Forest y Leeds: Dudas y Esperanzas en la Temporada
El segundo asalto de la temporada para Nottingham Forest dejó algo más que una eliminación en la Carabao Cup. Dejó un ruido de fondo incómodo, una sensación de equipo atascado, sin rumbo claro. En el otro lado, Leeds United salió del City Ground con algo muy distinto: la certeza de que el proyecto empieza a tomar forma y que el techo puede estar mucho más arriba de lo que muchos imaginan.
Forest: del alivio al hartazgo en tres días
El contraste con el fin de semana fue lo primero que señalaron los aficionados de Forest. Ian lo resumió sin rodeos: “Mucho peor que el sábado… no fue bonito de ver, sin identidad, sin ideas, parece que hace falta una reconstrucción y no solo retoques”. No es una queja aislada, es un diagnóstico.
La figura de Liam Delap aparece ya bajo el foco. Se esperaba que el delantero ayudara a corregir los problemas en ataque, pero la grada no ve la solución tan clara. El juego se atasca, el equipo se hace pequeño y el plan, si lo hay, no se reconoce.
Graham fue todavía más duro. Para él, de la noche no se salva nada: “Nada positivo, eso estaba clarísimo”. Señala con nombre y apellido: Chris Wood, Ousmane Diomande, Dan Ndoye, Xaver Schlager y James McAtee, todos bajo sospecha de no dar el nivel que se exige. Y apunta directamente al banquillo: las ideas de Oliver Glasner, dice, no encajan con la plantilla. Forest jugó demasiado estrecho, sin amplitud, sin filo arriba.
El problema no es solo de sensaciones, también de patrones. David dibuja una escena que se repite tanto que ya irrita: pases atrás, otra vez atrás, hasta que Matz Sels se ve obligado a lanzar en largo hacia el círculo central, donde un único delantero pelea en inferioridad numérica y sin nadie cerca para cazar la segunda jugada. Para él, eso “simplemente no es suficiente”.
Andrew va todavía más lejos y pone fecha a la caída: “El peor partido de Forest en más de un año”. Jugadores “desorientados”, sin entender el plan de juego. Cuando la grada empieza a hablar de reconstrucción en agosto, la alarma ya no es solo táctica. Es estructural.
Leeds: el gigante que empieza a desperezarse
Mientras Forest se mira al espejo con preocupación, la hinchada de Leeds sale del partido con el pulso acelerado. Bryan se agarra a una idea que llevaba años flotando alrededor del club: “El gigante dormido está empezando a despertar”. Y lo dice con un punto de reivindicación. Siente que el equipo no recibe el crédito que merece ni de los analistas ni de la prensa.
Leeds, según su visión, avanza “bajo el radar” y puede sorprender a los expertos esta temporada. El elogio no es tímido: augura que será “uno de los equipos más fuertes en defensa en la Premier League” y lanza un aviso a los de arriba. Si llega otro delantero, avisa, “cuidado top seis, uno de vosotros perderá su sitio”.
La ilusión no tapa las carencias, pero sí las contextualiza. Peter pone el foco en el ataque: este Leeds, dice, “podría ser realmente bueno” con un par de refuerzos de calidad en las zonas ofensivas. El problema es la falta de colmillo. Demasiadas ocasiones malgastadas, demasiadas jugadas que se quedan a medias.
En medio de esa ineficacia, un nombre sobresale: Dan James. Para Peter, el extremo fue una fuente constante de peligro, generó mucho, pero sus compañeros no leyeron sus centros ni atacaron las zonas adecuadas. El plan existe, la ejecución aún no.
Ali introduce un matiz que sirve de freno a la euforia. Sí, “actuación sólida” ante Forest, pero pide calma. La plantilla sigue corta en puestos clave: delantero, lateral izquierdo, extremo, portero y mediapunta. Sin refuerzos ahí, avisa, será difícil sostener el nivel durante una temporada larga y exigente.
Leeds sale del City Ground con la sensación de estar construyendo algo serio. Forest, con la impresión de que quizá no basta con ajustar un par de piezas. La Copa solo ha sido un capítulo, pero la pregunta ya está lanzada: ¿quién llegará antes a su versión real, el gigante que despierta o el equipo que aún no sabe quién quiere ser?



