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Brasil busca revancha ante Croacia en amistoso

La última vez que Brasil y Croacia se miraron a los ojos, el mundo se detuvo en un punto de penalti. Qatar 2022, cuartos de final, la Seleção fuera a manos de los balcánicos tras una tanda cruel. Desde entonces, cada cruce entre ambos lleva un subtexto: revancha.

Ahora se vuelven a encontrar en un amistoso de mitad de semana, pero el contexto para Brasil dista de ser tranquilo. El equipo llega golpeado, con dudas y con un verano decisivo en el horizonte.

Brasil, un gigante que tropieza

La preparación de Brasil para el próximo Mundial ha vuelto a tambalearse. El conjunto dirigido por Carlo Ancelotti cayó recientemente ante Francia, otro examen europeo que dejó más preguntas que respuestas.

Ni siquiera el tanto tardío de Gleison Bremer, a diez minutos del final, maquilló demasiado la derrota. Los goles de Kylian Mbappé y Hugo Ekitike en Georgia habían hecho ya el daño. El marcador contó una historia; la sensación en el césped, otra aún más inquietante: a Brasil le falta colmillo competitivo en las grandes citas recientes.

Ancelotti, acostumbrado a noches épicas en la Champions con Real Madrid, todavía no ha trasladado esa aura a la selección brasileña. La racha actual lo deja claro: solo dos victorias en los últimos seis partidos. Para un cinco veces campeón del mundo, suena a crisis silenciosa.

La Seleção necesita algo más que un buen amistoso. Necesita un partido que marque un giro, que devuelva autoridad, que recuerde al vestuario —y al resto del planeta— quién es Brasil cuando se encienden los focos de un gran torneo.

Croacia, el equipo que nunca se rinde

Enfrente aparece un rival que ha hecho de la resiliencia una marca registrada. Croacia viene de remontar un 1-0 adverso para imponerse 2-1 a Colombia, otra selección habituada a competir duro en escenarios internacionales.

Jhon Arias adelantó a los cafeteros apenas en el minuto dos, pero la respuesta balcánica fue la de siempre: calma, carácter y eficacia. Luka Vuskovic e Igor Matanovic voltearon el marcador y confirmaron una tendencia que ya es costumbre: Croacia casi siempre encuentra la forma de llegar lejos en los grandes torneos.

Zlatko Dalic ha construido un grupo que rara vez se rompe. Antes del triunfo ante Colombia perdió por lesión al guardameta suplente Dominik Kotarski, un contratiempo asumible dentro de una convocatoria que, por lo demás, llega sana y completa.

En ataque, todas las miradas apuntan a Andrej Kramaric. El delantero vive una temporada notable con Hoffenheim, uno de los equipos punteros de la Bundesliga, y se espera que recupere la titularidad, probablemente en lugar de Nikola Vlasic. Es un ajuste que puede darle a Croacia un punto más de filo en el área.

Un amistoso con sabor a examen

Sobre el papel, Brasil debería imponer su jerarquía. La profundidad de plantilla, el talento individual, el peso histórico. Todo empuja hacia un mismo lado. Pero la memoria del Mundial y la fragilidad reciente de la Seleção convierten este amistoso en algo más incómodo de lo que sugiere el calendario.

Croacia llega sin complejos, acostumbrada a sobrevivir en partidos cerrados, a castigar cada error rival y a alargar las noches hasta los penaltis si hace falta. Brasil, en cambio, necesita evitar precisamente eso: un duelo largo, enredado, en el que las dudas reaparezcan.

FourFourTwo se moja: pronóstico de 3-0 para Brasil frente al equipo de Dalic. Un resultado contundente, casi terapéutico para un vestuario necesitado de certezas.

La cuestión es otra: ¿responderá Brasil a la altura de ese pronóstico o volverá a dejar abierta la puerta a los fantasmas de 2022?