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Brighton acelera hacia Europa con victoria contundente sobre Wolves

El Amex Stadium apenas había tomado asiento cuando el partido ya estaba roto. Brighton necesitó solo 35 segundos para abrir a Wolves en canal y dejar claro quién se jugaba algo y quién solo esperaba a que el calendario se agotara.

Jack Hinshelwood, el chico del momento, atacó el primer balón serio del encuentro como si fuera el último. Centro tenso de Maxim de Cuyper desde la derecha y cabezazo seco del centrocampista para firmar historia: el gol más rápido de Brighton en la historia de la Premier League. Tercer tanto consecutivo tras marcar a Chelsea y Newcastle. Pleno de confianza. Pleno de determinación.

Wolves, ya descendido, ni siquiera tuvo tiempo para recomponerse. Cuatro minutos más tarde, otro golpe. Otro centro de De Cuyper, esta vez desde el córner, y otro cabezazo, ahora del capitán Lewis Dunk, que regresaba al once titular por primera vez desde el 21 de marzo. Dos llegadas, dos goles. El marcador, 2-0, reflejaba a la perfección la diferencia de intensidad y ambición.

Brighton olió sangre. Danny Welbeck, en busca de su 14º gol liguero con el club, que le daría un registro histórico, probó a Dan Bentley con un disparo que obligó al portero visitante a intervenir. El tercer tanto parecía cuestión de tiempo. No llegó antes del descanso, pero el mensaje ya estaba enviado: los de casa jugaban por Europa; Wolves, por orgullo… y a ratos.

El equipo de Rob Edwards, superado en cada duelo en la primera mitad, solo encontró algo de aire tras el paso por vestuarios. Yerson Mosquera rozó el gol con un cabezazo que se estrelló en el larguero, y poco después Bart Verbruggen tuvo que lucirse para negar el tanto a Mateus Mane. Un pequeño arreón, un conato de reacción.

También hubo una mala noticia para Brighton y para Japón. Kaoru Mitoma se echó la mano al isquiotibial y se detuvo en seco. Salió del campo con gesto preocupado. A semanas del Mundial, cada gesto, cada tirón, pesa el doble.

El partido, sin embargo, nunca llegó a escapar del control local. Brighton bajó una marcha, gestionó esfuerzos y esperó su momento para sentenciar. Lo encontró a cuatro minutos del final. Georginio Rutter rompió líneas con una gran conducción, fue frenado en la frontal, pero el balón suelto cayó a Yankuba Minteh, que definió con frialdad para el 3-0. Gol y cortina final.

Mientras Brighton se instala en la séptima plaza con 53 puntos, a solo dos de Bournemouth y cinco de Aston Villa, la noche dejó otra colección de cifras sombrías para Wolves. Ya son 20 partidos seguidos sin ganar fuera de casa en Premier (5 empates, 15 derrotas), su peor racha desde aquella de 23 encuentros entre abril de 2003 y agosto de 2004.

La derrota número 24 del curso tiene un matiz todavía más duro: han perdido contra cada uno de los 19 rivales a los que se han enfrentado. Solo Sheffield United en la 2023-24 había firmado una temporada así, cayendo ante todos.

Hubo algún destello tardío. Mosquera volvió a asomarse al área rival, Hwang Hee-chan llegó a mandar un balón al poste, aunque la jugada quedó invalidada por fuera de juego. Chispazos, nada más. Demasiado poco para un equipo que lleva meses deslizando, casi resignado, hacia el Championship.

Brighton, en cambio, sale reforzado. Golea, recupera a su capitán, mantiene viva la pelea por Europa y se permite soñar en el tramo final. A Wolves solo le quedan dos partidos. Y el consuelo, mínimo, de que el final de esta temporada interminable está, por fin, a la vuelta de la esquina.