logo

Chelsea respira aliviado tras el susto de Jesse Derry

Chelsea cerró una tarde amarga en el marcador, pero con un enorme suspiro de alivio en lo humano. La derrota por 3-1 ante Nottingham Forest quedó en segundo plano durante muchos minutos por el serio percance sufrido por Jesse Derry, el canterano al que Calum McFarlane había regalado una titularidad inesperada en la Premier League.

El incidente se produjo al final de la primera parte, en una acción tan habitual como brutal en sus consecuencias. Un balón colgado al área, dos jugadores lanzados al mismo punto y un choque de cabezas que heló el ambiente en cuestión de segundos. Derry se estrelló contra Zach Abbott y quedó tendido en el césped, inmóvil, mientras el estadio pasaba del murmullo al silencio.

El joven de 18 años necesitó oxígeno sobre el terreno de juego y permaneció más de diez minutos sin moverse, rodeado por los servicios médicos y por compañeros y rivales visiblemente preocupados. Abbott logró continuar tras la atención médica. Derry, no. Acabó siendo retirado en camilla, entre una ovación cerrada de la grada local, que se levantó para despedirle con respeto y alivio por las primeras señales de reacción.

Chelsea actuó con rapidez para calmar la angustia de sus aficionados. Al término del encuentro, el club confirmó que Derry había sido trasladado a un hospital cercano “como medida de precaución” tras su sustitución en la primera mitad. En su comunicado, la entidad informó de que el futbolista estaba consciente, hablaba y se encontraba sometido a pruebas de control. El mensaje se cerraba con un deseo claro: una pronta recuperación y un agradecimiento expreso al personal médico por la rapidez de su intervención.

Calum McFarlane, técnico interino, puso voz al sentir del vestuario en declaraciones a BBC Match of the Day. Habló de señales “positivas” y de esperanza en que el jugador se encuentre en buena condición, basándose en la información recibida desde el hospital. Y dejó una frase que resume la mezcla de orgullo y frustración: lamentó profundamente lo ocurrido porque Derry, en su opinión, estaba firmando un buen partido y ofreciendo una amenaza real en ataque en el que debía ser un gran momento para su carrera.

Sobre el césped, sin embargo, la noche terminó siendo dura para los Blues. El 3-1 ante Nottingham Forest certificó de forma matemática el final de sus aspiraciones de acabar entre los cinco primeros. Con solo tres jornadas por disputarse, Chelsea se encuentra a diez puntos de Aston Villa, quinto clasificado, una distancia ya insalvable.

Próximos Desafíos

El horizonte inmediato tampoco concede respiro. El equipo londinense marcha cuatro puntos por detrás de Bournemouth en la lucha por la sexta plaza y se prepara ahora para una visita incómoda, casi siempre decisiva: Anfield, este sábado, frente a Liverpool. Después llegarán Tottenham y Sunderland para cerrar una temporada irregular, en la que la tabla todavía puede dar un giro importante.

Aun así, el club mantiene una rendija abierta hacia la Champions League. El camino es estrecho, casi de funambulista: necesita terminar sexto y que Aston Villa conquiste la Europa League y, además, acabe entre los cinco primeros. Un escenario exigente, pero no imposible.

Entre cuentas, calendarios y cábalas europeas, el foco real de Chelsea, al menos por unas horas, se situó lejos de la clasificación. Estuvo en la camilla, en el hospital, en la salud de un chico de 18 años que vio cómo su gran oportunidad se convertía en susto. El fútbol seguirá su curso en Anfield. La pregunta es si este golpe servirá para unir aún más a un equipo que, pese a los tropiezos, todavía no ha dicho su última palabra en la temporada.

Chelsea respira aliviado tras el susto de Jesse Derry