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FIFA abre más entradas para el Mundial tras críticas de precios

La presión de los aficionados ha surtido efecto. Tras días de quejas encendidas en redes sociales por la creación de una nueva y más cara “categoría frontal”, la FIFA ha decidido abrir el grifo: este miércoles, a las 11:00 EDT (15:00 GMT), saldrán a la venta más entradas para los 104 partidos del Mundial, en las Categorías 1, 2 y 3, además de los nuevos asientos premium.

No es un gesto menor. Muchos hinchas habían denunciado que, al introducir esa nueva categoría de precio superior, las mejores butacas de las categorías que ya habían comprado se habían “reservado” para el nuevo nivel, dejándoles ubicaciones claramente peores de las que esperaban. La sensación de haber pagado por algo que luego se movió de sitio encendió el malestar.

La política de precios tampoco ayudó a calmar los ánimos. En diciembre, la FIFA lanzó las primeras tandas de entradas con tarifas que iban desde 140 dólares para la Categoría 3 en la fase inicial hasta 8.680 dólares para la final. Cuando el portal volvió a abrir el 1 de abril, la horquilla se disparó: los tickets más caros alcanzaron los 10.990 dólares. Un salto que muchos aficionados interpretaron como una desconexión total con la realidad económica de buena parte del público.

Mientras la polémica crecía, la FIFA guardó silencio. El organismo no respondió a una solicitud de comentarios enviada el 9 de abril sobre la introducción de las nuevas categorías de entradas. El ruido lo hacían los hinchas; la institución, de momento, miraba hacia otro lado.

Entradas caras, gradas vacías

El debate sobre los precios no es teórico. Ya tiene impacto directo en las gradas. Según informó este martes The Athletic, las ventas para el debut de la selección de Estados Unidos ante Paraguay, el 12 de junio en Inglewood (California), avanzan por debajo de lo esperado.

Un documento distribuido a los organizadores locales, fechado el 10 de abril, cifra en 40.934 las entradas vendidas para ese Estados Unidos–Paraguay. Para el duelo entre Irán y Nueva Zelanda, previsto para el 15 de abril en el mismo escenario, se habían adquirido 50.661 localidades.

Ambos partidos se disputarán en el SoFi Stadium de Los Ángeles, un coloso moderno al que la FIFA asigna una capacidad proyectada de unos 69.650 espectadores para el torneo, aunque advierte de que esa cifra puede variar en función del montaje final. Aun con ese matiz, el hueco visible en las gradas empieza a ser significativo.

Los precios iniciales ayudan a explicar el frenazo. En la venta de diciembre, las entradas para el Estados Unidos–Paraguay se ofrecían a 1.120, 1.940 y 2.735 dólares según la categoría. Para el Irán–Nueva Zelanda, las tarifas eran sensiblemente más bajas: 140, 380 y 450 dólares. Dos escalas distintas para el mismo estadio, el mismo torneo y una misma pregunta: ¿hasta dónde puede estirarse el bolsillo del aficionado?

La decisión de liberar más entradas en las categorías “estándar” busca desactivar parte de la tensión y, de paso, mejorar el ritmo de ventas en un mercado clave como el estadounidense. El Mundial necesita estadios llenos para sostener su imagen global. Los hinchas, en cambio, reclaman algo más básico: poder estar allí sin sentir que el precio del sueño se ha vuelto inalcanzable.