logo

Duran rescata al Celtic con doblete y alivia a O’Neill

Celtic necesitaba una reacción. La consiguió, con sufrimiento, con dudas en el tramo final, pero con algo que vale más que cualquier debate: tres puntos y un goleador que empieza a mandar en las áreas. Camilo Duran firmó un doblete en la primera parte y sostuvo a los de Martin O’Neill en el 2-1 ante Falkirk en Celtic Park, apenas días después del duro golpe europeo en Linz.

El ambiente en Glasgow pedía respuestas. El equipo venía de 120 minutos a la defensiva en Austria y de una derrota que dejó tocados a jugadores y aficionados. Esta vez, al menos, hubo pegada y carácter para aguantar cuando el partido se torció.

Un doblete que cambia el gesto

Duran, ubicado como nueve puro por la ausencia de Kasper Hogh, no desaprovechó el escenario. Dos apariciones, dos goles, y una exhibición de instinto en el corazón del área. Su primer tanto abrió el marcador y desatascó a un Celtic que ya mandaba en el juego. El segundo amplió la ventaja y pareció sentenciar el duelo antes del descanso.

Martin O’Neill no escondió su satisfacción con el colombiano, al que ve como algo más que un recurso de emergencia.

«Es un futbolista fantástico», afirmó el técnico irlandés ante los micrófonos del canal interno del club. «Creo que es un delantero natural. Cuando Kasper Hogh juega como referencia, Camilo tiende a caer a los costados, y Kasper te da esa fuerza física también. Kasper es un goleador dentro del área, pero Camilo es un sueño para trabajar. Su inglés está mejorando, pero lo único que seguimos diciéndole es: “hijo, eres brillante”».

Con Duran como faro ofensivo, Celtic desplegó por momentos el fútbol que O’Neill reclama: combinaciones rápidas, amplitud, llegadas continuas. El propio entrenador admitió que el marcador pudo ser mucho más amplio al descanso. Y no exageraba. El equipo generó «ocasiones gloriosas», en sus propias palabras, para dejar el encuentro fuera del alcance de Falkirk antes del entretiempo.

Del dominio al nerviosismo

El 2-0 parecía una invitación a una tarde tranquila. No lo fue. O’Neill lo advirtió incluso cuando el viento soplaba a favor: «Con 2-0, Falkirk nunca estuvo fuera del partido». Tenía razón.

El gol visitante, ya en la segunda mitad, cambió el tono del choque. De la comodidad se pasó al nerviosismo. Los últimos 15-20 minutos se hicieron largos, muy largos, para un Celtic que acusó el desgaste acumulado de la semana y el golpe emocional de Linz. El equipo reculó unos metros, perdió claridad con balón y se vio obligado a defender su área con más urgencia que control.

El técnico lo reconoció sin rodeos: «Cuando marcaron, fueron 15 minutos duros para nosotros». La grada lo sintió igual. Cada balón colgado, cada pérdida inocente, sonó a amenaza. Pero esta vez, a diferencia de la noche europea, Celtic no se derrumbó. Aguantó, cerró líneas y protegió la ventaja hasta el pitido final.

O’Neill respira, pero no se conforma

Al terminar, el mensaje del entrenador fue directo. Nada de adornos, nada de triunfalismo. El resultado, por encima de todo.

«La victoria era lo más importante, siempre lo es», subrayó O’Neill. «Ha sido una semana dura para todos los vinculados al club, no solo para nosotros, también para la gente que paga su dinero para venir a apoyarnos, y el martes les fallamos. Así que estamos absolutamente encantados de haber ganado el partido».

El irlandés no esquivó la autocrítica, pero se aferró a lo esencial: cortar la mala racha y mantener el pleno en liga. Tres partidos, tres victorias. La base está ahí, aunque el rendimiento aún no alcance el techo que él mismo exige.

«Ha sido una semana vieja y dura, así que es bueno ganar el partido. Es lo más importante para nosotros, y vamos a mejorar», aseguró.

Un Celtic en construcción… con un nuevo referente

La sensación que deja la tarde en Celtic Park es doble. Por un lado, alivio: el equipo responde en la Scottish Premiership y sabe sufrir cuando la inercia se le vuelve en contra. Por otro, una certeza ilusionante: Duran no es solo un parche por la ausencia de Hogh, sino un arma seria para el resto de la temporada.

O’Neill encontró en Linz un espejo incómodo. Ante Falkirk, al menos, halló un goleador y un resultado que le permiten trabajar con algo más de calma. El calendario no espera, la exigencia tampoco. Si Celtic quiere que esta victoria sea un punto de inflexión y no solo un respiro, tendrá que convertir noches como esta en costumbre. Y ahí, la bota de Camilo Duran puede marcar la diferencia.