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El futuro de Federico Chiesa en Liverpool tras el comentario de Roy Keane

Federico Chiesa se ha convertido en un tema fácil en Liverpool. Cada vez que se habla de la plantilla de Andoni Iraola, su nombre aparece como símbolo de una incógnita que no termina de resolverse. Tras un verano de salidas pesadas, el italiano sigue en Anfield, pese a que durante meses su continuidad pareció, como mínimo, dudosa.

El club ha cambiado de piel desde que se abrió el mercado. Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté se marcharon libres, mientras Curtis Jones puso rumbo al Inter de Milán por 30 millones de libras. En medio de ese terremoto, el nombre de Chiesa sonó una y otra vez en rumores de salida, con un posible regreso a la Serie A como escenario recurrente.

No se movió. Y ese simple hecho provocó una reacción demoledora de Roy Keane cuando su caso salió a colación. En el programa Stick to Football, Jamie Carragher analizaba las opciones de plantilla de Liverpool y deslizó que Chiesa y Wataru Endo “no van a jugar ni un minuto” esta temporada. Keane le cortó con una frase seca, casi despectiva: “¿Todavía está ahí?”.

Una percepción que pesa

El comentario fue un golpe directo. Pero también retrata con crudeza cómo se percibe a Chiesa desde que aterrizó en Merseyside: un talento evidente, un rol mínimo. La estadística es contundente. La temporada pasada participó en 26 partidos de Premier League, pero solo fue titular una vez, en casa ante Wolves en diciembre. Un dato que resume su estatus dentro del equipo.

Su ausencia en las dos primeras jornadas de liga de este curso tiene explicación. Chiesa arrastra una lesión leve sufrida en un amistoso de pretemporada ante Como. Iraola ya ha explicado que el extremo debería volver a los entrenamientos durante el parón internacional de finales de septiembre.

Eso, sin embargo, no le evita el problema de fondo.

Iraola, un rompecabezas en las bandas

Ese calendario implica que se perderá más partidos y que, cuando esté listo, tendrá que pelear por un hueco en una zona del campo cada vez más poblada. La llegada de Bradley Barcola ha apretado aún más la competencia y deja a Liverpool con cinco extremos de primer nivel en la plantilla.

Para un futbolista que ya venía luchando por no quedar en el olvido, el escenario es incómodo. La sensación de periferia se agranda. Cada nuevo fichaje en banda es una puerta que se cierra un poco más.

Aun así, no todo está perdido. Hay un matiz clave: Chiesa sigue siendo el único delantero diestro “puro” del grupo senior. Esa particularidad puede abrirle una rendija cuando recupere la forma. La temporada será larga, Iraola necesitará rotar y, si el italiano vuelve rápido y enchufado, todavía puede ofrecer destellos de calidad en momentos concretos.

Un punto que aún tiene que demostrar

El verdadero problema ahora es la imagen. El dardo de Keane hizo daño porque encaja con la narrativa dominante: la carrera de Chiesa en Liverpool todavía no ha despegado. Para cambiar esa historia no le valdrá con declaraciones ni con rumores de mercado. La respuesta tendrá que llegar en el césped.

Aunque las titularidades sigan siendo escasas, sus minutos pueden pesar. Apariciones desde el banquillo que decidan partidos, asistencias en noches apretadas, goles que sostengan al equipo cuando falten piernas. Ese es el tipo de impacto que puede girar la conversación sobre su futuro en Anfield.

Hoy, todo apunta a otra temporada en el borde del proyecto. Pero el fútbol se mueve rápido. Si vuelve sano, se agarra a la única banda derecha natural del equipo y aprovecha la primera oportunidad que tenga, la pregunta de Keane —“¿Todavía está ahí?”— corre el riesgo de quedar como una frase vieja, desfasada, y usada contra quienes dieron por acabado a Federico Chiesa demasiado pronto.