Cristiano Ronaldo y su posible participación en el Mundial 2026
Cristiano Ronaldo, el hombre que desafía al reloj, vuelve a ocupar el centro del debate: ¿puede realmente llegar al Mundial 2026 y jugarlo con 41 años… o incluso más allá?
Rene Meulensteen, el que fuera mano derecha de Sir Alex Ferguson en el primer ciclo de CR7 en Manchester United, no duda de que el cuerpo del portugués sigue preparado para ello. Lo conoce de cerca, de los años en los que Ronaldo pasó de prometedor extremo a superestrella mundial en Old Trafford.
“Le ves, tiene 41, pero biológicamente probablemente está a comienzos de los treinta”, ha señalado Meulensteen en declaraciones a GOAL, en una entrevista facilitada por Best Betting Bonuses. La frase resume la sensación general: el pasaporte dice una cosa, su físico otra muy distinta.
El neerlandés insiste en un punto clave: la mente. “Es un poco el caso de que si la mente va, el resto la seguirá. No hay ninguna duda de que se cuida de la mejor manera posible”. En Ronaldo, el hambre compite de tú a tú con la genética. Y ahí es donde nace la idea más romántica de todas.
Meulensteen reveló que vio hace poco el nombre del hijo de Cristiano en una hoja de alineación de Al-Nassr. Y dejó caer un sueño que el propio delantero nunca ha ocultado del todo: compartir vestuario… y quizá minutos… con su propio hijo en un partido oficial. “Puede que ese sea uno de los retos que todavía quiere lograr, jugar con él, sería algo único”, deslizó.
La escena es poderosa: un padre que ha marcado una era, apurando sus últimos años de carrera para poder coincidir en el césped con la siguiente generación de su propio apellido. No es un objetivo estadístico. Es casi un capítulo de despedida escrito a medida.
Pero el gran escenario que se dibuja en el horizonte no está en Arabia Saudí, sino en el Mundial 2026. Y ahí la conversación se vuelve más exigente. “Si se mantiene libre de lesiones y fresco, obviamente hay que esperar y ver qué pasa con Portugal, porque posiblemente sería el jugador más veterano del Mundial”, advierte Meulensteen.
El contexto lo cambia todo: el torneo será coorganizado por Portugal, España y Marruecos. Partidos en casa, en territorio familiar, con un país entero preparado para rendir homenaje a su leyenda. “Definitivamente estará en el fondo de su mente”, añade el técnico. No hace falta mucha imaginación para entenderlo.
Nuno Gomes, excompañero de Ronaldo en la selección lusa y voz autorizada en cualquier conversación sobre el ‘7’, coincide en que el futuro del capitán se decide año a año. “Creo que solo él, o quizá ni siquiera él, sabe la respuesta, porque a esta edad va temporada a temporada”, explicó en declaraciones a talkSPORT.
El exdelantero no se anda con rodeos al hablar del nivel actual de Cristiano. “Creo que todavía está en forma para jugar. Es un profesional de verdad y uno de los jugadores que podemos señalar como ejemplo a seguir para las nuevas generaciones”. El elogio llega con matices, los que impone el tiempo. “Por supuesto, tiene su edad y su capacidad se ha reducido en algunas cualidades, en la velocidad por ejemplo. No es el mismo Cristiano que cuando tenía 18 o 20, pero sigue siendo capaz de marcar goles, y en el fútbol eso es lo más importante. Marcar goles, y él sigue marcando”.
Ahí está la clave del debate deportivo: ¿hasta cuándo basta con ser decisivo en el área para sostener un sitio en la élite internacional? Mientras el balón siga entrando, el argumento de Ronaldo permanece vivo.
Gomes introduce otro factor decisivo: el seleccionador. “Por supuesto, creo que también depende del entrenador. Ahora tenemos a Roberto Martinez y creo que adapta el equipo, teniéndole en el once inicial o no”. No se trata solo de si Cristiano quiere. Se trata de si el plan colectivo de Portugal le sigue necesitando como titular indiscutible o como recurso de lujo.
“Creo que dependerá de su voluntad, de jugar más o no”, insiste Nuno Gomes. La gestión de minutos, la aceptación de nuevos roles, la convivencia con una generación emergente de talento portugués… todo se mezcla en la ecuación.
El exdelantero se atreve, aun así, a trazar una línea temporal. “Probablemente podría decir que podría ser su último Mundial”. Una frase que suena a despedida anunciada, pero no definitiva. Porque enseguida recuerda el detalle que lo cambia todo: “Aunque sabemos que en cuatro años estamos organizando algunos partidos. Y quizá podría ser una oportunidad para decir adiós en casa”.
Ahí se cruzan dos fuerzas opuestas. El realismo de la edad, del desgaste, de la lógica competitiva. Y la tentación de un adiós perfecto, en un gran torneo, con Portugal jugando como anfitriona parcial y un país entero mirando a su capitán por última vez.
Cristiano Ronaldo ha construido su carrera desafiando límites que parecían inamovibles. El próximo, quizá el último, está claro: estirar el cuerpo y la mente lo suficiente como para llegar al Mundial 2026 y decidir, por sí mismo, cuándo bajar el telón.



