Endrick elige quedarse en el Real Madrid y rechaza al Liverpool
Endrick elige el desafío de Mourinho y enfría el interés del Liverpool
José Mourinho conoce de sobra lo que significa enfrentarse al Liverpool. Lo hizo con Chelsea, con Manchester United y con Tottenham. Ahora, desde el banquillo del Real Madrid, vuelve a cruzarse con los deseos del club de Anfield, esta vez en el mercado y no en la banda: Endrick no se mueve del Bernabéu.
Según ESPN, el joven brasileño no contempla salir del Real Madrid pese al interés del Liverpool, que llegó a preguntar por su situación tras cerrar el fichaje de Yan Diomande. El club inglés estaba dispuesto a invertir cerca de 100 millones de libras en el internacional de Costa de Marfil, que finalmente eligió Madrid por delante de Merseyside.
La influencia de Mourinho fue decisiva. El propio Diomande lo contó en SportyTV: el técnico portugués se levantó a las cinco de la mañana para hablar con él. Un gesto que pesa en cualquier decisión. El atacante lo resumió con una frase que suele escucharse en estos casos, pero que mantiene toda su fuerza: cuando llama el Real Madrid, no se puede decir que no. Si te quieren, vas.
Ese “sí” de Diomande ha elevado la competencia en la zona ofensiva, pero no ha empujado a Endrick hacia la puerta de salida. Al contrario. El brasileño, que ha disfrutado del trabajo de pretemporada a las órdenes de Mourinho, quiere quedarse y ganarse un sitio. El técnico ve en él una pieza versátil, capaz de ocupar varias posiciones en ataque, y no está dispuesto a desprenderse de un recurso así.
Competencia y Respuestas
Las señales son claras: tanto el entrenador como el jugador han rechazado ofertas recientes de Aston Villa y Roma. Endrick, que la segunda mitad de la pasada temporada la disputó cedido en Lyon, ha entrado en los planes de Mourinho desde el primer día de este verano.
Su respuesta en el campo ha acompañado. El delantero de 20 años fue titular y marcó en su primer partido de preparación, ante Fiorentina. También salió de inicio en los amistosos frente a Deportivo La Coruña y Ferencvaros. En el último encuentro no tuvo minutos, un respiro más que una señal de alarma en pleno verano.
Mientras Endrick se afianza, Diomande empieza a asomar. El ex de RB Leipzig debutó de forma no oficial en ausencia del brasileño, entrando por Brahim Díaz para disputar la última media hora. Desde que aterrizó en la capital española, no ha escatimado elogios hacia Mourinho.
En la misma entrevista con SportyTV, recordó las primeras palabras del técnico nada más llegar: le prometió que formaría parte de su equipo, y le recordó que ya está ahí. Diomande respondió con devoción: está encantado de trabajar con alguien a quien considera el mejor y cree que puede aprender muchísimo a sus órdenes. Su frase final retrata el vínculo que intenta construir el portugués con su vestuario: está preparado para “morir” por él.
El Liverpool y sus Desafíos
Mientras el Real Madrid cierra filas en torno a sus jóvenes atacantes, el Liverpool se ve obligado a reorientar su hoja de ruta. El club de Anfield ya ha sufrido varios portazos este verano. El último, el de Brighton & Hove Albion, que rechazó una oferta de 50 millones de libras por Yankuba Minteh.
El Liverpool también ha mantenido conversaciones preliminares por Ibrahim Mbaye y Magnhes Akilouche. Ninguno de los dos acabará en Anfield: ambos han firmado por Paris Saint-Germain, que a su vez negocia con los ingleses por Bradley Barcola. El internacional francés quiere vestir de rojo y ya lo ha hecho saber en privado, pero PSG exige 140 millones de libras para dejarle salir.
La lista de objetivos que han pasado por la mesa de los despachos de Anfield es larga. Matias Fernandez-Pardo y Said El Mala también figuraban como posibles incorporaciones ofensivas hace unas semanas. Sin embargo, la única oferta formal presentada hasta ahora ha sido por Minteh.
En Madrid, la historia es distinta. Mourinho ha conseguido a Diomande, ha blindado la continuidad de Endrick y ha mandado un mensaje claro: el ataque del Real se construirá alrededor de sus jóvenes talentos. La pregunta ya no es a quién quiere el Liverpool, sino cuántas veces más se encontrará con el muro blanco antes de cerrar su próximo gran fichaje.



