Estados Unidos avanza a octavos sin Pulisic
SEATTLE — Sin su gran estrella, con el peso del torneo sobre la espalda y ante un rival correoso, la selección de Estados Unidos no titubeó. Venció 2-0 a Australia y selló su pase a las rondas de eliminación directa del Mundial con una jornada de anticipación. Trabajo hecho. Y con margen.
Christian Pulisic, referencia ofensiva y líder indiscutible del equipo, se quedó fuera por una lesión en la pantorrilla. No hubo drama. No hubo excusas. Un plantel profundo, con alternativas reales, respondió justo cuando el torneo empezaba a separar candidatos de acompañantes.
Un golpe temprano y un regalo australiano
El partido se abrió pronto, por insistencia y por fortuna. Minuto 11. Folarin Balogun arrancó por la banda izquierda, atacó el espacio con decisión y volvió a demostrar por qué se ha convertido en una pieza clave del ataque estadounidense tras su doblete en el 4-1 ante Paraguay el 12 de junio.
Balogun encaró, ganó línea de fondo y metió un centro raso buscando a Ricardo Pepi, titular en lugar de Pulisic. El plan estaba claro: que el ‘9’ llegara a la definición. Pero el guion lo reescribió Cameron Burgess. El defensor australiano, en su intento por cortar el pase, desvió la pelota hacia su propio arco. Gol en propia puerta. 1-0 y el partido, de repente, bajo control estadounidense.
Australia intentó reaccionar, pero la ventaja temprana dio a Estados Unidos la tranquilidad necesaria para manejar ritmos, presionar cuando convenía y elegir dónde se jugaba el encuentro. Sin necesidad de exhibición, sí con una sensación constante de dominio.
El heredero Freeman firma su primera gran noche mundialista
La noche, sin embargo, pedía un protagonista nuevo. Lo encontró en Alex Freeman. El más joven del plantel, 21 años, hijo del campeón de Super Bowl Antonio Freeman. Apellido pesado, pero piernas ligeras.
Minuto 43. Jugada a balón parado, una de esas acciones que en un Mundial suelen cambiar historias. Sergiño Dest conectó un disparo que se desvió dentro del área. El balón quedó flotando, pidiendo dueño. Freeman atacó el espacio, se elevó y cabeceó con decisión. Su remate cruzado terminó en la red tras una breve revisión en el videoarbitraje. Primer gol de su carrera en un Mundial. 2-0, justo antes del descanso.
No fue solo un tanto. Fue una declaración. En ausencia de Pulisic, el equipo encontró respuestas en la nueva generación, en un jugador que hasta hace poco miraba estos torneos por televisión.
Un pase histórico con una jornada de sobra
El 2-0 no se movió, pero el dato que queda es más profundo que el marcador: Estados Unidos aseguró su presencia en las rondas de eliminación directa tras solo dos partidos. Algo inédito para esta selección en un Mundial como anfitriona.
En 1994, la última vez que el torneo pasó por suelo estadounidense, el equipo avanzó como uno de los mejores terceros y cayó en octavos frente a Brasil, que acabaría levantando el título. Esta vez el camino arranca con más autoridad y menos sobresaltos.
Sin Pulisic, el grupo respondió. Balogun volvió a ser determinante. Pepi asumió el rol de titular. Dest dejó su huella en la acción del segundo tanto. Y Freeman se presentó al mundo con un cabezazo que puede marcar un antes y un después en su carrera.
La gran pregunta ahora no es si Estados Unidos puede competir sin su estrella. Eso ya quedó respondido en Seattle. La cuestión es hasta dónde puede llegar este equipo cuando Pulisic vuelva y se sume a un bloque que, por primera vez en mucho tiempo, parece tener fondo de armario para soñar más allá de los octavos.




