David Warner, una de las figuras más reconocibles del críquet moderno, vuelve a estar en el centro de la escena, esta vez lejos del campo de juego y por motivos nada deportivos.
El veterano bateador de 39 años, que sigue activo en el circuito de Twenty20 con distintas franquicias alrededor del mundo, fue acusado de conducir bajo los efectos del alcohol tras un control policial realizado el domingo, según informaron la cadena pública ABC y otros medios locales.
Las versiones coinciden en el mismo punto de partida: Warner iba al volante de una furgoneta que se detuvo y estacionó antes de llegar a un puesto de control aleatorio de alcoholemia. Los agentes se acercaron al vehículo y le realizaron un test de aliento. El resultado fue positivo.
La policía lo arrestó en el lugar y lo trasladó a una comisaría local, donde fue formalmente acusado de conducción en estado de ebriedad de rango medio, de acuerdo con la terminología utilizada en la legislación local. La causa ya tiene fecha: Warner deberá comparecer ante el tribunal el 7 de mayo.
En un comunicado oficial, la policía describió el incidente pero evitó mencionar su nombre. Fueron ABC y otros medios australianos los que vincularon de inmediato el reporte con el ex internacional, que colgó el bate con Australia en 2024 tras una carrera monumental: 8.786 carreras en 112 Tests, una producción que lo instaló entre los grandes de su generación.
Ahora, el foco se desplaza de sus números y hazañas en el crease a un expediente judicial que puede dejar una marca incómoda en la recta final de su trayectoria profesional.





