El futuro de la selección italiana vuelve a girar alrededor de un nombre conocido: Antonio Conte. Y esta vez, el guiño no llega solo desde Coverciano, sino también desde Nápoles.
Aurelio De Laurentiis, presidente de Napoli, dejó claro que no se interpondría si su entrenador decidiera responder a la llamada de la Azzurra. Eso sí, aprovechó el momento para disparar contra el caos institucional que sacude al fútbol italiano.
“Si Conte me pidiera que le permitiera convertirse de nuevo en seleccionador, le diría que sí”, declaró De Laurentiis al portal Calcionapoli24. Una frase corta, pero cargada de consecuencias.
Italia sin Mundial y sin rumbo
El terremoto comenzó el viernes. Gennaro Gattuso presentó su dimisión como seleccionador después de que Italia volviera a quedarse fuera de un Mundial por tercera vez consecutiva, un golpe histórico para una tetracampeona del mundo.
Apenas 24 horas antes, Gabriele Gravina había dejado su cargo como presidente de la federación italiana de fútbol. Sin seleccionador y sin presidente, la Azzurra vive uno de sus momentos institucionales más frágiles de las últimas décadas.
En ese vacío de poder, el nombre de Antonio Conte reaparece con fuerza.
Conte se postula… con matices
Tras el 1-0 de Napoli sobre Milan en liga este lunes, Conte no esquivó el tema. Al contrario, se colocó en el centro del debate.
“Es de esperar que mi nombre aparezca en la lista de candidatos para la selección”, afirmó. “Si yo fuera el presidente de la federación, consideraría mi nombre. Pero conocéis mi situación contractual, me reuniré con mi presidente al final de la temporada y veremos”.
Conte tiene contrato con Napoli hasta 2027. Su equipo, vigente campeón de Italia, marcha a siete puntos del líder, Inter, con siete jornadas por disputarse en Serie A. No es precisamente un contexto tranquilo para distraerse con rumores.
Pero el técnico sabe lo que significa el banquillo de la Azzurra. Ya lo ocupó entre 2014 y 2016, con un punto culminante en la Eurocopa 2016, donde Italia cayó en cuartos de final ante Alemania en los penaltis, dejando una imagen competitiva y feroz que muchos aún añoran.
Un Scudetto, una ruptura y una encrucijada
El vínculo entre Conte y De Laurentiis tampoco ha sido un camino de rosas. El entrenador condujo a Napoli al Scudetto la temporada pasada, devolviendo al club al trono del fútbol italiano. Sin embargo, estuvo cerca de abandonar el proyecto el pasado verano tras un fuerte desencuentro con el presidente.
Esa tensión de meses atrás contrasta con el tono conciliador de ahora. De Laurentiis no solo se muestra dispuesto a dejarle marchar si Italia llama, también le cubre las espaldas al subrayar que el problema no es Conte, sino el desorden federativo.
“Como es muy inteligente, mientras no haya presidente de la federación, y hasta ahora no lo hay, no creo que se vea al frente de algo tan desorganizado”, apuntó el dirigente.
El mensaje es nítido: Conte puede ser el hombre adecuado, pero no en cualquier contexto.
Italia espera, Conte calcula, De Laurentiis presiona
El tablero queda así: una selección herida y sin proyecto, una federación sin cabeza, un entrenador de élite bajo contrato hasta 2027 y un presidente dispuesto a abrir la puerta… siempre que al otro lado haya algo más que un vacío de poder.
Conte ya ha dejado caer que se ve capacitado y que, en otras circunstancias, él mismo se elegiría. De Laurentiis, por su parte, le concede la bendición pero desnuda las miserias de la estructura federativa.
La pelota, esta vez, no está en el césped. Está en los despachos de una federación que aún busca presidente y rumbo.
Cuando por fin los tenga, la gran pregunta será inevitable: ¿seguirá Antonio Conte dispuesto a volver a vestir de azul?





