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Condenados por la nueva ley de tailgating en Wembley

La final de la Carabao Cup del mes pasado no solo dejó el 2-0 de Manchester City sobre Arsenal en Wembley. También marcó un antes y un después en la lucha contra el acceso ilegal a los estadios en Inglaterra.

Por primera vez, dos hombres han sido condenados bajo la nueva legislación que castiga la entrada no autorizada a partidos de fútbol. La norma entró en vigor justo antes de la final disputada el 22 de marzo y ya ha dejado sus primeras sanciones ejemplares.

Primeros castigados bajo la nueva norma

Tres hombres fueron detenidos aquel día en los alrededores de Wembley, pero dos de ellos ya han conocido su castigo. Ambos han recibido órdenes de prohibición de acceso a estadios por tres años, un mensaje directo a cualquiera que intente colarse en grandes citas del fútbol inglés.

Kamal McEwan ha sido multado con 471 libras por entrada no autorizada. Alex Clark, por su parte, afronta una sanción mucho más elevada: 1.862 libras, también por acceso no autorizado y por posesión de una droga de Clase A.

Las resoluciones se confirmaron el 10 de abril en el tribunal de magistrados de Willesden. El tercer detenido está citado para comparecer el 1 de mayo, con la misma legislación sobre la mesa.

Wembley endurece el mensaje

Desde el estadio nacional la reacción ha sido inmediata. El director de Wembley Stadium, Mark Lynch, subrayó que la nueva ley ya está marcando diferencias reales en el día a día de la seguridad.

Hasta ahora, intentar entrar sin entrada no estaba claramente tipificado con sanciones penales específicas, lo que dejaba a los equipos de seguridad con menos herramientas frente a quienes forzaban accesos o aprovechaban aglomeraciones. Esa brecha legal se ha cerrado.

El mensaje es claro: quien intente acceder sin entrada se arriesga no solo a ser expulsado, sino a fuertes multas y largos vetos del fútbol.

La policía marca territorio

La Metropolitan Police también ha querido dejar constancia de su postura. El jefe inspector Pete Dearden destacó la rapidez y firmeza con la que actuaron los agentes durante la final de la Carabao Cup, y vinculó directamente esas actuaciones con las condenas ahora confirmadas.

El objetivo es evidente: cortar de raíz comportamientos antisociales, peligrosos y delictivos en torno a los partidos. La policía seguirá trabajando codo con codo con la Football Association y otros organismos para frenar a esa minoría que busca causar daños o altercados en eventos masivos.

La final de marzo pasará a la historia por el título de Manchester City. Pero también por ser el día en que Inglaterra empezó a poner cifras, nombres y castigos concretos al viejo hábito de colarse en el fútbol. A partir de ahora, el riesgo de intentarlo ha subido varios escalones.

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