Declan Rice y su 75ª internacionalidad: una temporada mentalmente dura
Declan Rice llega al Mundial con Inglaterra con el depósito casi al límite, pero con la cabeza despejada. El centrocampista de Arsenal, uno de los grandes pilares del equipo de Gareth Southgate, admitió que la pasada temporada, coronada con el título liguero con los ‘gunners’, le pasó factura… sobre todo en lo mental.
A sus 27 años, Rice suma ya 63 partidos entre club y selección en la presente campaña. Un calendario feroz. La semana pasada fue sustituido por precaución en la victoria de Inglaterra por 4-2 ante Croacia, un cambio que encendió las alarmas, pero que no ha ido a más.
El propio jugador explicó en ITV Sport que arrastra “dolor neural” en los isquiotibiales desde comienzos de año. No es una lesión nueva ni espectacular, sino una molestia persistente que acompaña cada sprint, cada giro, cada choque. Pese a ello, asegura sentirse preparado para seguir compitiendo al máximo nivel y manejar la carga de minutos que exige su rol.
Rice está a un paso de una cifra redonda: si juega el martes contra Ghana, firmará su 75ª internacionalidad con la camiseta de los Three Lions. Un hito que resume su peso en la selección y la confianza que inspira en el cuerpo técnico.
“Tuve la suerte de jugar en Europa los últimos seis años”, recordó el mediocentro. “Mis últimos tres años con West Ham, mis tres primeros con Arsenal. Mi cuerpo se ha acondicionado y construido para este momento, para jugar temporadas largas”.
No lo dice como una queja, sino como la constatación de un camino: del crecimiento en West Ham a la exigencia absoluta en el Emirates.
Lo que más le ha golpeado no han sido las piernas, sino la mente. “Probablemente diría que esta temporada ha sido más dura mentalmente que físicamente”, confesó. Entre la pelea por la Premier con Arsenal y la responsabilidad con Inglaterra, Rice ha vivido en una montaña rusa emocional.
“El estado emocional de un futbolista es una locura. Los sentimientos y emociones que atraviesas en una temporada suben y bajan, tienes que encontrar ese equilibrio”, añadió.
No es una frase hecha: en su caso, cada semana ha oscilado entre la presión por sostener al equipo en el centro del campo y la obligación de rendir siempre al máximo en dos frentes de élite.
Ahora, en plena concentración con Inglaterra y a las puertas del duelo mundialista ante Ghana, el mediocentro asegura haber encontrado ese punto de calma en medio del ruido. “En este momento estoy mentalmente en un espacio muy bueno, y físicamente me siento muy bien también. Quiero seguir llevando esto hasta el final del torneo”.
Con Rice como termómetro anímico y futbolístico, Inglaterra se asoma a un nuevo examen mundialista. Su cuerpo ya está acostumbrado al maratón. La cuestión, esta vez, será cuánto aguanta la cabeza en el tramo decisivo.



