Flick exige sacrificio total a Rashford ante el desafío por bandas del Atlético
Hansi Flick no quiere malentendidos. Marcus Rashford puede haber encajado bien en su libreto, puede ofrecer desborde, gol y personalidad, pero ante el Atlético de Madrid hay una condición innegociable: si no corre hacia atrás, su talento no basta.
“No se trata solo de presionar con balón; al final también tienes que defender”, advirtió el técnico en la previa, al ser preguntado por el inglés.
Una frase corta, pero cargada de intención. Frente a un Atlético que golpea con dureza por las bandas, el mensaje va directo a sus atacantes: o todos trabajan, o la zaga de Barça quedará desnuda.
Flick reconoce el buen proceso de adaptación de Rashford —“está haciendo las cosas bien y se ha adaptado”—, pero no se deja llevar por el entusiasmo. Sabe lo que le espera. “Vamos a jugar contra Atlético, y son buenos por las bandas”, recordó, subrayando el foco táctico del duelo: los extremos rojiblancos contra el compromiso defensivo de los delanteros azulgranas.
Para el entrenador alemán, la presión es el primer muro de contención. Cuando no aparece, el equipo se rompe. Y ya tiene una prueba reciente. “Tenemos nuestro estilo y sabemos cómo queremos jugar. Cuando no presionamos, es más fácil para el rival encontrar espacios. Lo vimos en el primer gol; no presionamos al poseedor del balón”, explicó, aludiendo a un error que no quiere ver repetido a estas alturas de la temporada.
Ahora el escenario se llama Champions League. Y Flick lo coloca en su justa dimensión: “Es una competición fantástica en la que todos quieren jugar”. No es solo un eslogan; es un aviso interno. Cada detalle cuenta, cada desajuste se paga. Y si la presión arriba se diluye, el castigo llega atrás.
El técnico, de 61 años, también aprovechó para mirar hacia atrás y marcar un punto de inflexión claro: la derrota 2-1 ante Girona en La Liga, a mediados de febrero. Ese tropiezo, incómodo y ruidoso, sirvió como sacudida. “Después del partido contra Girona, jugamos a un mejor nivel”, reconoció. El golpe dolió, pero ordenó ideas y aceleró el crecimiento de un grupo que todavía está aprendiendo a competir al máximo nivel.
Ese aprendizaje se ve, sobre todo, en el corazón de la defensa. Dos nombres propios: Pau Cubarsí y Gerard Martin. Dos centrales jóvenes, valientes, a los que Flick no duda en elogiar. “Nuestro equipo es muy joven. Los dos centrales, Pau Cubarsí y Gerard Martin, están haciendo un trabajo fantástico”, señaló. Pero no se engaña: el talento no borra la edad.
Es precisamente ahí donde el técnico introduce un matiz importante. “Es normal que en algunas situaciones no tomen la decisión correcta. Son jóvenes, y adaptarse a este nivel es difícil”, admitió. No es una crítica, es un diagnóstico. Y también una protección pública a dos jugadores que se están formando a toda velocidad, bajo los focos más exigentes del fútbol europeo.
En ese contexto, el duelo ante Atlético se presenta como examen de madurez. Para Rashford, obligado a demostrar que su implicación sin balón está a la altura de su peso ofensivo. Para los jóvenes centrales, forzados a convivir con la presión, el error y la corrección inmediata. Y para el propio Barça de Flick, que ya no puede permitirse repetir viejas lecciones.





