de evolución, de cambio, pero hablamos; todo está bien”, aseguró.

El mensaje es doble. Por un lado, la vara de medir: altísima. Por otro, el respaldo: intacto. Fonseca aprieta, pero no suelta. Endrick sabe ya que en Lyon no bastará con destellos ni con justificarse por el cansancio. La provocación del entrenador ha surtido efecto una vez; la cuestión, ahora, es si el brasileño convertirá esa sacudida en el punto de partida de la temporada que se espera de él.