logo

De Zerbi asegura la continuidad de Bergvall y plantea dudas sobre Sarr

Roberto De Zerbi no titubeó con un nombre. Lucas Bergvall. El técnico italiano aseguró que el sueco se queda “al 100 por 100” en Tottenham esta temporada. Con Pape Matar Sarr, en cambio, el discurso ya no fue tan rotundo.

Bergvall, de 20 años, había pedido a comienzos de verano un nuevo reto. Quería crecer como interior, como auténtico ocho, y lo hizo saber al club antes de marcharse al Mundial. Newcastle y Nottingham Forest llamaron a la puerta, pero Tottenham rechazó las ofertas. De Zerbi, lejos de arrinconarlo, le dio minutos y titularidades en una pretemporada en la que el joven centrocampista se fue ganando su sitio.

Ahora, según el propio entrenador, Bergvall ha cambiado el paso y quiere quedarse. Y el técnico lo celebra: “Es un top jugador, un top potencial. Me gusta que se quede y creo que ahora él quiere quedarse y no tenemos problema”, explicó el italiano.

Con Sarr la película es distinta. El senegalés, de 23 años, se incorporó tarde a la pretemporada tras permanecer en su país hasta la primera semana de agosto. Y sobre él, De Zerbi no se atrevió a prometer nada. No con Sandro Tonali y Mateus Fernandes aterrizando en el centro del campo por un total de 185 millones de libras.

“Es un buen jugador. No sé si se queda o no, tenemos que analizar la situación, pero es otro jugador muy, muy importante”, admitió.

Un verano de 377 millones y una promesa cumplida

El proyecto se ha disparado en cifras. Con la inminente llegada de los atacantes de Manchester City, Savinho y Omar Marmoush, el gasto de Tottenham este verano podría escalar hasta los 377 millones de libras. Una respuesta directa a la amenaza de descenso de la pasada temporada y a una promesa de la familia Lewis, propietaria del club: “acciones, no palabras”.

De Zerbi asegura que la propiedad y la directiva han cumplido lo pactado antes de su llegada en marzo. “En mi experiencia, mantuvieron su palabra, mantuvieron lo que dijeron antes de que yo viniera”, afirmó el técnico de 47 años, sin entrar a valorar etapas anteriores en el banquillo de los Spurs.

Pero dejó claro que este despliegue no se hace para él. “Lo que estamos haciendo no es para el entrenador. Es para el club, para los aficionados, para la historia del club, por el orgullo y por el nivel del club. Este momento es crucial. Después de dos temporadas como las que tuvimos, hay que cambiar el ánimo, cambiarlo por completo, darle un impulso”, subrayó.

La idea es clara: cerrar este mercado fuerte, estabilizar la plantilla y trabajar sin sobresaltos. “Cuando terminemos este mercado, durante mucho tiempo no necesitaremos muchas cosas y podremos trabajar todos juntos en la dirección correcta, paso a paso, para construir algo especial o competir por la parte alta de la tabla”, apuntó.

No promete títulos inmediatos. Pero sí un equipo que se planta “en cualquier estadio de la manera correcta”. “Sabemos que tenemos que mejorar, tenemos que convertirnos en un equipo, pero creo que tenemos todas las cualidades para hacerlo”.

Tonali, el fichaje récord que supera las expectativas

En ese plan ocupa un lugar central Sandro Tonali. Fichaje récord del club tras llegar desde Newcastle por alrededor de 100 millones de libras, el internacional italiano ha sorprendido incluso a De Zerbi.

“Sandro Tonali es mejor de lo que pensaba antes de trabajar con él, como jugador y como persona. Conozco a su familia, a sus agentes, y sé que todos son buena gente”, confesó. Y fue más allá: “Es el jugador adecuado en el lugar adecuado. Queremos meterlo dentro del proyecto. Tiene las cualidades, la personalidad y los valores adecuados para estar aquí”.

El entrenador, eso sí, se resiste a lanzar sentencias definitivas mientras el mercado siga abierto. “Gran potencial. Al final del mercado seré más preciso en mi opinión. Tengo que mantener el equilibrio porque a veces, con Tonali y JP Van Henke, traemos mucho”.

Críticas por el gasto y memoria de sufrimiento

El gasto de Tottenham ha levantado quejas entre aficionados rivales y analistas. El club, sin embargo, ha apuntalado su músculo financiero con los ingresos del estadio y podría alcanzar hasta 213 millones de libras en ventas y cesiones este mismo verano.

A De Zerbi el ruido le resulta incomprensible. Y útil. “No lo sé, me lo tenéis que explicar. Para mí, ninguna presión, no es un problema. No sé por qué la gente no quiere que Tottenham mejore. Es una motivación más para nosotros. La temporada pasada, todos los otros clubes querían matarnos. Es otra parte del fútbol”, lanzó.

Esa sensación de asedio la utiliza como combustible. “Cada semana tenemos que recordar la temporada pasada”, dijo. Y recordó el contraste entre el amistoso reciente ante Hoffenheim y aquel partido contra Everton en el que el equipo se jugaba la permanencia. “Os podéis imaginar la diferencia entre ese partido y el de Everton cuando nos quedamos arriba con toda esa presión”.

Plantilla casi cerrada… y una advertencia al vestuario

¿Hasta qué punto se parece este Tottenham al que De Zerbi imagina en su cabeza? “Sobre el papel está muy cerca. En el campo tenemos que verlo y trabajar. Tengo suficiente experiencia como para no decir demasiado. Estoy muy contento con la plantilla. Tenemos que completarla, pero por el momento muy contento”, explicó.

Pero dejó una frase que marca el tono interno: “Al final habla el campo”. Ni discursos grandilocuentes ni triunfalismo prematuro. “Nos encanta la presión, no es un problema, pero si queremos ser honestos, tenemos que esperar la respuesta del césped”.

De Zerbi define el fútbol como “conexión” y “magia”. Su idea pasa por conseguir que todos piensen el juego igual, que quienes no juegan sean “los mayores aficionados” de los que sí lo hacen. “Tenemos que crear algo dentro y fuera del campo para competir como queremos”.

En ese contexto, el italiano no se ve como un gestor de egos preocupado por mantener felices a todos. Con 11 días de mercado por delante, su mensaje a la plantilla fue directo. “Nada que hacer. Me gusta hablar claro. Hoy es 21 de agosto, creo que todos esos jugadores ya conocen la plantilla. Si alguno no quiere aceptar la competencia en el campo o en el vestuario, puede irse”.

Y remató: “Intento ser honesto y tomar la mejor decisión posible para encontrar el mejor once, pero los jugadores tienen que aceptar que, si queremos ser mejores y competir por la parte alta, 11 jugadores no bastan, 15 jugadores no bastan”.

Como referencia, citó a los grandes de Europa: “Si analizas los equipos –Liverpool hace dos años, Arsenal, Chelsea, Manchester City, Bayern Munich, Barcelona, Real Madrid, Juventus, Milan–, sus plantillas tienen una gran competencia dentro del vestuario”.

Mikey Moore, la cantera y un futuro por definir

En medio de la avalancha de fichajes, surge una pregunta inevitable: ¿qué papel queda para los jóvenes? Mikey Moore, de 19 años, apunta a tener minutos ante Brentford en el estreno de la Premier League, mientras se habla de una posible cesión al Köln en la Bundesliga.

De Zerbi, prudente: “Ahora no es el momento adecuado para hablar de los últimos 10 días de mercado. Creo que aún no ha terminado. Estoy muy contento con Mikey Moore, está trabajando bien, es un buen jugador, no sé si se irá o no cedido”.

El italiano también destacó a Luca Williams-Barnett y Malachi Hardy como “dos potenciales grandes jugadores” y se declaró “orgulloso” de que procedan de la academia del club. “Tenemos que gestionarlos de la mejor manera posible”.

El alma de Tottenham y una ausencia ilustre

Para entender lo que está construyendo, De Zerbi quiso que sus jugadores miraran hacia atrás. Organizó un encuentro con un nutrido grupo de leyendas del club: Glenn Hoddle, Gary Mabbutt, Steve Perryman y otros nombres ilustres se sentaron frente al vestuario actual para hablar de la “alma” de Tottenham.

“Los jugadores, y especialmente los extranjeros, tienen que entender el nivel de este club. Aunque hayamos terminado dos temporadas seguidas en la posición 17, nada cambia y el nivel del club no puede cambiar porque las dos últimas temporadas no fueran grandes”, explicó. “Las leyendas pueden explicar mejor que yo qué ha sido Tottenham en la Premier League y en Europa”.

Hubo, sin embargo, una ausencia que el técnico lamentó de manera muy personal. “Siento no haber visto a Chris Waddle”, confesó. De Zerbi recordó que Waddle fue uno de sus ídolos de niño, sobre todo en su etapa en Marseille. Y dejó una imagen sugerente: el ex extremo, hablando con Mohammed Kudus, Dejan Kulusevski, Xavi Simons o Mathys Tel.

“Waddle habría sido bueno para ellos, porque fue un gran jugador”, dijo el italiano.

Tottenham ya ha cambiado de piel en los despachos. Ahora le toca al césped demostrar si todo este gasto, esta nueva jerarquía interna y este rescate de la memoria del club bastan para que el equipo deje de mirar hacia abajo y empiece, por fin, a pelear con los gigantes que De Zerbi toma como referencia.