logo

Brasil y Noruega: el plan de Ancelotti sin obsesionarse con Haaland

Carlo Ancelotti lo dejó claro, con esa calma que sólo dan las décadas en la élite: Brasil no viajará al MetLife Stadium con un “plan anti-Haaland” bajo el brazo. No habrá marcaje personal como si se tratara de una vieja eliminatoria de los años 90, ni una pizarra monopolizada por el 9 de Manchester City. Habrá algo más amplio, más colectivo. Habrá un plan anti-Noruega.

Brasil llega a los octavos de final con el pulso acelerado. Primero, lideró el Grupo C. Después, sobrevivió a un susto mayúsculo ante Japón, remontando y sellando el pase con un gol agónico de Gabriel Martinelli en el tiempo añadido. Ese final dramático dejó cicatrices, pero también una certeza: el equipo sabe sufrir.

El domingo espera Noruega, un rival menos ruidoso que otros nombres del cuadro, pero mucho más incómodo de lo que suena. El premio es enorme: un billete a cuartos de final y una cita con Inglaterra o con la coanfitriona México.

No existe un plan anti-Haaland

Ancelotti, en rueda de prensa, rehuyó cualquier tentación de reducir el partido a un duelo entre Erling Haaland y los centrales brasileños.

“No creo que exista algo como un ‘plan anti-Haaland’”, señaló el técnico italiano. “No necesito decirle a mis jugadores cómo defender, ya se han enfrentado varias veces”.

La frase es algo más que un gesto de confianza. Gabriel Magalhães, referencia en la zaga de Arsenal, y Marquinhos, líder en Paris Saint-Germain, conocen bien al delantero noruego. Lo han sufrido y, en más de una ocasión, lo han controlado. Ancelotti se apoya en esa experiencia para no caer en la trampa de obsesionarse con una sola pieza.

“Nuestro equipo está en una condición óptima. Pero necesitamos seguir mejorando”, añadió. El mensaje va en dos direcciones: tranquilidad hacia fuera, exigencia hacia dentro.

El técnico insistió en que el foco está en el bloque nórdico, no sólo en su estrella. “Todo el mundo sabe cómo funciona él. No tengo nada que explicar a mis defensores sobre cómo jugar contra él. Ya han jugado contra él varias veces, así que sólo estamos concentrados en prepararnos bien para el partido, entender las características básicas del rival y sabemos que son muy peligrosos ofensivamente”.

Noruega, avisó Ancelotti, no es sólo un ariete descomunal. “Es un equipo desafiante, con estructura, con muy buena organización. Tenemos que jugar a nuestro mejor nivel, pero creo que estamos en un momento en el que podemos hacerlo, porque estamos confiados y venimos de un partido muy exigente contra Japón”.

Brasil, tocado pero no hundido

No todo son buenas noticias para la ‘Seleção’. Lucas Paquetá, pieza clave en la sala de máquinas, se pierde el encuentro por una lesión en el muslo sufrida ante Japón. Su ausencia obliga a reajustar el centro del campo, tanto en la presión como en la creación.

La posible buena nueva llega en ataque: Raphinha podría reaparecer tras superar problemas en el muslo. Su vuelta ofrecería desborde y profundidad por banda, un recurso valioso ante una Noruega que se siente cómoda cerrando espacios interiores y defendiendo cerca de su área.

Ancelotti deberá equilibrar el once entre control y vértigo. El margen de error es mínimo: Noruega castiga cada desajuste con una frialdad casi quirúrgica.

Solbakken avisa: “Es Brasil contra Noruega, no Haaland contra Gabriel y Marquinhos”

Al otro lado, Stale Solbakken se encargó de rebajar el relato del duelo individual entre Haaland y la pareja de centrales brasileña. Respeto, sí. Complejo de inferioridad, ninguno.

“Brasil tiene una de las mejores parejas de defensores de este torneo, dos jugadores de nivel internacional top”, reconoció el seleccionador noruego. “Habrá duelos duros entre ellos y Erling, pero para mí es más Brasil contra Noruega”.

Solbakken no escondió la realidad del favoritismo. “Brasil es favorito, por supuesto que lo es”, admitió. Pero también lanzó un reto a los suyos: “Confiamos en poder competirles, y debemos estar a nuestro, muy, muy mejor nivel, de lo contrario no tenemos ninguna opción”.

Noruega se aferra a cada detalle físico. El lateral de Dortmund, Julian Ryerson, apunta a estar disponible tras el problema en el muslo que le obligó a retirarse en el segundo partido del Grupo I ante Senegal. Holmgren Pedersen, en cambio, sigue bajo observación por molestias respiratorias. Cada cuerpo cuenta cuando enfrente se abre paso una camiseta amarilla.

Un partido de estructuras… con pólvora arriba

El choque en East Rutherford se perfila como algo más que un simple pulso entre un gigante histórico y un aspirante emergente. Es un examen de estructuras. Brasil, con su talento ofensivo y una defensa de jerarquía. Noruega, con un bloque ordenado, físico, y un delantero que convierte cualquier balón frontal en amenaza real.

Si Brasil consigue aislar a Haaland, no sólo habrá neutralizado al goleador, sino que habrá obligado a Noruega a encontrar soluciones que rara vez necesita. Si Noruega logra cortar los circuitos de creatividad brasileños, el partido puede enredarse, alargarse, volverse una batalla de nervios en la que un detalle decida el destino.

No habrá “plan anti-Haaland”, insiste Ancelotti. Habrá algo más complejo: un Brasil anti-sorpresas. La cuestión es si, en un Mundial que rara vez respeta los guiones, eso será suficiente para seguir soñando con la sexta estrella.