Darwin Núñez y la presión de la Premier en Liverpool
Mientras el calendario aprieta y la lucha por la Champions se decide al límite, en Liverpool pasan casi tantas cosas fuera del césped como dentro. El equipo de Arne Slot encara un tramo final sin red: Chelsea, Aston Villa y Brentford marcarán si el campeón de hace solo un año vuelve a la máxima competición europea en la temporada 2026/27 o se queda mirando desde fuera.
El margen es mínimo. El conjunto de Anfield es cuarto con 58 puntos, pero una mala racha en estas tres últimas jornadas podría dejarle atrás. Aston Villa, Brentford, Bournemouth y Brighton acechan con la calculadora en la mano, dispuestos a aprovechar cualquier tropiezo. Slot no ha podido revalidar el título de Premier de su temporada de debut, y la clasificación para la Champions se ha convertido en la línea que separa el éxito del desencanto.
En medio de esa tensión competitiva, dos historias marcan el pulso del club: el futuro de Darwin Núñez y un giro clave en la política de entradas de Fenway Sports Group.
Darwin Núñez, libre en el horizonte y la Premier al acecho
El nombre de Darwin Núñez vuelve a cruzarse con la Premier League. No por un regreso a Liverpool, esa puerta hoy no está abierta, sino por una posible vuelta al campeonato que no llegó a dominar con la camiseta ‘red’.
El delantero uruguayo, que pasó por Anfield entre 2022 y 2025 tras un traspaso de 64 millones de libras, nunca terminó de justificar semejante inversión. Liverpool decidió cortar por lo sano el pasado verano y lo traspasó a Al-Hilal por unas 46 millones. Parecía el inicio de una nueva etapa, pero su aventura en Arabia Saudí se ha torcido a toda velocidad.
Tras un arranque prometedor, la realidad le golpeó en enero. La llegada de Karim Benzema obligó al club saudí a cuadrar el cupo de extranjeros: solo se permiten ocho jugadores foráneos nacidos antes de 2003 en las plantillas de 25 futbolistas. Núñez fue el sacrificado, brutalmente desinscrito de la lista. Desde febrero no ha vuelto a jugar un solo minuto con Al-Hilal.
La presión del calendario, la normativa y la falta de espacio han desembocado en un acuerdo: el uruguayo ha pactado con el club su salida al final de la temporada. Si se confirma la rescisión, Núñez se presentará en el mercado como agente libre con 26 años, un perfil tan tentador como lleno de interrogantes.
Ahí entra la Premier. Varios clubes del campeonato inglés ya vigilan su situación. Newcastle United y Chelsea siguen de cerca cada movimiento, conscientes de que un delantero de ese nivel, sin coste de traspaso, puede cambiar un verano. Desde Italia también se mueven fichas: Juventus contempla su nombre en un escenario en el que Dusan Vlahovic podría abandonar Turín.
Liverpool, mientras tanto, mira al frente con otro nueve. Alexander Isak se perfila como referencia ofensiva cuando arranque la temporada 2026/27. El sueco, castigado por las lesiones desde su llegada a Anfield y recién recuperado de una fractura en la pierna, encara por fin un verano completo de pretemporada. Sin Hugo Ekitike, lesionado, el escenario es claro: será el momento de comprobar si Isak puede sostener el peso del gol en un club que no admite excusas.
FSG escucha a la grada y frena la subida de precios
Lejos del área rival, el ruido también es intenso en las gradas de Anfield. Banderas, pancartas, cánticos. En las últimas semanas, la afición ha llevado su protesta directamente al palco contra los planes de Fenway Sports Group de encarecer las entradas durante los próximos años.
La idea inicial del club era clara y muy impopular: subidas fijas de precios hasta 2030, justificadas por la inflación y el aumento de los costes operativos. La reacción fue inmediata. Grupos de aficionados, con Spirit of Shankly a la cabeza, organizaron una respuesta coordinada, visible y persistente en los partidos en casa.
La presión ha surtido efecto. Tras varias reuniones con los representantes de los hinchas, los dueños han ejecutado un giro parcial. No habrá escalada constante de precios durante los próximos tres cursos. Liverpool aplicará un incremento del 3% en la admisión general la próxima temporada, pero congelará las tarifas en las dos siguientes.
El club ha subrayado que utilizará esta ventana de estabilidad para trabajar junto a la Supporters Board en fórmulas alternativas que permitan evitar nuevas subidas y afrontar el reto de la accesibilidad y la asequibilidad para las futuras generaciones. Al mismo tiempo, ha dejado la puerta entreabierta a ajustes inflacionarios más adelante, incluida la campaña 2028/29, si no se encuentran soluciones estructurales.
Spirit of Shankly, por su parte, ha reconocido que el aumento del próximo curso seguirá generando malestar en parte de la afición, pero ha valorado que no haya incrementos en la temporada siguiente y ha prometido mantener la presión y el diálogo para frenar futuras alzas. El grupo ha agradecido tanto la disposición del club a escuchar como el respaldo de los seguidores que se movilizaron dentro y fuera de Anfield.
En Liverpool, el pulso es doble. En el césped, un sprint final por asegurar la Champions. En los despachos y en la grada, una batalla por el modelo de club y por quién paga la factura de seguir compitiendo “en los niveles más altos del fútbol”. La clasificación de este año se resolverá en tres partidos; la otra discusión, la del precio de pertenecer a Anfield, apenas acaba de empezar.




