logo

Mourinho y su desafío: juntar a Mbappé, Vinícius y Bellingham

José Mourinho vuelve al banquillo de Real Madrid y no tarda en toparse con un problema de lujo: cómo juntar en el once a Kylian Mbappé, Vinícius Júnior y Jude Bellingham sin que el equipo se resienta. El portugués lo definió como una tarea “difícil”, pero rechazó de plano que sus tres estrellas sean “incompatibles”.

El estreno oficial llega este sábado, en el campo de Espanyol, en el primer partido de LaLiga para el nuevo proyecto blanco y el primero competitivo de Mourinho desde su regreso al club. El objetivo es tan simple como brutal: cortar la racha de dos títulos ligueros consecutivos de Barcelona y acabar con una sequía de grandes trofeos que ya se alarga dos temporadas.

Un ataque de galácticos… y un encaje delicado

Con la continuidad de Vinícius Jr. asegurada tras su renovación y la llegada de Mbappé y del fichaje récord Yan Diomande, Mourinho tiene pólvora para asustar a cualquiera. El reto está en el tablero táctico.

“Son jugadores increíbles”, subrayó el técnico en su primera rueda de prensa desde que asumió el cargo este verano. “Pero la estructura táctica puede ser más difícil. [Carlo] Ancelotti encontró el rol perfecto para Vini con Brasil, [Didier] Deschamps encontró el rol perfecto para Kylian, y [Thomas] Tuchel encontró el rol perfecto para Jude [en el Mundial]. Pero es más complicado encontrar el rol perfecto para los tres”.

La frase marca el tono del nuevo Madrid: talento a raudales, pero sin manual cerrado. Mourinho, no obstante, se mostró convencido de que la convivencia futbolística es posible: “Tengo mucha confianza en que lo haremos bien cuando los tres jueguen juntos. No creo que sean incompatibles en absoluto”.

Exigencia sin balón: el viejo reproche a la delantera

La línea ofensiva blanca ha recibido críticas en los últimos años por su escaso trabajo defensivo, por esa tendencia a desconectarse cuando el equipo pierde la pelota. Mourinho no esquivó el asunto. Lo colocó en el centro del discurso.

“Tenemos que ser un equipo, trabajar duro y no negociar cosas que son innegociables”, avisó. “El compromiso tiene que estar presente en cada minuto de cada partido”.

El mensaje va directo a sus atacantes, pero también al vestuario entero: nadie se salva de correr. No con Mourinho en el banquillo.

Tchouaméni y Valverde, borrón y cuenta nueva

El portugués aterrizó en Valdebebas con varios incendios pendientes. Uno de ellos, la relación entre Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde, marcada por una bronca en el vestuario la temporada pasada que terminó con el uruguayo hospitalizado.

“Iba con mucha información”, reconoció Mourinho al ser preguntado por el tema. “Pero decidí empezar de cero. Desde el día que llegó Tchouaméni, he estado pendiente, y no he sentido necesidad de hablar de ello. He visto que todo es normal. Viendo cómo han interactuado, no podrías imaginar lo que pasó”.

Sin Rodri, pero sin complejo de carencias

Real Madrid se quedó sin Rodri, que finalmente fichó por Barcelona. Mourinho admitió que habló con el capitán de España sobre un posible traspaso, pero negó que su ausencia deje un hueco en el centro del campo.

“No creo que tengamos un déficit en el centro del campo”, afirmó. “[Rodri] habría sido la guinda del pastel… Pero cuando tienes a Tchouaméni, [Eduardo] Camavinga, Valverde, Bernardo [Silva], Arda [Güler] —porque con tiempo puede jugar ahí— no vamos a tener problemas”.

El mensaje es claro: el club no consiguió a la pieza soñada, pero el técnico se siente armado para competir en todas las batallas.

Adrenalina, no presión

Mourinho afronta su segunda etapa en el banquillo blanco —ya dirigió al club entre 2010 y 2013— con el listón tan alto como siempre. Niega sentir presión. Lo llama de otra forma.

“No diría presión. Diría adrenalina”, explicó. “Es positiva… Al final, se trata de resultados. Terminar la temporada sin trofeos en Real Madrid no es una temporada de éxito”.

Así arranca la nueva era. Con Mbappé, Vinícius y Bellingham esperando encajar en el mismo lienzo, un vestuario vigilado de cerca y un entrenador que sabe que, en este club, todo lo que no sea ganar se queda corto.